Los plazos se van acortando, y este lunes 18 de agosto es la fecha definitiva para la inscripción de las candidaturas presidenciales y parlamentarias para las decisivas elecciones que se realizarán el domingo 16 de noviembre de este 2025. Tras eso, comienza la cuenta regresiva para las campañas, para la franja electoral y para los propios comicios, con todo lo que ello implica.
A pesar de eso, es evidente que Chile lleva varios meses de campaña, especialmente en el ámbito presidencial, sea debido a la irrupción de candidatos como a la realización de las primarias de la izquierda, a una serie de debates organizados por distintas instituciones, además de entrevistas y trabajo en terreno, cambios en los comandos, nuevas adhesiones y todas esas cosas que van dando vida al proceso. A ello debemos añadir un par de cosas: la realización de numerosas encuestas, que cada semana o más de una vez cada siete días nos permiten conocer la opinión pública de acuerdo con estos instrumentos, que se han vuelto claves para comprender la evolución de las elecciones y el ritmo de las tendencias de la población. El otro es la proliferación de programas políticos, no solo a través de las vías tradicionales, sino también de las redes sociales y diversas formas de comunicación.
A pesar de todo lo anterior, es claro que este lunes 18 es un momento especial, es “la hora de la verdad”, al menos en un tema crucial: la inscripción de las candidaturas presidenciales y parlamentarias. Con ello, se acaban las especulaciones y las negociaciones, las amenazas y los cálculos reales o interesados. Simplemente, los partidos y los independientes levantan las opciones sobre las cuales deberá decidir la ciudadanía en noviembre y, seguramente, en diciembre. Sobre este tema, es importante hacer algunas consideraciones, para una mejor comprensión del momento.
En primer lugar, cada elección tiene su relevancia, marca el momento presente y, de alguna manera, define el futuro. En primer lugar, resulta crucial observar cómo va a quedar la parrilla de los candidatos presidenciales, que siempre tiene alguna novedad y muchas repeticiones. En las últimas semanas hemos visto desplegarse en debates principalmente a las tres candidaturas mejor posicionadas: José Antonio Kast, Jeannette Jara y Evelyn Matthei, si seguimos el orden que dan la mayoría de las encuestas. A continuación, aparecen Franco Parisi y Johannes Kaiser, quienes cuentan con un buen respaldo, y el segundo de ellos tiene juventud y proyección. También están los candidatos de siempre, el Marco Enríquez-Ominami y Eduardo Artés: el primero emergió con gran fuerza en 2009 y ha ido decayendo en los comicios siguientes; el segundo ha sacado siempre una votación muy escuálida, pero logra estar en los debates y exponer sus posturas (mucho más populares en la izquierda de los años 60 que hoy). Ha habido otros candidatos interesantes, como Harold Mayne-Nicholls, independiente vinculado históricamente al fútbol, que ha estado en la recolección de firmas en los últimos meses. No debería haber sorpresas especiales en esta ocasión.
La segunda clave está en la inscripción de las listas y de los candidatos al Congreso Nacional. Como era previsible desde hace muchos meses, habrá dos listas en las derechas: una integrada por Chile Vamos (veremos qué otras fuerzas se suman a esa alianza) y otra por republicanos, nacional libertarios y social cristianos. En la izquierda, esta última semana se quebró la lista única de la cual se jactaba la candidatura Jara, por lo cual habrá una que es propiamente del corazón del oficialismo, que integrarán el Frente Amplio, el Partido Comunista, Partido Socialista, el PPD y algunos otros, y otra que forman el Partido Regionalista Verde Social y Acción Humanista. Por cierto, debemos contar también con la lista del Partido de la Gente, atractiva en muchos sectores y heterodoxa en lo que significa un partido político.
Las elecciones definirán precisamente aquello que significan: quién será el próximo Presidente de la República y qué candidatos serán elegidos en el Senado y en la Cámara de Diputados. En este sentido, los comicios son una definición sobre la mejor persona para conducir los destinos del país y aquellos que son idóneos para ejercer los cargos parlamentarios. Por cierto, esa es la definición que hará la ciudadanía. Pero también hay otros temas que se miden en las elecciones. El primero, es que se trata de una evaluación del gobierno, de su gestión, sus promesas y realidades, las expectativas que despertó y cuál es la imagen presente que tiene el Presidente Gabriel Boric y la coalición que lo ha acompañado en La Moneda. Por lo mismo, un segundo aspecto se refiere a la mantención o pérdida del gobierno por parte de la actual coalición, una izquierda amplia compuesta por el PC, el Frente Amplio, el PS y el PPD. En tercer término, cobra gran relevancia la composición de las mayorías en los partidos, así como la consolidación de algunos proyectos, la permanencia o crisis de las alianzas, la redistribución de fuerzas en izquierdas y derechas, eventualmente la “desaparición” práctica de algunos partidos. Finalmente, las elecciones también deben evaluarse por los resultados de algunos distritos emblemáticos y determinados candidatos (figuras con futuro, liderazgos partidistas, personeros con historia que compiten).
Todo eso se comenzará a ver a partir de este lunes, cuando comienza la hora de la verdad, con candidaturas y pactos inscritos, donde cesan ciertos análisis que tienen elementos predictivos, pero sobre todo voluntarismo u opiniones interesadas. Ahora se sabrá quiénes van a competir, por qué partidos y coaliciones, a qué candidato presidencial apoyarán (no solo en lo formal, sino con el compromiso profundo). Los análisis deberán considerar las listas y candidaturas realmente existentes y cómo ellas ayudan y se ven favorecidas por sus candidatos presidenciales (o perjudicadas, eventualmente). Se verá el efecto de las “dos listas”, con imposibilidad real de evaluar lo que habría ocurrido con lista única en cada sector político. Podremos conocer estrellas emergentes y luces que se apagan, candidaturas pertinaces (por edad o por reiteración), así como la irrupción de una nueva generación parlamentaria.
Vivimos un momento histórico. Este lunes 16, de forma clara y definitiva, comienza a definirse el futuro político de Chile.

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