21 de diciembre del 2021/SANTIAGO El Presidente electo, Gabriel Boric, llega al ex congreso Nacional, en la comuna de Santiago, y saluda a la presidenta de la Convención Constituyente, Elisa Loncón y Jaime Bassa. FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

No me cabe duda que muchos de ustedes deben haber visto la película o escuchado acerca del efecto mariposa, que indica que el movimiento que realizan las alas de una mariposa puede generar repercusiones significativas en la fuerza del viento, afectando los sistemas climáticos y causando tornados en la otra mitad del mundo. Este efecto es conocido en el mundo científico como la teoría del caos, que explica cómo pequeñas variaciones en las condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro, complicando cualquier predicción de largo plazo.

Estas teorías, que parecieran salir de la ciencia ficción o de laboratorios altamente sofisticados, en realidad son de aplicación básica en las políticas públicas. Cómo olvidar la tristemente famosa Ley de Estacionamientos, que buscaba regular las tarifas de los estacionamientos para evitar abusos hacia los consumidores y que terminó generando un alza generalizada en los precios de los mismos, alza que nunca se ajustó a la baja nuevamente. O bien la Ley de Tasa de Interés Máxima Convencional, que, al igual que la Ley de Estacionamientos, buscaba evitar que las instituciones financieras abusaran de los consumidores, cobrando tasas de interés usureras por los préstamos; esta ley terminó, de acuerdo a un estudio publicado por el Banco Central, afectando y desbancarizando a 197 mil personas que en ese momento constituían un 10% del mercado de préstamos de consumo, y peor aún, que pertenecían a los sectores de menores recursos, que habían logrado acceder al mercado financiero y que con la nueva Ley tuvieron que volver al mercado informal (con todas las consecuencias que eso genera, entre ello, tasas de interés mucho más altas que las legales); y que en palabras de su autor, Carlos Madeira, terminó promoviendo la usura y bajo ningun concepto favoreció la libre competencia.

Ambos ejemplos muestran que, con las mejores intenciones, un cambio inicial en las condiciones dadas por la regulación, terminan empeorando la vida de los ciudadanos que dichas políticas buscaron proteger. La razón, los muchos efectos secundarios, que terminan iterando y cambiando por completo los resultados esperados de dichas políticas.

Los ciudadanos los eligieron para cumplir un importante mandato, redactar una nueva Constitución para Chile y para todos los chilenos. Es una responsabilidad gigantesca que debe tomarse como tal, pues sus decisiones afectarán y cambiarán la vida no solo de ellos, sino también de sus herederos.

La tentación de cambiarlo todo y refundarlo todo es gigantesca, y con las mejores intenciones ustedes pueden ser los responsables de generar una mejoría en nuestra vida, o hundirnos por completo en la desgracia. Por ello, es importante que escuchen la voz de la experiencia y que no cierren sus oídos a nadie, los gremios, los empresarios, los parlamentarios actuales y pasados, los políticos tienen esa experiencia, conocen de los errores cometidos, y de sus consecuencias. Respeten la sabiduría de los años y las canas. Estudien la historia de Chile y el mundo, no son los primeros en esta tarea. Todos los países del mundo han tenido la necesidad, en uno u otro momento de su historia, de cambiar sus políticas; estudien aquellas que han sido exitosas y cuestiónense aquellas que no lo han sido.

No existe una receta mágica para convertir un país en exitoso, no existe una receta mágica para disminuir la pobreza, ni para eliminar la desigualdad. De haberlas, ya no existirían países fracasados, ni pobreza ni desigualdad en el mundo.

Sean cautos en los cambios, cada pequeño cambio puede causar consecuencias gigantescas e inesperadas en la vida de aquellos que los eligieron. La fábula de la liebre y la tortuga es una fábula famosa por ser cierta. Más se avanza haciendo cambios pequeños y de a poco, que rápidos y profundos.

Por último, protejan con sus decisiones la libertad de elegir, esa misma libertad que los puso a ustedes donde están ahora. Sólo la libertad nos permitirá, a cada uno de nosotros y de ustedes, sacar y desarrollar lo mejor de cada uno, para hacer de este país, nuestro querido Chile, un mejor lugar para todos.

Economista y académica de la Facultad de Economía, Gobierno y Negocios de la USS

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