Más de 10.000 personas murieron los primeros cuatro meses del año 2023 esperando algún tipo de atención médica y un porcentaje de estas personas murió precisamente por alguna causa asociada a estar en una lista de espera. Es decir, murieron por la negligencia del Estado y la incompetencia de nuestras autoridades. La verdad es que resulta inexplicable que en el Ministerio de Salud no se mueva ni una hoja después de darse a conocer estos datos. Al mismo tiempo, resulta intolerable que pocos se conmuevan con esta dramática información en la esfera pública.

De acuerdo con la última información publicada por el Ministerio de Salud, al 31 de agosto de 2023, hay más de 2.600.000 casos de personas en listas de espera. Estas comprenden alrededor de 319.000 cirugías pendientes y más de 2.350.000 consultas de especialidad en espera. Una persona puede tener más de un caso en listas de espera.

Es importante tener presente que existe una estrecha relación entre la espera y la muerte de personas respecto de algunas enfermedades como las oncológicas y las cardiovasculares. Por ejemplo, el cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel mundial y de acuerdo con las estadísticas del INE desde el 2019, los tumores están entre los dos primeros lugares entre las causas de muerte en Chile. Sin embargo, un estudio de CIPS UDD reveló que desde el 2019 a la fecha han aumentado sostenidamente los atrasos GES de cáncer y que las prestaciones que presentaron mayores retrasos en el 2022 fueron el cáncer cervicouterino, el cáncer de mama, el cáncer colorrectal, el cáncer gástrico y el cáncer de próstata.

No obstante, el gobierno aborda estos temas con evidente frivolidad y poca claridad. Un ejemplo notable es el comunicado de prensa del Ministerio de Salud de fecha 24 de octubre de 2023 a través del cual trató de precisar las cifras relativas a listas de espera. Sin embargo, es lamentable cómo al pretender demostrar “avances” en salud informaron como si fuera un dato irrelevante (cuando es todo lo contrario) el aumento de 4% en el número de casos en listas de espera desde enero a agosto de 2023, soslayando que detrás de estos números hay personas enfermas y familias afectadas.

Por otro lado, el comunicado informa como un logro la “disminución en la mediana de días de espera”, sin perjuicio de que -a juicio de un número importante de expertos- no es la forma más adecuada de comunicar los tiempos de espera, ya que en su opinión la mejor forma y -por lo mismo – la más habitual de informar los tiempos de espera es a través del “promedio de días de espera”, no la mediana, ya que la mediana es simplemente el dato que se encuentra justo en la mitad de los datos después de ordenarlos de menor a mayor o viceversa.

Que el gobierno plantee, además, la “disminución en la mediana de días de espera” como un objetivo, pudiera acarrear un funcionamiento incorrecto del sistema estatal de salud debido a incentivos incorrectos, ya que el sistema podría verse tentado a priorizar los casos de menor dificultad y que han ingresado recientemente al sistema por sobre los casos de mayor dificultad y que tienen a su haber una mayor cantidad de días de espera en el sistema, con el propósito de disminuir la “mediana de días de espera”. En efecto, podríamos estar financiando un sistema que prioriza incorrectamente y que cada día resuelve más casos de cada vez menor dificultad.

Podemos enfrentar correctamente la crisis que tenemos en salud. En primer lugar, requerimos a una oposición más activa, ordenada y que esté dispuesta a ponerle objetivos al gobierno si este no está dispuesto a planteárselos por si mismo en esta materia. Por ejemplo, la oposición podría plantearle al gobierno un objetivo concreto de disminución del promedio de días de espera bajo la sanción de solicitar la renuncia de la Ministra de Salud transcurrido cierto plazo previamente convenido o fijado. La oposición también podría solicitar públicamente al gobierno que comience a informar el promedio de días de espera y no la mediana de días de espera, para más transparencia y claridad sobre la materia.

En segundo lugar, tenemos la oportunidad de comenzar a utilizar mejor nuestros recursos en salud con ocasión de la nueva Ley de Presupuestos. Según un estudio del IPSUSS de la USS de noviembre de 2022: “La gran mayoría del gasto público en salud (80%) se destina a servicios hospitalarios, nivel de atención que, además, ha aumentado el gasto en 50% en la última década”, pero, “contrario a lo esperado, la producción hospitalaria (egresos) ha disminuido en un 3% en el mismo periodo y las cirugías se elevaron en apenas un 4%”.

El sistema estatal de salud tiene un evidente problema de productividad. Por tanto, es muy importante que si la Ley de Presupuestos planteada por el gobierno pretende aumentar en un 8% el presupuesto en salud explique pormenorizadamente -a lo menos- cómo planea que ese aumento mejore la productividad del sector. Lo mismo con el aumento del gasto en personal, ya que en caso contrario podríamos presumir que el gobierno intenta ocultar el 9% de desempleo contratando a más gente en el sistema estatal de salud, sin que este último necesariamente mejore.

Es urgente mejorar el sistema de salud. No podemos continuar tolerando como cómplices indiferentes que miles chilenos mueran por negligencia e incompetencia de quienes tienen a cargo la administración de los recursos. Chile puede aspirar a tener un sistema de salud que no mate a personas por esperar. Es decir, Chile puede aspirar a tener un sistema de salud más humano, oportuno y de calidad.

Abogado, académica y directora ejecutiva de Voces por Chile.

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