La ceremonia de transmisión de mando celebrada el 11 de marzo, día en que asumió el Presidente José Antonio Kast, fue reflejo de la mejor institucionalidad que ha caracterizado a Chile desde el retorno a la democracia. Una tradición republicana que muchos países observan con admiración. Pero esto no debe quedar solo en una ceremonia. La democracia y su institucionalidad deben defenderse permanentemente de sus mayores enemigos: el autoritarismo, el populismo y la mala política.
La pregunta de fondo es qué espera hoy la ciudadanía de la política, de su Presidente y de su gobierno. ¿Discursos elaborados y retóricamente brillantes o una conducción eficaz orientada a resolver los problemas concretos de las personas?
Tal vez la verdadera medida de un gobierno no esté en la forma de sus discursos, sino en la claridad de su propósito y en la efectividad de sus decisiones.
La respuesta parece evidente.
Que se ordenen las arcas fiscales que se reciben prácticamente vacías, para contar con los recursos necesarios que permitan ejecutar el plan de gobierno.
Que se enfrente con decisión la inseguridad que tiene a la gente viviendo con miedo. Qué señal más dramática que iniciar el gobierno con un carabinero baleado y con muerte cerebral. La seguridad es un bien público esencial.
Que se resuelva el tema habitacional, tanto en la reconstrucción -aún pendiente tras los incendios- como en el acceso a la vivienda, afectado por los retiros previsionales que dejaron a miles sin acceso a crédito hipotecario.
Que no siga ingresando inmigración irregular y se restablezca el control del Estado. Chile no puede volver a presenciar situaciones como el ingreso de delincuentes extranjeros involucrados en el secuestro de Ronald Ojeda.
Que haya más carabineros en las calles y más seguridad real. No olvidar que el gobierno que terminó muchas veces insistió en que la inseguridad era solo una sensación. Darle señales a los carabineros de que serán apoyados con una buena ley de uso de la fuerza, aún pendiente en el parlamento. Durante el estallido se fueron de la institución más de 1.300 carabineros, aunque el déficit de efectivos es mucho mayor.
Que la educación se potencie y que la violencia y los paros dejen de ser parte del paisaje. Los resultados SIMCE y los hechos protagonizados por los overoles blancos muestran un deterioro preocupante.
Que aumente el empleo y disminuya la informalidad. Sin trabajadores no hay emprendimiento y sin emprendedores no hay trabajo.
También es indispensable pensar políticas de empleo para quienes se jubilan. Hoy los hombres a los 65 años y las mujeres a los 60, quedan muchas veces fuera del mercado laboral cuando aún tienen plena capacidad de aportar, más aún cuando las mujeres reciben la PGU recién a los 65 años.
En opinión de esta columnista, Chile deberá abrir seriamente el debate sobre el aumento de la edad de jubilación, acompañado de políticas activas de empleo senior. No solo por razones fiscales, sino también por una razón evidente: la experiencia laboral y la experiencia de vida son activos valiosos que el país no debería desaprovechar.
El anterior oficialismo tuvo una gran derrota política y se fue muy mal evaluado. Jóvenes dirigentes estudiantiles con ideales que no lograron plasmar en la realidad por su incoherencia, que llegaron al Parlamento y al gobierno sin mayor experiencia laboral fuera de la política. No habían enfrentado nunca los problemas cotidianos de la mayoría de los ciudadanos. Este error no se puede volver a cometer.
Esto deja una lección: la experiencia laboral y la experiencia de vida son fundamentales para quien sirve en el Estado. No solo aportan conocimiento, sino también prudencia, templanza y sentido de realidad.
El anterior oficialismo, además, se fue enojado y con una coalición quebrada, lo que los llevó incluso a alianzas difíciles de explicar, como el apoyo a la diputada Pamela Jiles, quien defendió políticas de retiros previsionales dañinas y muchas veces transformó la política en espectáculo. Basta recordar cuando en una votación se refirió al ex Presidente Sebastián Piñera como “asesino tal por cual”, en un lenguaje impropio de la dignidad del Parlamento.
Con ese mismo ánimo comenzó también una fuerte ola de críticas al nuevo gobierno, incluyendo cuestionamientos a la primera dama, que resultan impropios del necesario clima democrático y que muestran también poca apreciación de la voluntad de servicio que implica asumir responsabilidades públicas.
Más útil sería que explicaran los graves problemas que dejaron al país, incluyendo los errores fiscales, decisiones internacionales inconsultas con el gobierno entrante y el significativo número de situaciones migratorias pendientes que bordean las 100.000 tramitaciones sin resolver.
En este contexto, conversando estos temas con la profesora de filosofía María Eugenia Bazán, surge una reflexión muy pertinente: muchas veces el problema no es solo lo que se dice, sino lo que se oculta. Encubrir no es solo esconder información, también puede significar mostrar solo una parte de la realidad.
Recortar al otro, es no verlo en su totalidad, con sus virtudes y defectos, con sus más y sus menos, con las diferencias legítimas entre distintos liderazgos. Tal vez por eso convendría también mirar al Presidente Kast en su dimensión humana: un hombre sencillo, hijo de inmigrantes, formado en una cultura del esfuerzo, con valores claros, una familia unida y un profundo amor por Chile. Se puede discrepar políticamente, pero caricaturizar personas nunca mejora el debate público.
Como plantea Bazán, el conocimiento humano busca develar la verdad, quitar los velos que impiden comprender la realidad. Encubrir, en cambio, significa poner más velos y limitar nuestra comprensión de lo que ocurre.
Cuando no se transparentan las cifras fiscales, cuando no se reconocen errores o cuando no se entrega toda la información, no solo se cometen errores técnicos: se debilita la confianza.
Y la confianza es el verdadero capital de una democracia.
Las cifras fiscales conocidas resultan preocupantes. Se ha informado que la caja disponible sería extraordinariamente baja respecto de los estándares históricos. Errar en el presupuesto nacional o no ejecutar los planes comprometidos tiene consecuencias reales sobre la vida de las personas.
Aquí aparece otra gran pregunta: ¿qué oposición necesita Chile hoy?
Estoy segura que temas como la seguridad, el crecimiento del empleo, la educación de calidad, el acceso a la salud, la vivienda y el orden fiscal le importan a todo el espectro político, con lo cual -espero no equivocarme-, las reformas necesarias contarán con los apoyos que el país necesita en estas materias.
La democracia también se construye desde la oposición. No desde la rabia ni desde la descalificación permanente, sino desde la responsabilidad. Las grandes preguntas de este momento no son ideológicas. Son éticas.
¿Seremos capaces de actuar con responsabilidad?
¿Seremos capaces de anteponer el bien común?
¿Seremos capaces de reconstruir confianzas?
Porque al final, lo que los ciudadanos esperan de la política no son mejores discursos. Esperan acciones concretas, verdad, responsabilidad y un gobierno y una oposición a la altura del país que Chile puede y merece ser.
La historia siempre termina poniendo a cada generación política frente a la misma pregunta: si estuvo a la altura de las circunstancias.

Buenos días y una excelente semana
Hay muchas preguntas sin respuesta. Ayer en Mesa Central escuchaba al ministro de Hacienda Jorge Quiroz: el desastre fiscal que ha dejado el gobierno de Gabriel Boric, no tiene precedentes desde la recuperación de la democracia. El ministro Grau quiso responder , con cifras de enero 2026, claro que resultantes de un préstamo que tomaron de 4 mil millones de dólares .
Se suman cuentas impagas, no facturadas, que están bajo análisis.
Las medidas anunciadas tienen un correlato entre recaudación ,Permisologia, mayor competitividad para atraer inversiones ,crear mayor empleo , y recaudar vía crecimiento y menores impuestos. El precio del petróleo debido a la guerra de Medio Oriente sumará impactos negativos.
La explicación del ministro fue rechazada por la presidenta del PS, de inmediato porque están acostumbrados a que el gasto solo se financia con mayores impuestos, sin crecimiento , sin eficiencia , sin ahorros ni mayores inversiones .
Hoy además es necesario monitorear el impacto de esta desdichada guerra en nuestro país y en nuestros socios comerciales . El impacto es para todos.
Responsabilidad de todos para salir adelante.
Un abrazo
Iris Boeninger