La emboscada que un grupo de mal llamados estudiantes de la Universidad Austral de Valdivia le hicieron a la ministra de Ciencias y Tecnología Ximena Lincolao, constituye un episodio inaceptable desde todo punto de vista y la encerrona que le tendieron demuestra la cobardía de una izquierda que avala la violencia como método de hacer política, lo que es claramente antidemocrático.

La ministra Lincolao fue invitada a inaugurar el año académico, oportunidad que aprovechó un grupo de alumnos de izquierda para tenderle una verdadera emboscada en el Aula Magna, donde estuvo encerrada sin poder salir durante más de dos horas, sintiéndose casi secuestrada luego de lo cual, al poder emerger de ahí para retirarse, se la agredió brutalmente con violentos y soeces epítetos que incitaban a causarle grave daño físico. La vejaron verbalmente por su etnia mapuche y, no contentos con eso, la empujaron y le pegaron, causándole lesiones en la cabeza y contusiones, tratando de impedirle que pudiera subirse al auto para escapar de las agresiones, e incluso se vio a uno de estos cobardes pegarle patadas al vehículo, el que salió raudo incluso con una puerta abierta para evitar que le impidieran la retirada.

Esto fue organizado por la FEUACh -cuya presidenta es militante del PS- quienes intentando salvar la cara publicaron un comunicado diciendo “condenamos y no ampararemos cualquier acto de violencia en contra de la ministra Lincolao en esta manifestación”, pero a continuación agregan que “esto no significa una pérdida del valor del fondo de la manifestación en la que la mayoría de nuestros compañeros y compañeras participaron en forma pacífica y legítima, demostrando un descontento a una autoridad de Gobierno”. Y esto lo justifican porque según ellos, “el actuar del Ejecutivo propende a que el ambiente en nuestro país sea de conflictividad social”, acusándolo de “indolencia y carencia de conocimiento de la realidad” por tomar decisiones que “aumentan el costo de vida y coartan las posibilidades de desarrollo académico”. Toda esta perorata sin siquiera haber transcurrido un mes desde que asumió el cargo.

Este gravísimo hecho deja muchas interrogantes sin respuesta. La primera de todas es si el rector, sabiendo desde el lunes que se iba a efectuar una manifestación de protesta contra el gobierno, ¿le avisó a la ministra que se encontraría con esa “manifestación”? Si no le avisó, ¿se preocupó de brindarle el máximo de garantías de seguridad a su invitada, más aún sabiendo que era una autoridad ante la cual se efectuaría un acto de descontento contra el gobierno que ella estaría representando? Y si la situación lo superó y la ministra estuvo como secuestrada en el Aula Magna durante más de dos horas sin poder salir, ¿por qué no llamó a Carabineros para que interviniera y se le permitiera a la afectada retirarse bajo protección y sin sufrir lo que padeció? ¿Por qué no la protegió llevándola al auto como sí lo hizo otro invitado al acto, el Capitán de Corbeta Jorge Aedo, enalteciendo una vez más a nuestra Marina? 

El rector despreciaba a los Republicanos, como se puede observar en un video de 2021 del cual El Líbero publicó su contenido. En él los trata de estúpidos, refiriéndose además despectivamente a los miembros del partido del Presidente. Si él piensa o al menos así pensaba, que los “altisonantes del lado de Kast no han entendido aún el mundo en que están viviendo”, comentando como ejemplo, “imagínate que te obliguen a ti a que la familia sea entre un hombre y una mujer…”. Siendo esto así, ¿por qué invitó a una ministra para inaugurar el año académico?

Qué inquietante además el contenido de algunos carteles sostenidos por alumnos en el exterior del Aula Magna esperando a doña Ximena, entre los cuales destaco dos por lo que implican. Uno de ellos decía “estudiante levántate, haz revolución” y el segundo, con un nivel de irrespeto inaceptable exponía “Un idiota ya puede ser Presidente”. Juzgue usted.

Lo ocurrido en Valdivia es de la máxima gravedad y demuestra que la izquierda apoya la violencia como método de acción política, tal como ocurrió durante el octubrismo. Y se califican de feministas, ¡pero le pegaron a una mujer! Se declaran demócratas, pero impiden el diálogo. Se dicen contrarios a la violencia, pero la ejercieron contra una ministra. Se dicen estudiantes, pero llaman a levantarse a hacer la revolución. Esa es la izquierda; instigadora de la violencia, cobarde y antidemocrática. 

En síntesis, más allá de la inaceptable violencia ejercida contra la ministra Lincolao, lo ocurrido en Valdivia merece una reflexión profunda. La democracia no se defiende solo en las urnas, sino también en la forma en que tratamos a quienes piensan distinto. Cuando se impide la libre expresión de ideas y el diálogo es reemplazado por la violencia verbal y física, como lo hicieron estudiantes de izquierda en Valdivia, se destruye la convivencia, se deteriora la democracia y pierde Chile y todos los chilenos.

Esa es la gravedad de lo ocurrido en la Universidad Austral de Valdivia.

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2 Comments

  1. Don Jaime, una vez más Ud. da en el clavo, le comento sinceramente que al ver la fotografía que encabeza su columna, no es necesaria leerla… (lo digo irónicamente) en esa imagen, está todo dicho. Al parecer el rector se cuidó y se borró….

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