Sorprendido Enrique Iglesias aquel octubre de 2019, en medio de la violencia octubrista, el ex canciller de Uruguay y ex Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo decía “¡no puede ser!”, “Chile es el faro de la región”. La luz del faro ya no ilumina. 

Se debe hacer lo posible para recuperar lo perdido y avanzar hacia la senda del desarrollo.  Esto es, un país más seguro, menos violento, más justo, con mayores oportunidades, buena educación, buena salud, caminando hacia un crecimiento económico sustentable en el que seriamente se enfrente al crimen organizado con las mejores herramientas disponibles. 

Esto requiere que el trabajo de gobierno y oposición se lleve a cabo con los pies en la tierra observando la realidad y no acomodándola acorde a cada interés político personal o ideología particular. En política esto sólo es posible asegurando la gobernabilidad. Participar en política no es militar un partido, es trabajar y resolver los temas acuciantes de la gente.

La gobernabilidad depende de la existencia de ciertas condiciones que permitan contar con un nivel adecuado de estabilidad política, progreso económico y paz social; condiciones que están relacionadas y son interdependientes.

Hoy la capacidad de entendimiento y acuerdo entre partidos atrincherados en sus posiciones e ideologías se ha deteriorado a un extremo peligroso. 

El principal encuentro empresarial chileno, Enade, en su versión 2024 convocó bajo el lema “Contra Immobilis” es decir, contra el inmovilismo, esa desgraciada cualidad de no poder mover las cosas. Se trató de una convocatoria fuerte a salir de esta situación. En su discurso, Karen Thal, presidenta de Icare, dijo: “Quiero ser clara: Icare es un punto de encuentro de la sociedad chilena. Por eso, el espíritu que nos anima no es esconder las diferencias -que son legítimas por cierto- sino que ponerlas sobre la mesa para encontrar visiones comunes que nos permitan avanzar. El día de hoy es una oportunidad para recomponer el ambiente de diálogo que hemos perdido”. Al finalizar, mirando al Presidente Gabriel Boric dijo, “y a usted, señor Presidente, le reitero el llamado y la invitación para iniciar una nueva etapa de colaboración y acuerdos, en beneficio de Chile, sobre la base de buenas políticas públicas, que derroten definitivamente el inmovilismo y reimpulsen la energía creadora que hay en todo empresario, quienes, junto a sus trabajadores, son el alma y el motor que mueve y seguirá moviendo a Chile”.

El conflicto que antecedió a la Enade, se refirió a que el Presidente supeditó el apoyo al proyecto de reforma al sistema político que está en el Parlamento, a lograr la reforma de pensiones y el pacto tributario. Estos tipos de canjes de una reforma por otra dañan la posibilidad de diálogo y, por ende, la gobernabilidad. 

Todo es importante y debe tener un orden. En su discurso de apertura el Presidente Boric cambió de idea y aseguró que promoverá un acuerdo para lograr la reforma del sistema político dejando claro su apoyo a la iniciativa. Luego, la vocera Camila Vallejo dijo: “Tenemos que ser capaces en primer lugar de sacar acuerdo para mejorar pensiones”. 

Dicen, se desdicen y vuelven a decir. 

Por su parte, la ministra Carolina Tohá, luego de una extensa presentación, en el último panel del encuentro sobre el Plan de Seguridad Nacional compartido con la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich y el ex Presidente de Colombia Iván Duque– ambos profundos conocedores del crimen organizado-, terminó diciéndole a los empresarios: “La seguridad debe ser un proyecto nacional”.  Eso sí, “acordar el pacto fiscal es necesario para reforzar las medidas necesarias”. ¿Puede la seguridad nacional supeditarse al pacto tributario como cuando dos días después otra vez carabineros son asesinados en Cañete? 

También lo hizo el ministro Marcel, diciendo que la mejora de la economía depende de que se acuerde el pacto tributario. Estas situaciones proponen una especie de canje de una reforma por otra. 

Es importante la reforma al sistema político.

Es importante la reforma de pensiones.

Es importante un Estado eficiente con una clara asignación de recursos y gastos priorizados acorde a políticas públicas adecuadas a la situación reinante en las áreas más sensibles. Ello requiere de toda la transparencia necesaria en un Estado moderno y sin corrupción.

Es importante terminar de una vez con los asesinatos, la violencia, la inseguridad y la corrupción.

Lo primero indiscutiblemente es lograr la gobernabilidad que Chile requiere. La ruptura de los consensos básicos y la dificultad de diálogo, más allá de los grandes discursos en un auditorio de cientos de personas, son el común denominador que caracteriza una mala evolución del orden político, económico y social lo que repercute negativamente en la estabilidad.

La fragmentación política en Chile es enorme; existen 25 partidos políticos, más ocho en formación, lo que favorece la obstrucción y dificulta la posibilidad  de lograr acuerdos. Por ello entre otras razones es imprescindible reformar el sistema político. Esto favorecerá la consecución de acuerdos.

La gobernabilidad política junto a reglas claras económicas y financieras en un país seguro que garantice una vida en paz, permitirá atraer inversiones, mayores empleos y mayor recaudación para el fisco.

Es imprescindible eliminar la creciente informalidad laboral que desfinancia al Estado. 

Es imprescindible modernizarlo tal de tener un mejor Estado por sobre un infinito “más Estado”.

Es imprescindible generar las políticas públicas necesarias que eviten la evasión fiscal y la corrupción que afecta directamente la virtuosa asignación de recursos al Estado. Un pacto fiscal no puede ignorar esto.

Una reforma de pensiones no puede ignorar las profundas causas de las malas pensiones, como son las lagunas previsionales , la informalidad laboral y la edad de jubilación. Nada de esto acompaña la reforma de pensiones que está en el Senado y que requiere de políticas publicas que resuelvan las grandes razones que han provocado bajas pensiones.

Clave es llevar a cabo la discusión política de cada uno de los temas, ejercitando diálogos genuinos y profundos para acordar tal de llegar a logros compartidos, como respondió el Presidente Boric sumándose a la convocatoria de terminar con el inmovilismo. Que así sea… 

La lucha contra el crimen organizado, la violencia y la inseguridad no puede esperar: esto exige un Estado ordenado, atento y estratégico para combatir este flagelo. ¿Dejaremos de llorar la muerte de carabineros y niños por balas perdidas? 

No es bueno supeditar una reforma a otra. Creer que es posible acordar a saltos “entre canjes y medianoche” es un grave error estratégico. No será posible así finalizar la conflictiva política que lleva años y que es parte de las razones de la débil gobernabilidad y estancamiento que atraviesa Chile. 

Economista. Ex embajadora de Chile en Uruguay

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