27 de enero del 2022/SANTIAGO Constituyentes en la comisión de Sistema Político en el hemiciclo del senado en el ex congreso Nacional. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

A partir de los resultados de la tercera entrega del estudio de Espacio Público e Ipsos “Cómo vemos el proceso constituyente: Miradas a un momento histórico”, observamos una suerte de estabilización de varios indicadores, como la predominancia de los sentimientos positivos (esperanza y alegría) por sobre los negativos (incertidumbre y desconfianza) que evoca el proceso.

Además de la estabilización de estos y otros indicadores, persiste un asunto preocupante, que va esclareciendo y comprenderemos mejor a medida que avanzan las mediciones: el grupo desafectado del proceso. El trabajo de la Convención y de las y los Convencionales Constituyentes, y sus instancias de participación popular, no han podido integrar o convocar a este grupo de personas. Si bien el 60% de los encuestados considera que la Convención Constitucional representa bien la diversidad de la sociedad chilena, y un 48% dice confiar o confiar mucho en la Convención -superando al resto de las instituciones medidas: Carabineros (41%), Municipalidades (38%), Congreso Nacional (15%) y Partidos Políticos (8%)-, el interés en el proceso, la percepción de que la Convención es representativa de la sociedad y la confianza en esta institución son particularmente bajos en las personas que se identifican con la derecha.

Una indagación cualitativa que acompañó el desarrollo de esta encuesta nos permite profundizar en el significado de los datos. El grupo desafectado del proceso, identificado con la derecha política, observa en el trabajo de la Convención una incertidumbre muy alta producto de la polarización que perciben.

“El problema es que está muy dividido todo, muy polarizado. Por un lado está la izquierda más dura y por el otro la derecha más dura, y es como difícil encontrar a alguien que realmente vea el bien total… Sin la ideología por delante» (hombre, 18 años, espera estudiar Psicología, Los Lagos).

¿Es esto responsabilidad del grupo mayoritariamente identificado con la izquierda y el centro presente en la Convención? ¿O una falta de los Convencionales de derecha, que están siendo percibidos con posiciones extremas? Probablemente, acercarnos a un diagnóstico adecuado implica asumir que son ambas cosas. Para poder convocar a este importante número de personas, la deliberación debe, en primer lugar, considerar la amplitud de puntos de vista presentes en la sociedad chilena, sin “pasar máquina” ni proyectar la sensación de “secuestro” en las decisiones que se adopten. Esta sensación de secuestro la observamos en las investigaciones cualitativas desde el inicio del proceso constituyente, persistente en el discurso de las personas con los extremos ideológicos como victimarios de la apropiación del debate constitucional. En segundo lugar, influiría favorablemente en la sensación de representación de las personas que se identifican con la derecha que los convencionales de su sector adopten actitudes proclives al diálogo, a la búsqueda de consensos amplios, y a maximizar la representación de las ideas de su sector por sobre el despliegue de conduct20 con impacto comunicacional difuso.

Sobre el valor de la negociación, esta tercera medición nos muestra que el 81% de las personas señala que la actitud más adecuada que deben tener las y los Convencionales es negociar acuerdos, aunque esto implique ceder o renunciar en algunos temas. Con seguridad, las y los convencionales que trabajen en pos de este mandato ciudadano por los acuerdos harán sentir a sus representados más integrados al desarrollo del proceso constituyente.

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