Comienza septiembre, un mes especial en la historia de Chile, cuya génesis en la vida independiente se manifestó el 18 de septiembre de 1810, cuando se formó la Primera Junta de Gobierno. Más tarde, ese día sería considerado el inicio del camino hacia la separación de España e incluso la fecha de celebración de las Independencia, que se mantiene hasta hoy. Además, la forma específica que adoptaron las Fiestas Patrias -con bailes, juegos de guerra, chinganas pampillas o ramadas y el Te Deum- se han mantenido hasta hoy en lo esencial.
En el siglo XIX también se convirtió en el mes del cambio de mando presidencial, pues Joaquín Prieto asumió el 18 de septiembre de 1831 y desde entonces en adelante esa fue la fecha de los cambios de mando. De hecho, José Manuel Balmaceda se suicidó el 19 de septiembre de 1891, tras ser vencido en la guerra civil y un día después del término de su período constitucional, como un verdadero símbolo que hizo notar en una de sus cartas finales.
El siglo XX también tuvo importantes acontecimientos políticos en septiembre. Hace exactamente un siglo, en 1924, en menos de diez días se produjo la vorágine de acontecimientos que precipitaron el fin del régimen parlamentario en Chile. El 2 de septiembre tuvo lugar el famoso “ruido de sables”, manifestación de la oficialidad joven en la sala del Senado, contra la ley de dieta parlamentaria que se discutía. Luego se produjo una dura discusión política en los corrillos del poder y en la prensa, que terminó parcialmente cuando el Presidente Arturo Alessandri Palma invitó al general Luis Altamirano a ser ministro del Interior, lo cual permitió aprobar en una sola jornada las leyes sociales y militares pendientes. Sin embargo, pronto el Congreso Nacional fue clausurado y el propio Alessandri dejó el poder, ante el claro predominio de los uniformados, cuyo Comité Militar expuso sus ideas a través del Manifiesto del 11 de septiembre, todo el símbolo de una época. Con ello no sólo terminaba el parlamentarismo, sino que el país abría el paso a una nueva constitución, que entraría en vigencia en 1925.
Desde 1946 las elecciones presidenciales se desarrollaron los días 4 de septiembre, cada seis años. Como no existía segunda vuelta electoral, en la práctica en esa fecha fueron “elegidos” Gabriel González Videla en 1946, Carlos Ibáñez del Campo en 1952, Jorge Alessandri en 1958, Eduardo Frei Montalva en 1964 y Salvador Allende en 1970. De ellos solo el falangista Eduardo Frei obtuvo mayoría absoluta de los votos, en tanto González Videla, Ibáñez, Alessandri y Allende fueron elegidos posteriormente por el Congreso Pleno entre las dos primeras mayorías relativas, según establecía la Constitución de 1925 para los casos en que ningún candidato obtuviera la mayoría absoluta. Durante muchos años la izquierda recordaría esa fecha, en el exilio y en Chile, como un homenaje a Salvador Allende y al día en que comenzó la vía chilena al socialismo.
Puede ser casualidad, pero dicho proceso terminó precisamente el 11 de septiembre de 1973, a través de una intervención de las Fuerzas Armadas y Carabineros. Desde entonces “el 11” pasó a ser un parteaguas de la historia reciente de Chile, por la muerte de Allende, el fin del gobierno de la Unidad Popular y el inicio de una nueva etapa en la historia nacional, que tendría al general Augusto Pinochet como figura principal. El 11 de septiembre pasó a ser un punto de división política, que se mantuvo hasta 1990, pero que en buena medida definió la situación de los partidos y la sociedad en las décadas siguientes, por la posición hacia Pinochet/gobierno militar/dictadura o hacia la profunda transformación que se produjo en aquellos tiempos. Las dos grandes coaliciones que dominaron en la democracia chilena entre 1990 y 2014, en términos generales tenían su origen en aquellos años.
La historia no había terminado. Tras la revolución de octubre de 2019 se inició un proceso constituyente, liderado por una Convención que produjo una carta que representaba una transformación profunda en el constitucionalismo chileno. Quizá por razones simbólicas, el plebiscito para aprobar o rechazar dicho texto se fijó para el 4 de septiembre de 2022, lo que se sumaba a otro simbolismo: en marzo de ese año había llegado a La Moneda el gobierno de Gabriel Boric, a la cabeza de la coalición más izquierdista que ha gobernado el país desde la Unidad Popular. El resultado fue una apabullante victoria del Rechazo sobre el Apruebo, en algo que parecía impensable un año antes. Por lo mismo, casi medio siglo más tarde, el 4 de septiembre pasaba a ser una fecha de celebración para las derechas (también de otros grupos) y no solo de evocaciones para las izquierdas.
Como se puede apreciar, septiembre es un mes cargado de historia. Aquí solamente se ha presentado una selección, a la que se podrían agregar muchos otros sucesos históricos, personajes, giros relevantes. Por lo mismo, durante septiembre de 2024 habrá nuevamente muchas circunstancias para recordar, celebrar, lamentar o conmemorar. Quizá más importante todavía, es una buena oportunidad para conocer y comprender nuevamente la historia de Chile, con sus hitos y circunstancias no sólo diversas, sino incluso contradictorias. Sin embargo, a pesar de las divisiones que representan muchos de esos sucesos, sin duda también se trata de un momento especial del año para volver a celebrar: es lo que ocurre con las Fiestas Patrias –más largas este año que en otras ocasiones–, buen momento para estar en familia y con los amigos, para compartir y disfrutar, para dar gracias a Dios por los bienes otorgados al país, así como también para agradecer a quienes han dado su vida por Chile.
Septiembre, un mes cargado de historia. Septiembre, el mes de la patria.

Una ilustrativa columna. Pese a que este año septiembre comenzó en agosto, con la inefable referencia al plan de búsqueda de desaparecidos, vale la pena tener presente la recomendación final y disfrutar de lo que nos une.
Muy buena síntesis de la historia de nuestro país en septiembre. Mejor aún el llamado final a celebrar, agradecer h no olvidar nunca que septiembre es, por sobre todo, el mes de la patria