Una forma de resumir los 144 minutos que duró la primera Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast ante el Congreso Nacional es con el lema de la bandera de Brasil, orden y progreso. El discurso, que fue el segundo más extendido entre los primeros discursos de los nueve periodos democráticos desde 1990 (el de Aylwin en 1990 fue el más largo, con 160 minutos, y el de Bachelet en 2006 fue el más corto, con 75 minutos), se estructuró en torno a dos temas centrales: el combate contra la delincuencia y por recuperar el orden y la estabilidad social; y el plan para volver a poner de pie al país y retomar el sendero del crecimiento y de la creación de empleo.
Con repetidos llamados al diálogo y con múltiples referencias a restaurar el sentido común y la civilidad, Kast intento dibujar el proyecto de país que aspira a construir. Aunque no lo dijo directamente, tácitamente llamó a hacer de Chile de nuevo un gran país. Pero, irónicamente, su mensaje de Make Chile Great Again se centró en recordar esas décadas doradas en que gobernaba la centroizquierdista Concertación y la derecha chilena estaba en la oposición. Afortunadamente, al repetir el llamado al diálogo y a la búsqueda de acuerdos, Kast reconoce que necesita el apoyo de la oposición para avanzar algunas de sus iniciativas.
Pero al centrar su mensaje en el sentido común y en el pragmatismo —con un foco en la responsabilidad fiscal y en el desarrollo económico que ayude a generar empleos— Kast busca ponerle presión a la oposición para que se siente a negociar. El Presidente sabe que necesita negociar con la oposición. Al homenajear los gobiernos de las décadas doradas, Kast invita a la oposición a reconstruir la democracia de los acuerdos.
El discurso de Kast también reflejó su compleja personalidad. Sin aspirar a ser un gran orador, buscó posicionarse como un Presidente razonable preocupado de cuestiones concretas. Su propuesta de restaurar las tradiciones republicanas y de promover el orden y la civilidad buscaron contrastar su estilo con el de su predecesor más inmediato. Si Boric siempre volvía al estallido social de 2019 como un momento en que el país expresó su descontento y pidió un cambio de rumbo, Kast repetidamente asoció el estallido social como un momento de violencia descontrolada y de división nacional. Así, el Mandatario buscó dibujar su gobierno como un intento por restablecer el imperio de la ley y el orden, contrastándolo con los afanes fundacionales asociados al estallido social y a la fracasada aventura constituyente.
Pero el mismo Presidente que habla desde el sentido común y el diálogo ha cultivado una trayectoria política que se ha caracterizado más por sus peleas con sus aliados y compañeros de ruta que por la construcción de consensos. El mismo Presidente que hoy llama a dialogar se opuso sistemáticamente a dialogar con el oficialismo izquierdista durante el cuatrienio del Presidente Boric. Es más, en su trayectoria política, Kast no ha demostrado grandes habilidades para construir acuerdos. Si aspira a ser exitoso en su convocatoria, deberá empoderar a los ministros de su gabinete que sí han sabido construir acuerdos con aliados y opositores. La buena noticia es que hay ministros en el gabinete capaz de construir acuerdos y que Kast parece entender que la lógica del avanzar sin transar no lo va a llevar a ninguna parte.
La primera Cuenta Pública del Presidente Kast se pareció mucho a la alocución del candidato Kast la noche del 14 de diciembre, cuando ganó la segunda vuelta. Repitió muchos de los conceptos y las imágenes. Pero ahora habla como Presidente en ejercicio que está por cumplir tres meses en el poder. El hecho que haya tenido que dar explicaciones por la lenta instalación de su gobierno y por el especialmente temprano cambio de gabinete refleja que el Mandatario no está pasando por su mejor momento. Mientras la aprobación a su gobierno no llega al 40%, el rechazo se acerca ya al 60%.
Aunque Kast repita su popular frase de campaña de que todo va a estar bien, los chilenos están crecientemente preocupados por una economía que se estancó todavía más con el aumento de los precios de los combustibles y por un gobierno que, aunque diga que tiene todo bajo control, todavía no logra instalarse bien. Comprensiblemente Kast buscó convertir su primera Cuenta Pública en una oportunidad para resetear su gobierno. Hay buenas chances de que eso ocurra. Pero la mala noticia es que este gobierno ya no tendrá una nueva oportunidad para resetearse. Si no toma las riendas del país pronto, parafraseando al propio Kast, nada va a estar bien.

Qué motivador y buena onda, que disfrute Miami, los que vivimos aquí sacaremos a Chile adelante