elecciones

Lo que está sucediendo en Venezuela merece una detenida reflexión, que va más allá de decir que Maduro cometió un fraude y que sigue detentando el poder cada vez con mayor brutalidad. Lo trascendente y en lo que se debe reflexionar, es que se trata de una dictadura que llegó al poder a través de los votos, cuando Hugo Chávez, mintiéndole a los venezolanos sobre sus intenciones, ganó ampliamente las elecciones. Después de eso, nunca más se libraron de la dictadura chavista.

He ahí uno de los puntos más relevantes que debe servirnos de lección a los chilenos. La dictadura bolivariana llegó al poder gracias a que los venezolanos le creyeron las mentiras a Chávez y votaron engañados por él. Pero lo otro extraordinariamente relevante fue que la oposición nunca entendió que para derrotar al chavismo debía concurrir a las urnas unida en un solo frente; por el contrario, cada partido quiso imponer su hegemonía y nunca fueron capaces de ceder para alcanzar el poder, hasta hoy.  

Pero hoy, finalmente con la oposición férreamente unida gracias al liderazgo de María Corina Machado, ganaron las elecciones, ¡pero ya es tarde!, pues Maduro y el narcomilitarismo del Cartel de los Soles, dirigido por los altos mandos de las FF.AA. venezolanas, no están dispuestos a entregar el poder pues irían a parar a la cárcel.

Con el apoyo militar, Maduro y Diosdado Cabello están dedicados a ejercer el terror raptando a cualquier opositor que se atreva a poner en duda su fraudulenta victoria y tratando a María Corina de diabla, demonia, terrorista, asesina, prófuga de la justicia y a Edmundo González, el Presidente legítimamente electo, como criminal de guerra, amenazándolos con las penas del infierno.

La lección que debiéramos aprender de la experiencia venezolana es muy significativa, pues fue la infinita torpeza de la oposición de no unirse contra Chávez y luego contra Maduro, la que le dejó el camino despejado a la dictadura. ¿Acaso esa misma torpeza, al igual que la española, que le permitió a Sánchez mantenerse en el poder, no se está replicando en nuestro país?

Para la elección de octubre, la oposición, tal como la soberbia ceguera de venezolanos y españoles, no estuvo dispuesta a unirse en un sólido bloque para brindarle una contundente derrota a la izquierda gobernante y sacar al país de la decadencia en que nos tiene sumido. Optaron, en cambio, por actuar con la lógica hegemónica; es decir, intentar ser el partido más grande de la oposición, con todo el riesgo que eso conlleva, incluso el de perder en las comunas y gobernaciones más emblemáticas del país. 

Como se sabe, las votaciones municipales son una especie de oráculo que permite proyectar el resultado de las elecciones presidencial y parlamentaria y, por lo tanto, el tener un amplio triunfo en octubre es trascendental. Pero no; los egos son más fuertes y reproducen los mismos errores.

Tan importante es unirse, que, en la elección presidencial pasada, si la actual oposición hubiera ido unida con un solo candidato, habrían podido elegir al Presidente en primera vuelta. ¿Cómo es eso, se preguntará Ud.? Bueno, es simple. José Antonio Kast, Sebastián Sichel y Franco Parisi obtuvieron entre los tres 3.758.948 votos, equivalente al 53,49% del total de votos válidamente emitidos. Y qué pasó, que en segunda vuelta ganó Boric.

Los gustitos se pagan caro y el ir divididos compitiendo con más de un candidato en comunas relevantes, nos puede volver a pasar la cuenta. Es inentendible que no se haya aprendido la antigua lección de Recoleta, cuando dos candidatos de derecha sumaron sobre 60% de los votos, pero el alcalde elegido fue Jadue con cerca del 40% y terminó siendo candidato presidencial del PC.

Y aprovechando la torpeza de la derecha, no es raro entonces que la izquierda haya recurrido a Michele Bachelet para aglutinar a su sector, desde la DC al PC y en eso está involucrada, con lo cual pueden lograr un mejor resultado que el que podrían obtener si la oposición se hubiera unido en torno a los candidatos con mejores opciones de ganar en cada comuna en disputa.

Y se les va muy bien, no sería de extrañar que convenzan a Bachelet que sea la candidata presidencial de toda la izquierda en 2025, repitiéndose así la elección de 2013, en que ganó Bachelet, curiosamente por 62% vs 38% a Evelyn Matthei. El mismo resultado del plebiscito del 4S cuando perdió el mamarracho, pero al revés.

Como el gobierno ha hecho lo imposible para facilitar el no ir a votar, cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de convencer a quienes nos rodean de concurrir a sufragar y hacerlo bien informados, conociendo previamente la trayectoria de los candidatos.

Votar bien es fundamental. En donde exista competencia entre candidatos partidarios de la libertad, se debe votar por el que tenga mayores posibilidades de ganar. El país necesita un amplio triunfo opositor para salir de la decadencia actual. De Ud. también depende que el 27 de octubre la oposición celebre un gran triunfo, abriendo las puertas para un exitoso resultado presidencial. 

Participa en la conversación

1 Comment

  1. Excelente columna. Es tan fácil de entender que toda la derecha debe ir unida, en todas las elecciones futuras, para así terminar con la destructiva y añeja izquierda de una vez por todas que uno se pregunta que clase de políticos incompetentes tenemos en este momento que no logran entender algo tan simple.

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.