21 DE NOVIEMBRE 2021 / TEMUCO Facsimil de candidatas y candidatos a diputados del Distrito 23 en Liceo Pablo Neruda, para las elecciones 2021 en Temuco FOTO: MARCOS MALDONADO / AGENCIAUNO

La derecha volverá a tener un rol de oposición a contar de marzo del 2022, y si bien el resultado en la última elección fue contundente, su representación en el parlamento le permitirá seguir manteniéndose a flote, navegar y reordenarse. Venciendo todas las dificultades, su presencia en la Cámara de Diputados pesa un 44% y en el Senado, un 50%.

Sin embargo, si ésta quiere volver a ganar y obtener grandes mayorías, deberá reflexionar acerca de su ideal doctrinario y el proyecto de sociedad que puede ofrecerle a la ciudadanía. Este debate -de fondo y quizás el más importante- dista mucho del actual planteado en los medios de comunicación, es decir, “quien será el líder del sector” -problema de forma-.

En ese orden de ideas, pareciera que el ambiente es propicio para que el sector pueda ordenarse y rearticularse en tres derechas, al menos una liberal, una conservadora y otra socialcristiana.

El avance de movimientos y partidos como Evopoli -y otros que podrían venir-, de orientación liberal, han permitido darle cabida y representación a un sector del electorado que generalmente estuvo excluido; y si bien atraviesa por malogrados resultados electorales, la diversidad y versatilidad de un proyecto liberal -con las legítimas diferencias que puedan existir- es sana para la centroderecha.

En contraposición a una vertiente liberal, la existencia de un proyecto conservador -que históricamente ha sido mayoría en la derecha- podría agruparse en la UDI y en las posibles alianzas con el incipiente Partido Republicano de José Antonio Kast. Pues más allá de las caricaturas que existen en el ambiente sobre éste, Kast es un conservador de viejo cuño y su proyecto político de libertad, orden y seguridad logró cautivar a millones. En ese sentido, el desafío lo tendrá la UDI sobre la base de aportar una identidad clara, consistente y un relato que identifique nuevas herramientas que permitan complementar un proyecto -muy necesario- de inspiración conservadora.

¿Y Renovación Nacional? Siendo el partido menos doctrinario, su aporte a la política nacional ha sido relevante como un partido dialogante y articulador; pero sobre todo, heredero de la derecha republicana que se expresa desde los albores de la patria. Ante ello, pareciera que es el momento para que RN adhiera a un proyecto de inspiración socialcristiana arraigado en las ideas de la república, donde se le ofrezca al país una alternativa que conjugue la libertad con la justicia social, pero cuya promoción se da con un sentido comunitario de la sociedad donde su norte es un proyecto de inspiración nacional -tal como lo estimara S. Onofre Jarpa en su libro “Creo en Chile”- sobre la base de la solidaridad. La inclusión de Renovación Nacional a la Internacional Demócrata de Centro y los recientes vínculos con la CDU, entre otros, son señales concretas de avanzar en esa identidad, pero que deben ser profundizadas de cara a la ciudadanía con el objetivo de ofrecer un proyecto político claro, coherente y contundente.

La identidad socialcristiana siempre será provocadora y se encontrará en una constante tensión con aquellos que buscaron monopolizarla en tiempos pasados, pero que la abandonaron en los tiempos presentes. El llamado es a no atrincherarse, porque la vocación por el liderazgo democrático es la centralidad, articulando la libertad con responsabilidad, la división del poder político y económico, la descentralización y el desarrollo local, entre otros temas.

De esta manera, las peleas y debates por liderazgos no se resolverán sin antes enfrentar los problemas de identidad y proyectos políticos de cada colectividad, pues las alianzas accidentales se darán entre liberales y conservadores y las fundamentales entre socialcristianos y conservadores.

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