31 de Octubre de 2021/SANTIAGO El candidato del Frente Social Cristiano, José Antonio Kast asiste a la conmemoración por el Día de Las Iglesias Evangélicas. FOTO KARIN POZO/AGENCIAUNO

Gran sorpresa ha causado en parte del mundo político, la academia y la prensa, el sostenido respaldo ciudadano que está recibiendo la candidatura presidencial de José Antonio Kast. Apoyo que se ve reflejado en diversos sondeos de opinión que lo muestran liderando las encuestas y con grandes opciones de pasar a segunda vuelta en las elecciones del 21 de noviembre próximo. Una candidatura que, al alzarse como predilecta, ha recibido el respaldo de muchos que hace pocos meses le pedían que se bajara.

Pero para quienes somos parte del Partido Republicano y del proyecto político que encabeza y representa José Antonio Kast, nada de lo que está sucediendo en las últimas semanas nos sorprende. En tiempos donde la izquierda radical busca imponer la violencia por sobre la democracia, las instituciones y el estado de derecho, promoviendo la cancelación de quienes piensan distinto a ellos, y desdeñando el diálogo y los acuerdos, la figura de Kast aparece como una opción válida para una parte importante de chilenos que quieren cambios sociales, pero en paz, sin destrucción y sin aspiraciones refundacionales, como la que tiene el Frente Amplio y el Partido Comunista.

En un escenario de alta incertidumbre, como el actual, con una economía que enfrenta grandes retos en el corto y mediano plazo, y con sectores de la izquierda radical que nos quieren hacer retroceder medio siglo, destruyendo todos los avances que ha alcanzado el país en las últimas décadas, parte significativa de la población observa con temor e inquietud su futuro y el de sus familias.

Y es en este punto de inflexión que un número significativo de ciudadanos está comenzando a depositar sus esperanzas en que José Antonio Kast sea quien, desde la presidencia, recupere todo aquello que el país ha perdido a partir del estallido de violencia que se inició en octubre de 2019 y que se mantiene activo hasta hoy.

Recuperar el imperio de la ley, el orden público, el respeto a las instituciones republicanas, el respeto a nuestra historia, tradiciones y héroes patrios y el poder vivir y trabajar en paz, sin temor a ser atacados por grupos de violentistas, son las prioridades que tienen hoy millones de chilenos, y que son precisamente las mismas prioridades que contempla el programa de gobierno de José Antonio Kast, sintonizando muy bien con esos sectores que claman hoy por recuperar las paz social y que sus libertades no sean vulneradas por sectores de extrema izquierda que han demostrado su desdén por la democracia dañando injustamente a familias y emprendedores inocentes.

Y en la defensa de estos principios y anhelos, José Antonio Kast ha sido coherente y consistente en el tiempo, lo que representa otro de sus activos que está siendo valorado por la ciudadanía en la actualidad, en contraposición al populismo que campea en estos tiempos en la política chilena. De hecho, este aumento sostenido de Kast en los sondeos de opinión responde también a que, al tener mayor exposición mediática, muchos más chilenos han podido conocer la verdad, esto es, a la persona detrás del candidato, sus ideas y propuestas, en las que priman el sentido común, el respeto y la sensatez, conectando muy bien con el sentir de los chilenos en diversos aspectos.

Un candidato que habla de frente, sin rehuir ningún tema, que se hace cargo de lo que plantea, y que actúa según lo que piensa, tiene un valor agregado en los tiempos actuales, cuyos atributos están siendo reconocidos por los chilenos, por sobre las etiquetas y caricaturas que hace de él la izquierda radical y los periodistas que les hacen eco. Quienes lo apoyan lo hacen incondicionalmente y salen a las calles a hacer campaña ciudadana con sus propios recursos.

Quedando poco menos de tres semanas para las elecciones presidenciales y parlamentarias, no me cabe duda de que José Antonio Kast continuará subiendo en respaldo ciudadano y que pasará a segunda vuelta con grandes posibilidades de convertirse en el próximo Presidente de Chile; un Chile que quiere honestidad, que los recursos lleguen a los más vulnerables y cambios que mejoren su calidad de vida, pero dentro de un sistema democrático y donde la violencia no tenga cabida como expresión política ni de ningún tipo.

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