El alevoso y cobarde asesinato de la suboficial Rita Olivares Raio ha conmocionado profundamente al país, pues superó todos los límites de tolerancia ante la violencia. Este terrible hecho, que enluta a la nación entera, debe hacernos reflexionar sobre las causas del por qué algo así ha podido suceder.
Soy de la opinión que una de las causas que más ha contribuido a la ausencia total de respeto por la autoridad de Carabineros, al punto de asesinar a uno de sus miembros, es la denigración y deshonra de la institución que la izquierda radical impulsó con mucha fuerza en el país.
En la violencia pueril de octubre, el perro matapacos fue un emblema contra Carabineros, paseándolo por todo Chile y adoptándolo como símbolo por diversos parlamentarios de izquierda. No bastando con eso, se los denigró tratándolos de bastardos a través del calumnioso ACAB, que aún se puede leer en murallas de Chile. Además, se les acusó de criminales, de asesinos, de violadores de DD.HH., de matar inocentes, de torturadores sexuales. Y eso en forma reiterada, hasta hace no tanto tiempo.
Y esa difamación no provino de gente ignorante sino que de personajes que hoy gobiernan, partiendo por el propio Presidente y por varios de sus ministros, parlamentarios y políticos de Apruebo Dignidad.
El diputado Boric trató de criminales a los Carabineros a través de diversos Tweets, incluso pidió la disolución y refundación de la institución. Y en el caso del inocente Carabinero exonerado por (no) empujar al violentista que se cayó al río Mapocho, fue aún más duro. Giorgio Jackson en esa ocasión instó a no aprobar el presupuesto de Carabineros, exigiendo la renuncia de su Director y la refundación de las policías.
Y cómo olvidar esa imagen del diputado Boric sonriendo, vistiendo una polera con la cara del senador Jaime Guzmán baleado en la cabeza.
Otro ejemplo es el caso de Panguipulli, cuando un tipo con un machete amenazó a un suboficial de Carabineros y éste le disparó en defensa propia causándole la muerte, la diputada Catalina Pérez, presidenta de RD, expresó lo siguiente: “En Chile la vida de un pobre no vale nada. ¿Cómo quieren que no lo quememos todo?”. Y días después declaró que Carabineros es “una institución clasista y descontrolada, que maltrata, encarcela y mata a quienes no tienen recursos”. Por cierto el suboficial fue declarado inocente.
La ministra Vallejo los trató de policía política que tortura y les arranca los ojos al pueblo para proteger a los fascistas matones que marchan por el Rechazo. Grau tuiteó “Pacos asesinos. El pueblo tiene todo el derecho a odiarles”. Javiera Toro, ministra de Bienes Nacionales, publicó que Carabineros sigue atacando y matando ciudadanos indiscriminadamente. La exministra Brodsky los trato de #PacosAsesinos. Y el tweet de la actual Ministra de la Mujer contra Carabineros ni siquiera se puede reproducir por lo grotesco que fue. Para qué seguir.
Y aunque en la Cámara se aprobó el miércoles la Ley Naín-Retamal, una amplia mayoría de diputados de AD votaron en contra y el jueves en el Senado el oficialismo dilató la votación hasta el próximo martes, para ganar tiempo. Lo que lograron es que en las redes sociales se creara el #gatillofacil para desprestigiar a esta ley que lleva el nombre de dos mártires institucionales.
Por todo lo dicho, es que las palabras del Presidente expresando que el Gobierno apoya con todo a Carabineros no convencen, porque resuena aún en el país el eco del matapacos y del maltrato injurioso por el que no se ha pedido perdón, por el que no se ha mostrado arrepentimiento ni tampoco reconocido que tanto su actitud así como la de muchos de los que hoy gobiernan fue un grave error, pues debilitaron la autoridad de Carabineros al punto que hoy tenemos que lamentar la muerte de una suboficial mujer que tan solo cumplía con su deber.
Cuando las autoridades de un país sobrepasan los límites de lo aceptable, ya sea con opiniones que degradan las instituciones, con actos de corrupción o simplemente faltando a la verdad, hay sectores ciudadanos que tienden a imitarlos, sintiéndose amparados en su comportamiento por las actitudes y acciones de quienes debieran mostrar una conducta intachable.
Si quienes asesinaron a la suboficial Rita Olivares conocieron las opiniones de autoridades del país tratando a Carabineros de criminales, torturadores y asesinos, dándoles además el derecho a odiarles, tal vez pensaron que matar a uno de ellos no tendría mayores consecuencias.
Es hora ya que pidan perdón.
