¿Tuvo la oportunidad de ver a la candidata del Partido Comunista esperando los resultados de las elecciones en su casa, antes de partir al comando? Mire cómo lo describe en X uno de sus partidarios, @MarcoMira20: “Te maquilla tu sobrina, te tomas un tecito caliente y te pasan un pan envuelto en Nova para el camino, los cabros chicos corriendo, la tele sonando y nadie viéndola, ahora a dirigir el país #Chile”.
Es un buen resumen de lo que intentó proyectar la candidata en esta primaria. Jeannette Jara, la exministra del Trabajo del Presidente Boric, la histórica dirigente del Partido Comunista, ha hecho una campaña en que ha mostrado todo, salvo ser comunista. Tal como han dicho algunos de forma creativa, pareciera que ella se presenta como la Not-Comunista.
Pero todo indica que no fue suficiente. Es verdad que ganó la primaria con distancia (alcanzó el 60,2%), pero el total de votos que obtuvo (algo más de 825.000), no es mucho mejor que lo obtenido por el derrotado candidato Daniel Jadue en la primaria de hace 4 años (algo menos de 693.000 votos). El total de votantes movilizados por las izquierdas alcanzó apenas el millón cuatrocientos mil votos.
Con este escenario, la competencia presidencial para las izquierdas se transforma en un desafío muy complejo. Tener una coalición liderada por el Partido Comunista, haber convocado al 9% del padrón electoral a su primaria, y ser parte de un gobierno que tiene una baja adhesión ciudadana, es, sin duda, una carga muy pesada para la competencia que se viene. Es un resultado muy negativo para la coalición de gobierno.
¿Cómo fue la campaña de las izquierdas en esta nueva etapa? Veamos. La plataforma de Jara se ha centrado, hasta ahora, en su rol como ministra del Trabajo, en su actitud cercana y amable, en hablar de “centroizquierda” y no de “izquierda”, en confrontar las posiciones del Presidente de su propio partido, y en separarse de la gestión del gobierno del Presidente Boric en todo aquello que no sea la gestión del Ministerio del Trabajo. La gran derrotada de ayer, Carolina Tohá, por su parte, se vio sorprendida hace 3 o 4 semanas atrás con el crecimiento de Jara y con la falta de tracción de su propia campaña. Ante ese escenario intentó -sin éxito- desnudar el comunismo de la exministra del Trabajo señalando que cuando gobierna el PC, hay pobreza y menos desarrollo en los países. Lo que dijo Tohá es verdad, pero los votantes no le creyeron. Tohá no logró generar adhesión a su propio proyecto, y tampoco logró sacar del ideario ciudadano la visión de una Jeannette Jara cercana y not-comunista.
Ni Jara logró movilizar grandes masas de votantes, ni Tohá logró que desnudar al comunismo le generara adhesión y votos. ¿Qué harán ahora? ¿Cómo se planteará Jeannette Jara? Probablemente, intentará proyectar una idea de social democracia, seguirá hablando de la centroizquierda, buscará “desideologizar” la campaña, aun cuando ni su gobierno ni su trayectoria honren esa plataforma.
¿Qué viene para las candidaturas de derecha? Lo primero es saber que viene una nueva etapa, aquella que va entre hoy y el 18 de agosto, fecha de inscripción de candidaturas para la primera vuelta. Serán semanas de acomodo de los discursos, de revisión de posicionamientos, de decisiones políticas marginales como aquella que tome la Democracia Cristiana, de emprendedores que terminan de juntar firmas, y -esencialmente- de la conformación de las listas y pactos parlamentarios.
¿Dónde debiera poner el foco la propuesta de la oposición? Lo primero, mostrarle a los ciudadanos que conoce sus problemas y sabe cómo resolver sus necesidades prioritarias: seguridad, inmigración y trabajo. Segundo, explicando con convicción cuáles son las ideas que generan progreso y bienestar, y explicando también con fuerza y decisión cuáles son las ideas que generan estancamiento y retroceso. Tercero, demostrando que sabe cómo resolver los problemas, que tiene la experiencia y la madurez para darle serenidad y conducción al futuro de nuestro país. Chile no puede seguir siendo un experimento, debe ser liderado con solidez y experiencia. Es un desafío grande, pero es también una oportunidad.
Aunque quedan pocos meses para la elección, queda mucho camino por recorrer. El resultado de las primarias de la izquierda da cuenta -a mi juicio- de una derrota para el oficialismo y sus planes de continuar en el gobierno. La oposición tiene una oportunidad inmejorable para ganar la elección presidencial y lograr una mayoría parlamentaria.
