«No son $30, son 30 años». El slogan que inventó el PC para incitar a la revuelta no era por 30 años de abusos. Lo que escondía ese slogan era un grito de guerra, porque tuvieron que aceptar 30 años donde la izquierda gobernó administrando “el legado de la dictadura”, para después entregarle el poder a la derecha, lo que para el PC siempre fue inaceptable y una traición.
El PC nunca estuvo dispuesto a participar en el plebiscito del 88 y como no lograron derrocar al gobierno militar mediante múltiple acciones masivas contra el régimen, decidieron hacerlo por la vía violenta. Para eso, ayudados por Cuba, lograron importar 40 toneladas de armas, varias de las cuales lograron repartir, pero finalmente, la gran mayoría fue incautada en Carrizal Bajo.
Fracasada esa estrategia, el 7 de septiembre de 1986 intentan un magnicidio, lanzando un cohete al auto de Pinochet, que no explota, pero mueren 5 escoltas dejando además 11 personas heridas. El PC fracasa y queda con un gran resentimiento por no haberlo logrado.
Este resentimiento vuelve a tomar fuerza en 2010, cuando Sebastián Piñera es elegido por primera vez y ocurre la alternancia en el poder tras 20 años de gobiernos de la Concertación. Para la izquierda resulta intolerable que la derecha vuelva a gobernar, lo que les causa un trauma anímico, que los lleva a renegar de todo lo obrado, de todos sus logros, decidiendo ser una oposición implacable y destruir todo lo hecho si fuera necesario.
Lo que los vuelve a animar son las marchas estudiantiles del 2011 solicitando cambios profundos, que para la izquierda representan el renacer. Se embarcan con ellos, aceptan sus demandas y vuelven al poder con Bachelet 2 y sus promesas de reformas.
Nace la retroexcavadora de Quintana, destinada a destruir hasta las bases del modelo neoliberal; se otorga gratuidad en la educación universitaria, se suben los impuestos. Pero el Transantiago, el caso Caval y el nulo crecimiento de la economía terminan en un gran fracaso de Bachelet 2, permitiendo que vuelva al poder el Presidente Piñera.
La segunda alternancia en el poder le resulta aún más inaceptable a la izquierda. En 2018 surge la violencia estudiantil con los overoles blancos en distintos colegios y en 2019 se hace más patente en el Instituto Nacional, donde era habitual ver volar bombas molotov desde el techo del centenario colegio. Pero no pasa nada. La violencia no cede y finalmente el 18-O comienza la revolución que estamos viviendo, surgiendo el lema «no son $30 son 30 años».
Nuevamente es el PC quien toma la iniciativa en la calle, teniendo de comparsa al FA. Se quemaron el metro, iglesias y edificios; saquearon pequeños negocios y supermercados y la violencia siguió escalando.
Ante la incapacidad de controlar el orden público, el 15 de noviembre el gobierno cede y es así como finalmente, la izquierda logra iniciar el entierro de la “Constitución de Pinochet”, que tanto repudian. Pocos días después, el 19 de noviembre, el PC presenta la primera acusación constitucional contra el Presidente, que se pierde por escasos votos.
Hoy preparan la segunda AC, con la excusa de los Pandora Papers, sabiendo que eso es cosa juzgada. Pero al PC no le importa. Su interés es otro; es defenestrarlo, como símbolo del fin de los 30 años, del oprobio de haber tenido que administrar “la herencia de la dictadura” y después entregarle el poder a la derecha; el símbolo del derrocamiento al dictador, de ahí el intento de pinochetizar a Piñera con el tema DDHH.
Ungir a Boric Presidente, con Jadue de Ministro del Interior, será su revancha del 73. Espero que nuevamente fracasen.
