Chile descubrió que el Estado no solo administra impuestos, también produce contenido. No series, no documentales, sino algo bastante más explícito; financia actividades que entran en el terreno de la pornografía.
¿Cómo así? Bueno, el Estado decidió financiar una muestra de cinematografía pornográfica llamada “Excéntrico Fest” y justificó haber gastado $65MM para «cuestionar apasionadamente el estigma que cae sobre la creación de pornografía, reivindicando su valor artístico, político, terapéutico, libidinal, pedagógico y comunitario» -como decían los organizadores era el foco de dicha propuesta- y además “abrir espacios para la imaginación transgresora del orden heteronormativo”, solo porque cumplió con las bases del concurso por fondos públicos 2025. Pero no les importó que fuera pornografía, porque “la adjudicación del fondo no implica respaldo, aprobación ni definición de contenidos”. Un real escándalo.
La reacción oficial fue predecible. Silencio primero. Relativización después. Y finalmente lo típico; “libertad artística”, “diversidad”, como si eso incluyera automáticamente el derecho a usar dinero de nuestros impuestos para promover pornografía. No, el Estado no tiene mandato para financiar ni directa ni indirectamente cine porno, independiente que a los que aprobaron esos $65MM para dicho efecto les agrade. Porque el problema no es que exista pornografía. El problema es que el Estado la financie, la promueva o la disfrace de política pública cultural.
Y un día antes de esta noticia el Presidente Boric efectúa el sorpresivo anuncio de la oficialización de la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de la ONU en conjunto con Brasil y México, generando otro remezón a la tranquilidad del verano.
Michelle Bachelet es una figura internacional, respetada afuera, blindada adentro. Pero eso no es el tema. La pregunta es por qué este anuncio se hace ahora, en este preciso momento, cuando al gobierno le quedan pocos días de mandato y la candidatura conjunta de Chile, Brasil y México se estructuró y mantuvo bajo el más estricto secreto del país y más grave aún, del gobierno entrante.
La respuesta es evidente: porque la política también es relato. Y cuando el relato interno no tiene sustento, se lo busca internacionalmente. La ONU para la izquierda funciona como una vitrina noble, incontestable, casi sacra. ¿Quién se atrevería a cuestionar una candidatura de Bachelet mientras aquí discutimos si nuestros impuestos deben financiar porno?
Pero los ciudadanos no son tontos. Pueden procesar dos cosas al mismo tiempo. Pueden entender que Chile aspire a liderazgo global y, a la vez, exigir decencia, criterio y responsabilidad en el uso del dinero público. Lo que no aceptan es que se les pida aplaudir lo de Bachelet para tapar el escándalo del financiamiento porno.
Pero más allá del remezón veraniego del anuncio de la candidatura de Bachelet, lo cuestionable es más serio que eso. Lo cuestionable es la secreta jugada del Presidente Boric de presentar a la expresidenta en conjunto con Brasil y México a la Secretaría General de Naciones Unidas sin consultarlo con la oposición actual ni comunicárselo al Presidente Kast, cómo si esa candidatura no tuviera nada que ver con el Gobierno de Chile, sino que fuera una postulación del Foro de Sao Paulo.
Eso no se hace si existe decencia y transparencia cuando se trata de asuntos de Estado. Y hacer el anuncio cuando faltaban solo días para que el Presidente electo José Antonio Kast asuma la primera magistratura, -quien además tendría que hacerse cargo de promover dicha candidatura- demuestra una segunda intención de parte del Presidente Boric, que al igual que los amarres de funcionarios públicos, de no dejar fondos libres de disposición a través de la llamada glosa republicana, es complicarle la vida al próximo gobierno.
Inaceptable el financiamiento porno, pero también muy poco feliz la maniquea forma en que se elaboró la candidatura Bachelet a la ONU y peor aún la mínima falta de consideración con la oposición actual y la ninguna comunicación de sus intenciones al futuro Presidente Kast, sorprendiéndolo no solo a él, sino a todo el país.

Ergo, nuevo gobierno no debe apoyar una candidatura surgida en forma trucha, y de una persona que no representa la mirada política de Chile 2026
Don Jaime, excelente columna, concreta, completa y al hueso. Sin comentarios, felicitaciones.
👌👌
Felicitaciones por tu columna Jaime. Lamentable la falta de consideración y respeto a los «asuntos de Estado»! Lo del festival porno….sólo planteo que esos fondos hubieran servido para muchos diagnósticos precoces, tratamientos o cirugías que permiten salvar vidas de Chilenos!