Al asumir el gobierno del Presidente Kast, su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, se encontró con la sorpresa que en la caja del Tesoro Público había sólo US$46 millones de dólares, cuando es usual que en los cambios de gobierno, la caja del Tesoro se entrega con montos entre US$3 mil millones y US$4mil millones, esto es entre el 1% y 1,3% del PIB.
En efecto, al cierre del año 2017, el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet entregó una caja del Tesoro Público con US$4.097 millones al Presidente Sebastián Piñera; y al cierre del año 2021, éste último entregó una caja en el Tesoro Público de US$3.233 millones al Presidente Gabriel Boric. ¿Por qué entonces el gobierno del Presidente Boric rompe esta regla tácita de dejar suficientes fondos en caja disponibles para su sucesor?
Como veremos la respuesta es bien simple, aunque debemos dar un poco de contexto.
En primer lugar, es indispensable explicar que es al cierre del año 2025 la fecha correcta para juzgar la gestión financiera del gobierno saliente. Es al cierre del años 2025 cuando termina el presupuesto anual del gobierno saliente, y es a esa fecha que se miden todos los indicadores relevantes: de déficit fiscal efectivo y estructural, activos financieros, deuda bruta y deuda neta del Gobierno Central. Recordemos que el gobierno saliente viene hace varios meses con el relato de que dejó estabilizado el país y que logró estabilizar la deuda bruta del Gobierno Central. En efecto, el año 2025 la deuda bruta cerró con un monto equivalente al 41,7% del PIB, exactamente el mismo indicador que el cierre del año 2024, por lo que el gobierno viene argumentando que por primera vez se logra cerrar un año sin incrementar la deuda bruta como porcentaje del PIB. Este relato era bien extraño y no era muy congruente con el anuncio de que el déficit efectivo y estructural sería muy superior al estimado previamente, debido a un tercer año consecutivo en que se subestimaba los ingresos fiscales. Era mágico que se descubriera hacia fines de año que el déficit sería muy superior al estimado y que la deuda como porcentaje del PIB se mantuviera inalterada.
No era magia. Es legítimo preguntarse si el relato de la estabilización de la deuda era veraz. Aparentemente no lo era. Con el propósito de sustentar ese relato, es probable que el gobierno saliente decidiera consumirse toda la caja de Tesoro Público para financiar de ese modo el mayor déficit fiscal sorpresa de fines de año. Entonces, este relato de estabilización de la deuda pública como porcentaje del PIB es falaz, puesto que el gobierno debió prever que debía dejar fondos en la caja del Tesoro por el monto que correspondía, y debió endeudarse en un 1% o 1,3% más en el año 2025 para financiar el déficit fiscal. Se trata entonces de algo muy cercano a una artimaña, un artilugio mañoso para cerrar el año 2025 con una deuda bruta de 41,7%, cifra sospechosamente idéntica al cierre del año 2024.
En los hechos, el gobierno del Presidente Boric cerró su gestión con una deuda bruta real, digamos ajustada por este artilugio, si se quiere, o atribuida a su gestión, de entre 42,7% y 43% del PIB; y no logró estabilizar la deuda bruta. Será el gobierno del Presidente Kast el que deberá endeudarse para reponer la caja del Tesoro Público, o hacer ajustes de gastos adicionales para evitar endeudarse.
Tampoco es un mero asunto de composición de los activos financieros del Tesoro, entre los cuales se encuentra la caja, puesto que los activos financieros del Tesoro Público al cierre de 2025 fueron de tan sólo un 4,1% del PIB, el más bajo de todos los años desde 1990. De hecho, el gobierno del Presidente Piñera cerró su gestión financiera el año 2021 con activos financieros del Tesoro Público de 5,3% del PIB, es decir, 1,2% del PIB más alto que lo que entrega el gobierno del Presidente Boric al Presidente Kast. Ello refuerza la conclusión de que la deuda bruta y neta efectiva atribuible al gobierno del Presidente Boric debiera ajustarse al alza entre 1% y 1,3%. Se acaba entonces el relato de estabilización de la deuda bruta y neta, puesto que es el resultado de la artimaña descrita, y en los hechos no estabilizaron dicho indicador.
La estabilización y reducción de la deuda bruta y neta como porcentaje del PIB se logra con crecimiento. Destrabar la maraña regulatoria, combinada con la rebaja tributaria y la reducción de gastos superfluos, como ha dicho el ministro Jorge Quiroz, es el camino que resuelve la situación fiscal. Algunos medios de comunicación han puesto en duda la rebaja tributaria dado esta nueva situación de caja del Tesoro, pero ello no es correcto. Tenemos un 1,3% más de deuda que bajar, debido al artilugio mañoso, pero la receta sigue siendo la misma.

Excelente, muy claro y didactico