Escribo esta columna en el sur de nuestro querido Chile, en medio de araucarias, bosques interminables y una naturaleza irrepetible que se exhibe orgullosa rodeándonos con sus nevados volcanes que no dejan de sorprendernos por su belleza.

Comienzo así esta columna, porque al estar en esta naturaleza exuberante y admirar lo extraordinario que es nuestro país, contrasta profundamente con el tomar conciencia de la realidad que ha estado ocurriendo desde durante las últimas semanas, que nos señalan un deterioro institucional que ya partió hace años y no para de sorprendernos día a día, lo cual nos hace preguntarnos hacia dónde va Chile.

Ni el Estado, ni el gobierno, ni el Poder Judicial, ni el Legislativo, ni las FF.AA. ni Carabineros se salvan de los escándalos.

Ya nos olvidamos de los indultos a criminales, de la corrupta Democracia Viva, del rapto y asesinato de Ronald Ojeda, del caso Monsalve, de la venta de la Casa de Allende, por nombrar algunos hechos que afectan al gobierno.

Y desde el Estado nos invitan a sorprendernos con 25.000 empleados públicos “enfermos” con licencia médica para guardar reposo, lo que obviamente hicieron disfrutando al sol en lejanos países, vacacionando en el extranjero. Esto afecta tanto a empleados de ministerios y reparticiones públicas, como a legisladores, jueces, y un largo etcétera.

Y con gran tristeza nos enteramos de que, tanto en el Ejército como en la FACH, penetró el crimen organizado vía narco. Uno de los involucrados, montó una organización criminal y reclutó a otros militares. Sus continuos viajes a Santiago llamaron la atención de la contrainteligencia y finalmente fueron descubiertos con un cargamento en uno de sus autos con 192 kilos de cocaína y pasta base, equivalentes a 498 mil dosis, avaluadas en más de $ 3 mil millones. Pero no es todo, pues en la FACH lograron detectar a cinco funcionarios de la primera brigada aérea de Iquique intentando trasladar en un vuelo FACH ketamina a Santiago. Y ahora se cree que hubo vuelos anteriores al descubierto.

¿Y Carabineros? La Contralora Dorothy Pérez detectó complejas faltas irregulares de Carabineros pues dejaron pasar 626 vehículos robados y no detuvo a 144 prófugos de la justicia cuando realizaban controles del tránsito. Razones para dicho actuar están en investigación.

Pero si todo esto fuera poco, después de la destitución de dos ministros de la Corte Suprema, de suspensiones de jueces por presunto tráfico de influencias, ahora tenemos dos nuevos episodios que impactan al Poder Judicial.

El primero ocurrió en Temuco, cuando se presentó un recurso por prevaricación contra el ministro Álvaro Mesa Latorre de la Corte de Apelaciones de dicha ciudad, quien condenó a cuatro exuniformados por delitos de lesa humanidad, a pesar que el fallo reconoce que no estaban presentes en el lugar de los hechos. El recurso fue aceptado por el Juzgado de Garantía de Temuco, pero curiosamente, la admisibilidad del mismo cambió a no ha lugar sin explicación alguna. Y lo que genera preocupación es que el presidente de la Corte de Apelaciones de Temuco sea el mismo juez contra quien se presentó el recurso por prevaricación. ¿Y qué ha pasado con esta arbitrariedad? Hasta ahora nada.

El segundo caso y tan grave como el primero fue lo ocurrido con la liberación por Gendarmería del sicario Osmar Alexander Ferrer Ramírez, quien habría cometido el asesinato contra el llamado Rey de Meiggs, José Felipe Reyes Ossa. Después que el Octavo Juzgado de Garantía lo dejó en prisión preventiva, presuntamente por una descoordinación entre Gendarmería y el Poder Judicial que está bajo investigación, fue liberado y se encuentra prófugo de la justicia. La Corte Suprema responsabiliza a Gendarmería, dependiente del Ministerio de Justicia y el gobierno responsabiliza al Poder Judicial.

Y como ya nada sorprende, un reportaje de 24 horas de TVN divulgó que el Director del SII Javier Etcheberry durante nueve años no pagó las contribuciones que le correspondían por una propiedad cercana a la Laguna de Aculeo inscrita a su nombre, informe del cual se defendió el afectado diciendo que había realizado todos los intentos para normalizar la situación por la cual se encuentra cuestionado. Pero, así y todo, su posición es insostenible y se ha exigido su renuncia.

Quo Vadis Chile se titula esta columna, por lo preocupante que ocurre en todas las instituciones fundamentales del país sin excepción, lo que ha generado una total falta de confianza en ellas. No debe extrañarnos entonces la penetración del crimen organizado, pues cuando desde las instituciones surgen señales equivocadas, la gente imita su comportamiento.  Si esto no se erradica radicalmente, le será muy difícil al próximo gobierno sacar a Chile adelante y retornarnos a la senda del desarrollo.

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1 Comment

  1. Muy buena su columna don Jaime, pero se quedó corto con la lista de los graves temas que nos hemos olvidado. Se que por espacio no se puede poner todo, pero lo más preocupante es que hemos perdido la capacidad de asombro….
    saludos cordiales

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