Aunque ganar una elección nunca resulta fácil, siempre es mucho más difícil gobernar. Para tener un gobierno exitoso, de ser electo el domingo 14, José Antonio Kast deberá entender que llegó al poder porque una mayoría lo vio como el mal menor. Si equivocadamente cree que tiene un mandato fuerte y claro para dar un giro radical a la derecha, Kast cometerá el mismo torpe error que cometió Boric cuando olvidó que una mayoría en segunda vuelta simplemente lo vio como la opción menos mala.
Como todas las encuestas anticipan que Kast ganará cómodamente la segunda vuelta, muchos comprensiblemente comienzan a especular sobre qué tipo de gobierno liderará el político derechista. Algunos sugieren que se viene un giro radical hacia una derecha dura o incluso iliberal. Otros anticipan que Kast entenderá que el país no quiere cambios radicales sino políticas sensatas y efectivas para combatir la inseguridad, generar crecimiento y avanzar por el camino del desarrollo sostenido e inclusivo.
Como Kast ha criticado constante y justificadamente los numerosos errores del gobierno de Gabriel Boric, parece razonable esperar que el probable próximo Presidente entienda bien que el principal error que cometió su predecesor fue creer que su victoria en segunda vuelta representaba un espaldarazo a una agenda de reformas radicales. Si se olvida que no alcanzó a llegar al 24% en la votación en primera vuelta —obteniendo un porcentaje menor que el que recibió Boric cuatro años antes— Kast podrá equivocadamente pensar que la mayoría que vote por él en la segunda vuelta comparte sus posturas radicales de derecha. Pero tal como una mayoría del electorado votó por Boric porque lo consideró el mal menor, Kast va a ganar el próximo domingo solo porque los chilenos en esta ocasión prefieren ser más anticomunistas que anti-derecha dura.
En la campaña para la segunda vuelta, Kast ha moderado algunas de sus posiciones. Dada la poca capacidad que ha tenido su rival Jannette Jara para debatir de forma inteligente con Kast, el candidato de la derecha extrema no ha tenido que explicar algunas de sus posiciones más radicales. Incluso la prensa —que mayoritariamente gusta de subrayar más la trayectoria de derecha radical de Kast que la militancia de toda la vida en la izquierda radical de Jara— le ha facilitado la vida a Kast, caricaturizando sus posiciones y permitiéndole irse por las ramas en cuestiones que realmente representan posiciones radicales. Desde su compromiso -aparentemente ya olvidado- de reducir el gasto fiscal en casi 2% del PIB (US$ 6 mil millones) hasta su promesa de expulsar a los inmigrantes ilegales, Kast ha defendido algunas posiciones iliberales. En su trayectoria y militancia, Jara también ha abrazado posiciones iliberales y profundamente antidemocráticas (como su defensa de la dictadura en Cuba, que abandonó hace poco sin molestarse en explicar qué la hizo cambiar de postura). Pero Jara no va a ganar la elección y no se va a suceder a Boric en La Moneda. Si Kast también ha mentido sobre sus posiciones presumiblemente más derechistas de lo que ahora reconoce, esas mentiras tendrán más consecuencias que las mentiras de Jara.
Independientemente de lo que crea en el fondo de su corazón, Kast debiera entender que el electorado chileno está más al centro de lo que han sido sus posturas y las del Partido Republicano. Si equivocadamente cree que la votación de segunda vuelta constituye un mandato para un giro radical a la derecha, Kast estará cometiendo el mismo error que cometió Boric en 2021. Si malinterpreta los resultados de la votación del domingo 14 como un espaldarazo a posiciones extremas de derecha, Kast desperdiciará una invaluable oportunidad para poner a Chile en el sendero correcto de políticas razonables procrecimiento, promercado y a favor de la inclusión social.
La campaña para la segunda vuelta resultó ser menos competitiva que lo que parece saludable en una democracia. Desde la noche que se conocieron los resultados de primera vuelta, se instaló la idea de que Kast ganaría fácilmente la segunda vuelta. Kast sufrió más incertidumbre en la campaña de la primera vuelta de lo que ha sentido en estas tres semanas de campaña para la segunda vuelta. Como la suerte parece estar echada, Kast no ha necesitado precisar cuáles serán sus prioridades y sus principales iniciativas de gobierno.
Por eso, no sabemos si Kast buscará dar un giro radical hacia la derecha o si tomará el camino más promisorio y constructivo de gobernar como un derechista moderado, razonable y sensato. Tal vez ni siquiera él todavía ha tomado esa decisión. Por eso, es importante que Kast aprenda la principal lección que nos dejan estos cuatro años perdidos del gobierno de Boric. Si el candidato equivocadamente cree que la mayoría que reciba el domingo 14 es un espaldarazo a reformas radicales de derecha, el próximo presidente de Chile cometerá el mismo error que selló el mal destino que tuvo el gobierno de su predecesor.

José Antonio Kast debe mostrar prudencia y amplitud política, pero al mismo tiempo debe actuar con firmeza y claridad para tener logros en sus promesas de campaña en un plazo razonable.
Difícil ecuación!
Fundamental para Kast van a ser los primeros 100 días. No puede repetir la tibieza de Mauricio Macri.
Yo creo que si a mi me correspondiera escribir un artículo y no tengo mucho tema, tiempo o ganas, o todas las anteriores, me daría vueltas y vueltas escribiendo de probables o hipoteticas acciones u omisiones que alguien conocido pudiese eventualmente cometer, no importa que no haya bases para ello, se trata de llenar líneas para salir del paso, es fácil eso, no es tan complicado. Ahh y a base de esas especulaciones puedo incluso extraer supuestas conclusiones y más preparado aun, a base de esas supuestas conclusiones efectuar teóricas propuestas y consejos. Qué les parece??????