10 de Febrero 2022 / SANTIAGO La constituyente Maria Magdalena Rivera junto a Machi Francisca Linconao, durante la Sesión N°36 de la Comisión de Derechos Fundamentales. FOTO: LUIS FELIPE ARAYA / AGENCIAUNO

La convencional María Rivera acaba de presentar cinco propuestas en la Comisión de Sistema Político de la Convención Constituyente, con el resultado de una votación de 25 votos en contra y ninguno a favor. La segunda intención de este acto es demasiado evidente. Suponer que se pueden traccionar los límites de lo razonable mientras nadie mira es una estrategia pueril, por no decir de mala fe. De ninguna manera puede inferirse que de ese modo se pone el terreno en barbecho para la siembra de otras ideas igualmente nocivas, pero con mejor prensa. Las propuestas en sí mismas, por cierto, son dignas de figurar en unas Crónicas de la Insensatez Política, que sería bueno ir preparando. Material para este posible libro hay de sobra.

Las ideas expuestas no sorprenden. Son demasiado conocidas, y las conocemos fundamentalmente por sus estrepitosos y criminales fracasos cuando quisieron ponerse en práctica en cualquier parte del globo. Al finalizar la exposición de la convencional, parece que el público no salía de su asombro ya que los tímidos y escasos aplausos, tal como puede verse en la grabación accesible en YouTube, demoraron un poco en llegar.

Este serio derrape antediluviano recuerda un par de testimonios frente a casos parecidos, es decir, de las reacciones frente a discursos absurdos. Uno de ellos es el de Umberto Eco en unas declaraciones al diario La Stampa, el 15 de junio de 2015. Allí, el autor de El nombre de la rosa y El péndulo de Foucault, atacaba duramente a las redes sociales, especialmente Twitter y Facebook. “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los idiotas (È l’invasione degli imbecilli)”, declaraba Eco, y agregaba: “el drama de internet es que ha promocionado al tonto del pueblo al nivel de portador de la verdad”. 

Claro, la diferencia entre la convencional y el personaje del que habla Eco es que el último “no daña a la comunidad” por la sencilla razón de que sus ideas descabelladas no van más allá del bar en donde las expresa. Pero el riesgo se da cuando esos pensamientos se difunden masivamente porque nunca faltarán otros insensatos, ignorantes de la historia y con un preocupante déficit de sentido común, a quienes esos desvaríos les parecerán muy atendibles.

El otro testimonio es el de Hannah Arendt y puede verse en su libro Eichmann en Jerusalén. Allí, en la p. 167 de la edición española de Editorial Lumen (1999), Arendt recuerda un relato de Reck-Malleczewen, quien cuenta que, en el verano europeo de 1944, una dirigente nazi acudió a Baviera para pronunciar unas charlas ante los campesinos para levantarles la moral ante la inminente derrota. Esta no debía inquietar a ningún buen alemán, pues “el Führer, en su gran bondad, tiene preparada para todo el pueblo alemán una muerte sin dolor, mediante gases, en caso de que la guerra no termine con nuestra victoria”. Y Arendt cita la conclusión de Reck-Malleczewen: “¿Y qué ocurrió? ¿Los campesinos bávaros tuvieron por lo menos el buen sentido de arrojarla de cabeza al lago más próximo para que se le enfriaran un poco sus entusiastas deseos de morir? No, nada de eso. Regresaron a sus casas, meneando la cabeza”.

No hay, cerca del edificio donde funciona la Convención Constituyente, ningún lago donde algunos convencionales puedan refrescar sus cabezas. Pero sí deberíamos agradecer que estas ideas arcaicas no hayan ido mucho más allá de los tardíos y exiguos aplausos que recibieron. 

Por lo que parece, y es un segundo motivo de gratitud, es como si hubieran sido pronunciadas en un bar después de algunos vasos de vino. O de vodka, para ser más precisos.

Deja un comentario

Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.