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La semana pasada volvió el programa Sin Filtro al aire abordando casi mayoritariamente en sus cuatro capítulos de la semana el tema de seguridad. Ciertamente es el tema que más preocupa a la ciudadanía ya que sin orden y seguridad, ninguna actividad personal y país pueden realizarse.

El ninguneo constante a Carabineros por parte del Frente Amplio y el Partido Comunista han cosechado al punto de “reventarles en la cara” cuando son Gobierno. Más allá que digan que “otra cosa es con guitarra” y que “su pasado no los representa”, lo cierto es que ya nadie les cree. La distancia entre lo que dicen y lo que hacen los condena y en el programa esa realidad, ya clara en la ciudadanía, se hizo más que evidente. Al punto que la ausencia de acciones reales, el panelista Pablo Maltés dejó sobre la mesa los temores de muchos que el Gobierno no termine su mandato, lo que incendió aún más la pradera.

El país está ciertamente en una crisis terminal de seguridad y ausencia de gestión. La falta de experiencia combinada con una gran soberbia complica al eje PC -FA y los distancian cada vez del llamado socialismo democrático. El PPD y el PS, hoy la voz de la cordura y único sostén del Gobierno han marcado cada vez más distancia de los “jóvenes revolucionarios” de sueños octubristas. 

Las incongruencias en el decir y el hacer se han manifestado por doquier esta semana y “la superioridad moral” de la “generación dorada” de dirigentes estudiantiles jugando a gobernar, se cayó al punto de la inmoralidad descarada.

La semana pasada la Contraloría objetó la compra de la Clínica Sierra Bella por parte de la Municipalidad de Santiago por estar cuatro veces sobre el precio del avalúo fiscal, afirmando que “no cauteló el correcto uso de recursos públicos” ya que la transacción tendría “ un precio injustificado”. La situación dejó al desnudo las irregularidades en las que una alcaldesa comunista, quien al menos estaría derrochando recursos públicos. La edil no tuvo más opción que desistir a la transacción y evidentemente, intentó responsabilizar a otros de su mala gestión, solicitando la salida del jefe de la unidad jurídica y del director de la secretaría comunal de planificación. La culpa es del empedrado, siempre. 

Pero este capítulo no quedará aquí ya que algunos parlamentarios de oposición solicitaron que el Ministerio Público formalice a la alcaldesa por eventual delito de fraude al fisco y otros que se realice una comisión investigadora. El tema es aún más complejo cuando desde la propia municipalidad, la asociación de técnicos y profesionales del municipio afirman que lo detectado por la Contraloría es solo una parte de “larga cadena de situaciones irregulares”. Duplicación de funciones y gestión paralela partidista pagada con el dinero de los chilenos a lo que se suma acusaciones de malos tratos.  La superioridad moral parece rodar por el piso.

Ciertamente, el programa Sin Filtro evidenció varias cosas esenciales: 1) Los jóvenes revolucionarios no han cambiado, solo acomodan su discurso para no caer, es una acción desesperada. 2) La inexperiencia y falta de méritos han colapsado a un Ejecutivo que debe ejecutar, no saben hacerlo y pretenden aprenderlo a costa de la ciudadanía. 3) La soberbia los nubla y les impide ver lo bueno para el país porque están concentrados en ver cómo se arreglan ellos. 4) La crisis del país es una crisis de credibilidad, nadie les cree, ya que, si “por sus actos los conoceréis”, ya los conocemos y no dan el ancho. 5) Las dos almas del gobierno están cada vez más distanciadas y que  los “chicos” del FA y PC necesitan a la vieja Concertación para sobrevivir, que perdieron el poder y la popularidad, que penden de un hilo. Por eso el que Pablo Maltés hablase del temor ciudadano a que el Gobierno no termine, les importó tanto. Si no fuese real que no tienen piso, ni norte, el comentario no habría hecho eco. 

Pero lo cierto es que esto es una gran oportunidad país. Cada vez más la realidad y el sentido común se hacen más presentes. La necesidad de afrontar la elección del 7 de mayo en conjunto entre las fuerzas realmente democráticas y maduras llevará probablemente a elegir personas sensatas y con mirada país, que llegarán a un texto constitucional muy parecido al existente.

Con esa certeza jurídica y el repudio al octubrismo podemos como país mirar al futuro y enderezar el norte. La crisis y el mal Gobierno, condenan y sepultan definitivamente al octubrismo y abren la opción hacia un posible Gobierno sensato que permita dar la vuelta al retorno de la sensatez.

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