La patria, eso a lo que muchas veces se apela para trabajar por Chile. Eso que genéricamente es definido como la tierra natal con la que se tienen lazos afectivos. Eso, que parece que hoy por hoy estamos recordando poco. Lo cierto es que la patria es mucho más y tiene que ver con un compromiso, con identidad y con cohesión, no sólo estamos vinculados a ella por haber nacido allí, también, como ciudadanos decidimos firmar un contrato social que permite generar un ordenamiento jurídico. Pero, en Chile esto es cada vez más borroso.
El compromiso se ha debilitado. La polarización política del país ha fijado las conversaciones en esos puntos que no abordan realmente el fondo del problema al quedarse en los hechos superficiales y profundizar poco en el porqué de ello. Por ejemplo, esta semana, la orden de liberación de un sicario cuestionó los protocolos de tribunales y Gendarmería. Un funcionario de esta última dijo que luego de chequear la autenticidad del documento se procedió a la liberación, pues existía confianza legítima en el actuar del tribunal, sin embargo, también se dijo que llamaba la atención pues, era algo que salía de lo normal.
Un compromiso fuerte con la institucionalidad y la patria habría llevado a algún funcionario penitenciario a doble chequear, cuestionar y reconfirmar lo que estaba sucediendo. Una persona que es enviada a la cárcel por sicariato es un peligro para la sociedad y su liberación minutos después, al menos, debiese haber llamado la atención de alguien.
Probablemente eso pasó, pero la veracidad del documento, los protocolos existentes y el hecho de que Gendarmería no está para cuestionar la orden de un juez hace que, el compromiso con la patria se pierda. Pues, si éste hubiese estado intacto, la confianza legítima no habría sido suficiente.
Con ello, la identidad se va perdiendo. Si quienes trabajan por Chile en cada una de las instituciones y servicios no alzan la voz frente a situaciones anormales, quiere decir que realmente no están trabajando por Chile. Se limitan a cumplir lo justo y lo necesario y no cuestionan lo que sale de la norma, descuidando poco a poco todo eso que construye la identidad. Es decir, los lazos afectivos que unen a las personas a su tierra natal. Si esos lazos existieran, se estaría revisando doblemente cada instrucción que levante sospechas pues, se valora la identidad, esa con la que se tiene el compromiso.
La cohesión también falla, porque sin compromiso y con una identidad olvidada la cohesión del grupo humano que vive en esa “tierra natal” se pierde y no son más que personas realizando una acción en un lugar físico delimitado por fronteras.
Entonces, apelar a trabajar por la patria no es una mera lista de acciones para alcanzar el desarrollo y el bienestar. Apelar a la patria es pedirle a cada uno que deje de realizar una acción repetitiva y que contribuya a recomponer los lazos afectivos que lo unen con lo más profundo de Chile, con su identidad, por una sola razón: Recuperar el compromiso con el país.

Excelente columna .
¿Qué es la patria?
La patria es un valor que mueve a los hombres desde la antigüedad. Y es un valor tan grande que lleva a los hombres a dar su vida por él; y si algo se valora más que a la propia vida es porque se considera superior a ella. Y lo superior a ese ser limitado que es el hombre resulta, para él, en algún modo, incomprensible y misterioso.
Confusos prejuicios impiden a algunos acercarse intelectualmente a la esencia de la patria, que comprende bienes diversos: físicos, como el territorio; humanos, como los hombres que son sus hijos; históricos, culturales y morales. Pero la existencia de bienes implica la de un sujeto que les asigna un valor. Por ello es posible afirmar que la patria es un producto del amor. La patria es lo que se ama; es el sentimiento de un lazo común en el presente y en el pasado, que junta en una unidad corazones y conciencias; es la comunidad moral e histórica de la que nos reconocemos parte; es la conciencia y el sentimiento de nación.
La patria es la obra de todos los que la sienten; es como el ser amado que, para serlo, necesita que alguien lo ame. Pero la patria no es algo abstracto: es la tierra en que nacimos y nos formamos, son sus hombres, sus valores, todo aquello que supone su defensa. Por ello es la patria un valor supremo, que trasciende al hombre y que es, evidentemente, algo más elevado que la política contingente o que la política partidista. La patria constituye un valor suprapolítico, que está por encima de banderías, grupos, clases o estamentos.
La patria designa a la heredad completa del hombre; ella no solo está formada por los ciudadanos que en un momento dado habitan en su territorio, sino por la memoria y el recuerdo de cuantos chilenos, a través de la historia, escribieron en ella páginas brillantes y nos han legado su nombre y sus hazañas. Y está formada, también, por la esperanza en quienes han de sucedernos y continuarán el relato interminable de nuevos esfuerzos, de nuevos sacrificios. Por eso, al defender la patria, defendemos nuestro mañana no nuestro ayer.
Adolfo Paúl Latorre
Abogado
Magíster en ciencia política
Excelente!