La declaración unilateral del candidato Gabriel Boric frente a Don Francisco sobre su lectura del “Evangelio de San Pablo” tenía un mensaje implícito que no era perceptible a primera vista. Pero si uno lo analiza por partes revela su contenido subliminal.
Analicemos las siguientes frases:
- “Además, déjame confesarte otra cosa…”
Aquí el candidato no declara que lee la Biblia, sino que “confiesa” que la lee. Lo que subliminalmente conecta al oyente con que él, el candidato Boric, está llevando a cabo una valiente acción de la que él sentiría vergüenza (se confiesan los pecados, nuestras faltas), o que por lo menos es una acción que no está de acuerdo con el perfil que él proyecta, o que la gente y sus partidarios tienen de él.
Y esta acción lo separa con vergüenza de “su grupo” (pero él es un valiente que se atreve) y eso lo hace con la esperanza de acercarse al grupo que de verdad lee la Biblia.
- “De vez en cuando leo…”
Solo de vez en cuando, no siempre… no vayan a pensar que soy un “pechoño”.
- “Hay mucha sabiduría en eso…”
Le reconoce mucha sabiduría al Libro, tratando así otra vez de acercarse a los verdaderos lectores de la Biblia.
- “Me tocó, bueno, no me tocó, quise leer el Evangelio de San Pablo”.
Transmite el mensaje algo así como “no vayan a pensar que yo leo la Biblia al lote, porque me toca. No, yo sé lo que estoy leyendo, porque conozco la Biblia y por eso me dirigí conscientemente a los Evangelios de San Pablo a buscar su sabiduría”.
Pero para su sorpresa el “Evangelio de San Pablo” no existe. No resultó del todo su intento de aparecer más piadoso, y el vergonzoso chascarro refleja un nivel de improvisación similar al que se ha visto cuando su discurso se trata de cifras. Pero quizás en algunas personas consiga parte del efecto buscado, a pesar del carácter apócrifo de sus dichos.
Este relato que bordea lo absurdo no tendría importancia alguna si no fuera la tónica constante en las comunicaciones del candidato Boric. Especialmente en las redes sociales, donde los miembros del equipo del candidato son especialistas en el decir sin decir, en sugerir, en dejar la pelota rebotando…
Para Chile, sin embargo, esto no es solo un chascarro. Es un hecho grave, ya que la Presidencia de un país se ejerce en un mundo real, un mundo en donde las necesidades son múltiples y los recursos escasos, tema que no va a ser solucionado ni con toda la habilidad, capacidad, imaginación y comunicación subliminal que vemos en la vorágine e inmediatez de las redes sociales que con tan buenos resultados maneja el equipo Boric.
