Cumbre BRICS 2025 Credit: Prensa Presidencia

Los países que se autodefinen como miembros del sur global han monitoreado el bloque de los BRICS, que surge para buscar alternativas al orden político y económico internacional cimentado en los acuerdos de Bretton Woods (1944) a imagen, semejanza e intereses de las potencias capitalistas.

En efecto, la acumulación de riquezas entre los países del primer mundo, la agenda internacional concentrada en asuntos estratégicos de los Estados desarrollados, el diseño e implementación de las directrices del comercio y las finanzas globales, la subordinación geopolítica a las directrices de los miembros OTAN, entre otros asuntos, fueron creando expectativas respecto de la necesidad de articular una nueva plataforma organizativa que represente a los Estados que pretendan reformar el orden establecido.

En los hechos, desde la fundación del BRICS el 2010 (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se han sumado seis Estados (Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita, Emiratos Árabes e Indonesia), cuya finalidad principal sería impulsar un nuevo orden económico mundial. Para ello se han enfocado en impulsar una moneda común. Una que les permita terminar con la dependencia -en materia de intercambio- del dólar estadounidense.

Por cierto, si lo consiguieran cambiaría radicalmente la posición de influencia de la Casa Blanca a escala mundial. Sin embargo, la capacidad de asociatividad y para alcanzar acuerdos han ido relegando al BRICS a un foro más declarativo, el cual ha funcionado principalmente como un espacio de comparecencia entre sus actores para limar sus propios conflictos. Estos han sido múltiples, mientras que las causas que motivaron su existencia siempre van quedando relegadas a segundas consideraciones.

El reciente encuentro celebrado en India (14 y 15 de mayo) destacó la interpelación de Irán a Emiratos Árabes Unidos por colaborar con la Casa Blanca en la agresión sobre Teherán, por lo que una vez más los niveles de tensión, desconfianza e intereses geopolíticos y geoestratégicos se confrontaron, cuestión que no colabora a los objetivos centrales que convocan esta alianza. Por tanto, no son capaces de proyectar una alternativa al alicaído modelo de desarrollo vigente.

En consecuencia, en un sistema internacional en el que se diluye el orden instaurado post Segunda Guerra Mundial con base en el derecho internacional, instituciones supranacionales (ONU), sistemas de seguridad colectivo (OTAN), regímenes en materia de comercio, finanzas, crédito, entre otros, hemos ido transitando a un desorden, falta de compromiso y propósito común, a lo cual pareciera que también se adhiere el BRICS.

Esta situación, releva aún más la cita entre Trump y Xi Jinping, ya que el devenir de la humanidad pareciera depender de lo que acuerden los tres Estados que disputan zonas de influencia global (Estados Unidos, China y Rusia), puesto que las potencias intermedias parecieran no entender que cuentan con las capacidades para construir una asociatividad que les permita contener las imposiciones de estas.

Director de Derecho Público y Sociedad USS

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1 Comment

  1. Hay una contradicción tremenda. Dice tres potencias disputando influencia global, EE.UU, China e incorpora a Rusia. Sin embargo, los dos últimos forman parte muy importante del Brics. Quien utiliza a quién?????? No hay intereses genuinamente compartidos en Brics.

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