El ajuste de la economía chilena está en curso con el cambio que está experimentando la trayectoria del dólar. En los momentos que escribo, el tipo de cambio, se encamina a una nueva trayectoria caracterizada por la devaluación del peso, el cual se ha instalado en una meseta sobre los $900. Estamos expectantes de la trayectoria de equilibrio durante los próximos meses.
Ciertamente, el impacto de esta nueva trayectoria del tipo de cambio afectará a los futuros valores del equilibrio de la economía. Entre ellas, la inflación futura y claramente, las exportaciones, las que caracterizarán la recuperación del ciclo económico en los próximos periodos.
La importancia del tipo de cambio flexible se destaca, una vez más, como el mecanismo que no sólo permite aumentar la capacidad de competir con el exterior, sino que también, suaviza la elongación del ciclo económico. Esta elongación es crucial para que la pérdida de empleo de la economía sea menor. Por lo tanto, la recuperación económica resulta más fácil. Al perderse menos empleos el consumo se recupera más rápido.
La falta de inversión es la que determina la tasa de crecimiento de la economía. A su vez, la inversión está determinada por la falta certeza jurídica. Es la incertidumbre lo que está frenando el crecimiento.
Así mismo, la corrupción generada tanto por el caso fundaciones y convenios, ha sido promota de más incertidumbre. Por tanto, el impacto en la tasa de crecimiento de la inversión ha sido notorio.
El Gobierno no ha sido capaz de controlar la crisis política y económica. Sus esfuerzos por establecer una agenda basada en la conmemoración de los 50 años del golpe, han resultado un total fracaso. Los problemas políticos generados han acentuado este ambiente de incertidumbre. Por lo tanto, no sólo la economía debe funcionar bien. El respaldo político es fundamental.
En definitiva, la estabilidad política debe ser asegurada por La Moneda. De lo contrario, la recuperación de la economía estará en peligro.
Y el Imacec correspondiente agosto, con una caída de 0,9%, refleja que estamos en recesión y que la cifra correspondiente al crecimiento de 2023 será negativa, y que aquello incidirá en una baja tasa de crecimiento para 2024. No descarto que el crecimiento el próximo año se sitúe cerca de la nulidad.
Sólo la inversión podría mejorar este pronóstico, pero aún sigue predominando la incertidumbre y con ello, bajas expectativas de mayor crecimiento para 2024.

Exacto, se requiere certidumbre para que ella conlleve inversión y esta crecimiento, ergo, se requiere cerrar tema constitucional y aprobar CPR de la Libertad y Seguridad, simple