Boric

El acuerdo de Codelco con SQM es la última -y no la menos importante- de las renuncias del Presidente Boric. La lista es larga y variada. Incluye, entre otras, la incumplida condonación del CAE, y la militarización de La Araucanía -no debe olvidarse que los estados de excepción constitucional de emergencia en la Macrozona Sur se prolongan ininterrumpidamente por más de un año y medio. Es la «increíble metamorfosis del Presidente Boric», el título de una columna de Jorge Schaulsohn. Para Pepe Auth la mutación presidencial ya ha culminado y habría encontrado su “desiderátum”, su punto más alto, en el perfeccionamiento del acuerdo para explotar el litio en el Salar de Atacama.

Con todo, el Presidente Boric mantiene un incombustible apoyo en las encuestas que fluctúa en torno al 30%, una cifra nada despreciable en tiempos que los gobiernos no suelen gozar del favor de la ciudadanía. Para ese grupo de personas, jóvenes sobre todo, no parece haber espacio para vacilaciones. Su apoyo al gobierno y al Presidente no presenta resquebrajaduras. Las medidas que éste ha adoptado, algunas abiertamente contrarias a las ideas y proclamas del Frente Amplio, no hacen mella en sus fieles adherentes. Ni siquiera la estela de corrupción que ha ido dejando el caso de Democracia Viva, y otros similares, ha logrado causar impacto en esa suerte de devoción que profesan por el primer mandatario.

La aprobación del TPP11 en el primer año de gobierno simplemente pasó al olvido -la verdad es que nunca se entendió muy bien que su rechazo se convirtiera en una bandera de lucha de la nueva izquierda. Lo mismo que la posición del gobierno, impopular en su momento, de rechazo a los retiros de ahorros previsionales. Ya quién se acuerda. De hecho, casi no hay iniciativa, con excepción quizá de los incomprensibles indultos, que haya sido capaz de erosionar el apoyo presidencial para llevarlo a los esmirriados niveles que por momentos sufrieron sus más inmediatos antecesores, Piñera y Bachelet.

Tampoco ha tenido impacto en la apreciación presidencial el referido acuerdo de Codelco con SQM. La historia y el simbolismo que arrastra la empresa de Ponce Lerou bien pudo haber ocasionado un enfriamiento de ese apoyo, hasta ahora inconmovible. Nada de eso.

En consecuencia, la verdad es que el Presidente Boric dispone de un capital político no menor, que le permitiría avanzar todavía más por caminos que a inicios de su gobierno parecían vedados para su base de apoyo. ¿Sufriría una baja en las encuestas si tomara la decisión, por ejemplo, de apoyar el proyecto de ley en trámite que declara concesionable, como cualquier otro mineral, la explotación del litio? Es casi seguro que una decisión de ese tipo no tendría el menor efecto en las encuestas. O quizá, al contrario, hasta podría sumar puntos en tanto un anuncio semejante afianzaría el liderazgo presidencial de cara al segundo tiempo de su mandato.

Más compleja -pero no tanto más- sería la decisión de reformar el modelo de negocio de Codelco, abriendo su propiedad a la participación minoritaria de un socio estratégico. Hay buenas y oportunas razones para dar ese paso, pero en este caso hay envueltos fuertes sentimientos en la izquierda respecto de Codelco. Ciertamente, el Presidente tendría que ejercitar un liderazgo de mayor calado en su sector, del que todavía no ha dado muestra. Pero no está lejos, como lo prueba el que asomaba como un acuerdo improbable, el de Codelco-SQM, bien recibido incluso por el Partido Comunista.

Lo cierto es que la mutación presidencial a la que hizo referencia Pepe Auth, que ya habría alcanzado su punto más alto, tiene todavía un recorrido por hacer, la última milla por así decirlo, antes que el gobierno termine sus días sin un legado para la posteridad. Qué duda cabe que la restauración de las condiciones para recuperar el crecimiento tendencial y la inversión -reducir la permisología es una condición necesaria pero no suficiente- sería un legado más que apreciable. Esa última milla podría ser un punto de inflexión en momentos en que una pesada desesperanza envuelve a los chilenos, sobre todo a los grupos más vulnerables y desposeídos.

Ingeniero civil y exministro de Transportes y Telecomunicaciones

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