La elección senatorial en la región de Valparaíso será probablemente “la madre de todas las batallas” en el ciclo electoral parlamentario 2025. Y esto se debe a varias razones: primero, por la renovación por parcialidades del Senado, nunca coincide con la elección senatorial de Santiago, que se la come en atención y en bolsón de votos. Segundo, porque reparte cinco escaños, lo que abre más posibilidades de cruces, alianzas y sorpresas. Tercero, porque está a un paso de la capital, y esto es atractivo para los parlamentarios, porque les permite conjugar la representación territorial con mantener un pie en el poder político en Santiago (y, de paso, resulta más cómodo para quienes siguen residiendo en la capital). Y, finalmente, porque los senadores de Valparaíso son, literalmente, dueños de casa: el Congreso está en esta región.
Ejemplos hay de sobra. La ex senadora Isabel Allende se trasladó desde Atacama, donde fue senadora en su primer período, para competir en Valparaíso. Joaquín Lavín intentó reconstruir aquí su carrera política en 2009, tras perder dos veces la presidencial, prometiendo ser “un senador en terreno, no encerrado en el Congreso” (aunque perdió la elección con un desafiante y hasta entonces desconocido Francisco Chahuán). Hoy, la historia vuelve a repetirse: desde la izquierda hasta la derecha, varios miran con interés esta circunscripción.
Y hay un elemento adicional, que convierte esta elección en aún más especial: ninguno de los cinco senadores actuales va a la reelección. El tablero está completamente abierto. Tanto ha sido el interés, que incluso “bajaron” al senador Latorre, obligándolo a competir por la Cámara, para dejar espacio al diputado Diego Ibáñez como candidato del Frente Amplio. Algo similar ocurrió con Tomás de Rementería, quien asumió en reemplazo de Allende, pero que tampoco consiguió un cupo en la papeleta para seguir en la Cámara Alta. Ojalá que no se haya acostumbrado a la prestancia y glamour del Senado, porque sólo puede aspirar a seguir siendo Diputado.
La nómina de candidatos refleja la envergadura de la contienda. Entre los favoritos aparecen la diputada y ex presidenta de la Cámara, Karol Cariola, a quien el PC postuló pese a los cuestionamientos por casos como Sierra Bella o su relación con un cuestionado empresario de nacionalidad china. Desde la derecha dura emerge Arturo Squella, presidente de republicanos y ex diputado por Quilpué. Por el PS irá el actual senador por Arica, y ex hombre fuerte de Lagos, José Miguel Insulza, quien enfrenta un escenario mucho más complejo que el que tuvo hace ocho años en el norte. Y a la lista se suma un histórico que quiere volver, Germán Correa, ex PS, esta vez por los regionalistas verdes. ¿Será un mero saludo a la bandera, o conseguirá que la izquierda alternativa se quede con uno de los cinco escaños?
También se suma, por el PPD, la diputada Carolina Marzán, oriunda de la región, y que hoy es devota representante de la “bancada de Los Venegas”. A ella se agregan varias figuras con trayectoria en la zona, como María José Hoffmann, ex diputada y reciente candidata a gobernadora, y Daniel Verdessi, ex diputado DC, pero que ahora va por Demócratas, es decir, apoyando a Evelyn Matthei. Y, como si faltara competencia, dos diputados actuales de RN -Andrés Longton y Camila Flores- también decidieron dar el paso y probarán suerte en esta contienda.
El terremoto podría haber sido incluso mayor si Jorge Sharp, ex alcalde de Valparaíso, hubiera optado por el Senado, como se especuló en un principio. Finalmente, prefirió competir por la Cámara, quizás advirtiendo que la contienda senatorial será, derechamente, una carnicería.
Con tantas figuras en carrera, predecir resultados es una tarea imposible. Y como son cinco escaños, las dudas se multiplican: ¿quedará la izquierda con mayoría, como ocurre hoy (tres de cinco), o logrará la derecha desequilibrar la balanza a su favor?
Lo único seguro es que se viene una competencia sabrosa, intensa y cargada de simbolismo. Porque en Valparaíso, la joya del Pacífico, no sólo se eligen senadores. También está en juego la correlación de fuerzas para el próximo gobierno.

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