Cuando nos acercamos al fin del mes de mayo, y ciertamente al primer semestre del presente año, podemos constatar que los problemas más importantes de la ciudadanía continúan presentes, particularmente, aquellos que más les importan a los chilenos. En el inicio del debate que debe conducir a una nueva Constitución, la gente sigue pensando que la delincuencia y la economía representan sus mayores inquietudes. Sin embargo también la salud aparece como una de sus prioridades. Y sabemos que el tema de las isapres y de las clínicas privadas continúa sin solución.
De no encontrarse una, serían más de 3 millones de personas que podrían quedar con la obligación de recurrir al sistema público de salud, Fonasa. El sistema público en esas condiciones podría tener serios problemas para la cobertura de una cantidad muy importante de personas.
La Moneda parece no comprender la gravedad de esta situación. Hasta aquí, no está ofreciendo un camino que permita ser frente a un déficit de salud muy grande en nuestro país. Resulta difícil de entender que una situación de esta naturaleza no tendrá un impacto político de proporciones.
También el mayor gasto público que arrastre esta situación tendrá un impacto significativo en las expectativas de la inflación. De esta manera el Banco Central ha reaccionado con mayores exigencias de capital para los bancos del país.
Creo que el instituto emisor está previniendo que la emergencia del sector salud pudiese extenderse a otros sectores de la economía.
La medida de mayores exigencias de capital llama la atención. Sabemos que incide y restringe la capacidad de crédito de los bancos, en un momento vital para que la economía vuelva a funcionar, recuperándose así de la recesión que se ha enfrentado y que, a su vez, es clave para que el empleo retome un ritmo mayor de crecimiento. Esta medida prudencial, si bien puede ser discutible por lo mencionado, no pone en duda la reacción del Banco Central, independiente, que ha caracterizado su ejercicio desde que está en función.
Los próximos días serán cruciales para entender lo que está ocurriendo. Sin embargo, resulta difícil comprender cómo las autoridades no reaccionan con mayor velocidad ante este difícil cuadro.
La inflación persistente que muestra la economía con una trayectoria mayor a la esperada, profundiza la capacidad de reactivación y, por lo tanto, de generación de mayor empleo, lo que se sumaría a la crisis del sector de salud privado del país.
Esperamos que las autoridades tomen debida nota del escenario crítico que se está configurando y actúen con medidas concretas en concordancia con la situación, no sólo de los pobres sino que también de amplios segmentos de clase media los cuales serán los más afectados por la falta de salud privada.
