constitución

El lunes pasado, 27 de noviembre, los 10 partidos de Gobierno le prometieron al país que de ganar el En contra, no irán por un tercer intento de erigir una nueva Carta Magna, descartando que sus votos estén disponibles para una posible reforma constitucional que habilite el proceso, reiterando que “hoy no hay espacio para seguir discutiendo acerca de la Constitución”.

Ante ese titular, uno esperaría que estén diciendo la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, pero, han mentido tanto que surgen las dudas sobre la veracidad de sus intenciones. Y ya veremos por qué.

Partiendo por la RAE, la palabra hoy se define como “en este día” y uno de sus antónimos es mañana siendo el otro ayer. Sirviéndonos de lo que nos dice la Real Academia, la promesa del lunes pasado del “hoy no hay espacio…” ya pasó a ser “ayer no había espacio…”, pero nadie ha negado que mañana sí podría haberlo.

Ese juego de palabras lo que sugiere es una duda razonable sobre las intenciones del oficialismo y razones sobran para la incredulidad, porque diversas intervenciones en el tiempo de los líderes más destacados de la izquierda así  lo demuestran.

El año 2005, el entonces presidente Ricardo Lagos firmó la Constitución vigente y al hacerlo expresó entre otras cosas lo siguiente: “Tenemos hoy por fin una Constitución democrática, acorde con el espíritu de Chile, del alma permanente de Chile”. “El nuevo texto, expresa hoy la unidad de todos los chilenos», y agregó que “el país puede mostrar al mundo un texto constitucional que lo hace participar plenamente de las naciones democráticas».

Pero en 2019, el mismo Ricardo Lagos dijo, la “principal semilla” de la crisis de octubre reside en la “Constitución de 1980”, como si lo dicho el 2005 nunca existió. Simultáneamente Daniel Jadue manifestaba “queda poco para tirar al basurero de la historia la Constitución de Pinochet”. Pero hoy tanto Lagos como Jadue apoyan el En contra, lo que mantendría vigente la que tanto criticaron.

Bachelet, en su programa de Gobierno 2014-2018 proponía una nueva Constitución diciendo lo siguiente: “Chile debe reencontrarse con sus tradiciones republicanas y dar origen a la nueva Constitución, en la que confluyan las tradiciones constitucionales liberal, democrática y social y que sea fruto de un auténtico consenso constitucional”. Pero en 2022 olvidó rápidamente aquello, haciendo campaña por el Apruebo del mamarracho, que renegaba de todos esos principios. Y hoy, está por el En contra y mantener la que quería derogar.

Y cómo olvidar que en 2019 la única solución a la gravísima crisis de la revolución octubrista era una nueva Constitución, como lo exigieron  en su declaración conjunta desde la DC al PC, lo que terminó logrando el famoso acuerdo del 15 de noviembre en el Congreso Nacional. En esa ocasión, el entonces diputado Gabriel Boric declaró después de firmarlo “Arriesgué mi capital político para terminar con la Constitución de Pinochet”.

En marzo de 2022, Gabriel Boric Presidente comentó que sería un gran problema para Chile el rechazo a la propuesta de nueva Constitución y terminó diciendo: “cualquier resultado será mejor que una Constitución escrita por cuatro generales”. Pero ahora, diciembre de 2023, está por mantener esa misma Constitución que el llamó de los cuatro generales, metiéndose de lleno en la campaña del En contra, opinando que “no se puede retroceder en los derechos de las mujeres” -como crítica al texto- lo que es falso, pues en la nueva Constitución se incrementan dichos derechos.

Y continuando con las inconsecuencias, ahora el Partido Comunista declaró que la Constitución vigente no era la del 80, sino la reformada por el Congreso. Ominami dijo que llamarla de Pinochet fue sólo un recurso publicitario. Francisco Vidal la llama Constitución de Lagos y toda la izquierda, desde la DC al PC más el gobierno están hoy por el En contra, promoviendo quedarnos con la Constitución vigente, la misma que han denigrado, desprestigiado e intentaron defenestrar con la violencia octubrista y el mamarracho.

¿Se le puede creer entonces a la izquierda cuando dice “hoy no hay espacio para seguir discutiendo acerca de la Constitución”? ¿Quién asegura que mañana no van a presentar en el Congreso todas las reformas necesarias para obtener la Carta que ellos anhelan, de fácil aprobación, por tener los quórum más bajos del mundo para ello y además se eliminó el quórum orgánico constitucional, lo que les permitiría hacer cambios estructurales por simples mayorías?

Si Ud. estimado lector al igual que yo, no les cree, lo invito a votar A favor para terminar con la incertidumbre, la inestabilidad y evitarle al país riesgos innecesarios.

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