La encuesta CEP recientemente publicada, nos permite tener una visión de cómo la ciudadanía está viendo el país hoy y lo que espera hacia adelante. Los resultados son de dulce y de agraz, pues se reconocen cambios muy positivos desde el punto de vista social, pero también advierte problemas muy relevantes, que requieren una solución urgente.

No me voy a  extender analizando toda la encuesta, pero sí me voy a detener en un tema que, a mi parecer, es de la máxima importancia, el cual es la confianza en las instituciones. Como es sabido, tener instituciones confiables son fundamentales para fortalecer la democracia, tener una sana convivencia y plenas garantías de derechos y libertades.

Dicho lo anterior, veo con preocupación que la encuesta CEP nos advierte que los tres poderes del Estado sufren de muy baja confianza en la ciudadanía, lo que sin duda es grave y debe ser materia de máxima preocupación. Si no existe confianza en el Gobierno, la Justicia y el Congreso, surge una sensación de desamparo que causa temor e incertidumbre ciudadana.

Partiendo por el Poder Ejecutivo, la confianza en el Gobierno es de un magro 16%, habiendo bajado desde un 19% desde septiembre de 2024. En el Poder Judicial, la Fiscalía tiene un 15% de confianza y los Tribunales de Justicia un 14%. Dejo para el final al Poder legislativo, porque es el que genera la mayor desconfianza ciudadana. El Congreso es evaluado con un 8% y los partidos políticos con un vergonzoso 3%.

Vale preguntarnos por qué existe esta desconfianza y en realidad es fácil  entenderla.

El caso del Ejecutivo es simple. Un 66% desaprueba la forma como Gabriel Boric está conduciendo el gobierno y un escaso 22% lo aprueba. Además, un 85% de la población ve al país estancado y en decadencia y  un 49% estima que la situación económica es mala/muy mala. Y un 60% piensa que el mayor esfuerzo del gobierno debería dedicarlo a solucionar la delincuencia, asaltos y robos. No se requiere mayor explicación.

En cuanto a los tribunales de Justicia, tenemos dos Supremos expulsados mediante una AC; Jueces suspendidos y en proceso de remoción por gestiones para nombramientos con el abogado Hermosilla y si a eso le agregamos la libertad que gozan delincuentes, que en los Juzgados de Garantía no son condenados y tantos otros que han sido detenidos infinidad de veces y siguen cometiendo crímenes, porque los dejan en libertad. Se entiende el por qué de la desconfianza.

Y  la Fiscalía, tampoco se libra. Partiendo por las filtraciones, las acusaciones infundadas contra Carabineros y la frustración de cientos de ciudadanos que han sufrido acciones delictuales y que han visto sus casos cerrados sin solución por parte de los fiscales e incluso muchas veces después de efectuadas las denuncias, los fiscales ni siquiera conversan con las víctimas, enterrando los casos  sin investigación alguna. Sobran palabras.

Finalmente, el poder legislativo  es el peor evaluado. Analizando solo desde 2019 en adelante, la izquierda pretendió derrocar al Presidente Piñera e instalaron un parlamentarismo de facto. Enseguida, violaron la Constitución con los retiros. Ahora, los actuales VP de la Cámara debiendo haber renunciado no lo hicieron ni lo van a hacer. Y la reforma política que urgentemente se requiere para una buena gobernabilidad, las pymes parlamentarias se niegan a aprobarla, porque privilegian no perder sus cargos.

Y como si fuera poco, un 60% de los ciudadanos opinan que la situación política es mala/muy mala y solo un 44% cree que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno.

Sin duda, la falta de confianza institucional es un tema de la mayor gravedad que urge revertir, pues de seguir así, se debilita la democracia, se genera desconfianza en el país, cae la inversión, se frena el crecimiento económico, se abre un espacio para la corrupción, el crimen organizado ve una oportunidad de establecerse y en definitiva, las consecuencias pueden ser devastadoras.

Felizmente la PDI, Carabineros y las FF.AA,. gozan de gran confianza, al igual que las universidades, con porcentajes entre 60 y 51%. Algo más abajo están las radios con un 43%, y de ahí el resto cae desde 25% hasta el 3% de los partidos políticos.

En resumen, la advertencia que nos brinda la CEP sobre la confianza institucional es un tema de la máxima importancia para el futuro del país y los responsables de la institucionalidad cuestionada deberán abocarse a buscar soluciones, para brindarle a la ciudadanía garantías de que no existen más motivos para seguir desconfiando.  

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