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La Política Nacional del Litio promulgada por el Gobierno de Boric en abril ha resucitado el debate sobre la conveniencia o no de establecer empresas estatales para producir determinados bienes y servicios. Esto viene ideológicamente de Marx a mediados del siglo 19, y empieza a implementarse en gran escala por Lenin en Rusia, 1917; Stalin en sus países satélites de Europa Central desde 1946; Cuba desde 1958, y Allende parcialmente aquí del 71 al 73. En todos esos casos fracasó rotundamente. No obstante, todavía bastantes en Chile lo siguen proponiendo con sorprendente convicción. ¿Qué hará a mucha gente proponer esa política habiendo tanta evidencia de sus deficiencias o inconvenientes? ¿Qué verán, no conocerán o buscarán para insistir todavía? Veamos.

El debate sobre la conveniencia del Estado Empresario o Productor (EEP ) tiene muchas aristas o puede abordarse desde muchos puntos de vista. Uno de ellos es el valórico, político o ideológico; es decir, se le rechaza porque niega el derecho humano a emprender libremente. O sea, afecta la libertad como valor en sí, para las personas y la sociedad. Otros lo favorecen como manera de acceder y decidir sobre recursos económicos o para acumular poder para el Estado y quienes lo dirigen y, así, después o con eso, alcanzar otros fines, como más igualdad. Esta parecía la intención principal de la UP y el PC en el Chile de Allende.

Otra perspectiva desde la cual evaluar la conveniencia del Estado Empresario, es desde su capacidad para satisfacer mejor las necesidades de las personas o de ellas en cuanto consumidores. Este es el debate típico entre economistas sobre eficiencia de cada forma de organización. Desde esta perspectiva, el Estado Empresario habría fracasado tan rotundamente que condujo al término de 70 años de socialismo en la Unión Soviética. Sobre las deficiencias del EEP en este nivel microeconómico  -de socialismo-planificación vis a vis el capitalismo-mercados- hay literatura académica (Hayek, Von Mises), y empírica, especialmente en países como Hungría y la ex Yugoslavia. Pero es muy poco conocida en Chile.

Desde ninguna de esas dos perspectivas más comunes recién señaladas es que quisiera analizar aquí los inconvenientes del Estado Empresario o Productor. Lo quisiera hacer desde una perspectiva de eficiencia de la gestión de ellas en la práctica, concreta, de sentido común. En la experiencia. Y en el contexto de un país como Chile, en que no tenemos demasiadas empresas estatales dentro de un sistema de mercado mixto. Pero aún así, las pocas de ellas que tenemos todavía son importantes (empezando por Codelco) y necesitamos recordar por qué no parece conveniente organizar más empresas bajo esa modalidad estatista.

Estimo que el motivo más probable no político-ideológico para favorecer lo estatal puede ser la ingenua suposición de que un administrador o ejecutivo de tal tipo de empresa, por ser ella estatal o pública, él o ella la gestionará buscando “el bien común” o “del país”, y no buscando satisfacer ningún bien o interés particular o personal. Pero que no la gestione con fines de lucrar personalmente no basta para que sea lo mejor para el país. Que piensen que eso los hace “moralmente” superiores tampoco. Creer que por eso no habrían abusos con los usuarios o el resto de la sociedad parece bastante ingenuo.

Poner el tema en la forma recién descrita probablemente hace dudar a cualquier persona con un mínimo de experiencia de la validez de los supuestos en que se sustenta esa propuesta. Lo más probable es que los administradores de empresas estatales no las gestionen necesariamente teniendo como criterio el “bien común”, sino el bien del gobierno o el partido político que lo nombró en ese cargo. Pocas veces ambas coinciden.

Presumo que hay otros dos motivos generales por qué tanta gente favorece que la producción de muchos bienes o servicios la hagan empresas estatales. Uno es lo frecuente que sociedades privadas incurren en abusos de diversa índole con clientes, proveedores o competidores. Y esas faltas se atribuyen al hecho de que sean de propiedad de privados que sólo buscan obtener altas utilidades. Entonces concluyen que si esas mismas empresas fueran estatales, no cometerían esas faltas. Dudoso supuesto, pero no se estudia en más profundidad. El otro motivo es que mucha gente con cierta fe ciega en lo estatal no se ha tomado el tiempo de estudiar lo que han tendido a ser las prácticas concretas de esas entidades en casi todos los países, independiente de las culturas y lo bien intencionados que han sido los responsables directos o quienes los han nombrado.

Los motivos por qué tiene más desventajas que beneficios esa política de que sean empresas del Estado las que produzcan bienes y servicios claves para la sociedad son, a mi juicio cinco o seis. Las introduzco aquí en forma de titulares. Necesitaría otra columna para desarrollar y entregar ejemplos y evidencias de lo que postulo aquí:

1.- Los tiempos o períodos a cargo de las empresas estatales (EE) por parte de sus altos directivos o ejecutivos tienen que ver con las duraciones de los períodos de gobierno, y no con los ciclos de los negocios o los períodos de ejecución y maduración de las inversiones. Un ejemplo de esto me parece ser la crisis actual de caída de producción de Codelco por sobre costos y atrasos en sus megaproyectos de inversión para abordar el agotamiento de sus yacimientos originales.

2.- Otra desventaja del EEP, es que los criterios de evaluación del desempeño de los altos directivos de empresas estatales por parte de las autoridades políticas o de gobierno, rara vez son los de maximizar el valor de las empresas estatales o de la calidad del servicio que entregan.

3.- No existen tampoco mecanismos para asegurarse que el capital invertido en las EE esté generando el retorno esperado del mismo o, de lo contrario, que se empiecen a cerrar a la brevedad para recuperar algo del capital invertido y/o para evitar seguir perdiendo capital. Ej. Ferrocarriles de Chile desde el siglo pasado.

4.- El no tener las EE un dueño cuidando el capital puesto en ellas en forma continua y en plazos largos (5 a 20 años), hace que los ejecutivos y trabajadores “se apropien” de la empresa para satisfacer sus propios intereses, principalmente de conservar sus empleos y no rentabilizar el capital aportado ni la satisfacción de los clientes. Las EE se vuelven auto referentes, se sirven a sí mismas y se perpetúan. Las empresas estatales son casi imposibles de cerrar, aunque dejen de ser rentables y de servir a sus clientes al precio que cobraría una empresa privada por un servicio equivalente. Ejemplo: Ferrocarriles del Estado.

5.- Otro inconveniente de las EE es que tienen más capacidad de ocultar a la sociedad en su conjunto las ineficiencias que tienen, los errores que cometen o los daños que provocan. Un ejemplo elocuente en Chile ha sido Enami y Enap en Ventanas. El motivo principal es que son las mismas autoridades políticas o de gobierno quienes son responsables de la empresa o del nombramiento de sus ejecutivos. Entonces es muy humano que se protejan mutuamente negando sus responsabilidades.

6.- La Empresa Estatal enfrenta muchas dificultades, o le es imposible reducir personal para ajustarse a los cambios de preferencias de los consumidores, una necesidad cada vez mayor en la economía moderna. No enfrenta así entonces los cambios, sino pidiendo y consiguiendo privilegios especiales del Estado o más aportes de capital de este. Ej. FFCC del Estado. Ningún gobierno asume esos costos, entonces cede, repartiendo el pago con alzas de impuesto a los ciudadanos.

No es necesario agregar para al lector atento, que los distintos seis factores señalados más arriba se refuerzan unos a otros, haciendo muy difícil mejorar en esta materia.

Cierro con una sensación de insatisfacción. Me parece que no soy capaz de explicar o rebatir en breve la ilusión de que muchos problemas se solucionarían o muchas cosas se harían mejor (como elevar la producción y beneficios del litio) con el simple expediente de formar empresas estatales para hacerse cargo de ellas. Se tiene que haber estado allí con esas responsabilidades para empezar a comprender, como ha sido mi caso. Lo mismo con temas similarmente complejos, como hacerse cargo de la educación escolar. Pero así parece ser la situación por ahora, y mejor espero posibles reacciones de los lectores antes de perseverar en este tema.

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1 Comment

  1. El talento y la perseverancia son cualidades necesarias para crear y/o desarrollar empresas exitosas. Quien posee estas virtudes no tiene futuro en las empresas estatales, a menos que su objetivo sea un jugoso desahucio.

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