Pocas cosas representan los años ’90 y a la generación X que MTV.
Para los que crecimos entre walkmans y discmans, la estación fue más que música de fondo: fue un referente cultural y tecnológico. Después de todo, ¿qué son los ’90 sino la revolución tecnológica del TV cable y los primeros albores de internet? Bien lo sabemos en el continente, cuando en 1993 se inició MTV Latino con el clásico We are South American rockers. Con aquella mención, Los Prisioneros se volvieron tanto o más embajadores de la cultura chilena que Zamorano. Y para nuestra nación fue un verdadero orgullo que la señal regional haya iniciado con tales compatriotas. Un récord paralelo a la canción Video Killed the Radio Star, que inauguró -no sin ironía, claramente- las transmisiones del MTV original, en Estados Unidos, por allá por 1981.
Desde entonces, todo fue una montaña rusa de emociones: con hitos como el el primer “unplugged eléctrico” en español, a cargo de Los Fabulosos Cadillacs, las cuecas de Los Tres, un memorable concierto íntimo de Charly García, y el recordado Confort y Música para Volar, de Soda Stereo, MTV fue la puerta de entrada a un continente que por primera vez se sentía parte de una aldea global.
Todos admirábamos a Alfredo Lewin y estábamos enamorados de Daisy Fuentes (aunque muchos, en verdad, lo estaban de la argentina y alternativa Ruth). Crecimos con Beavis y Butt-Head, nos reímos con Celebrity Death Match, y, de a poco, sin darnos cuenta, dejamos de ver videoclips.
¿Qué nos pasó?
Nos pusimos viejos, con menos tardes libres y más horarios de oficina (quién podría tener tiempo hoy para “perder” viendo videos musicales). Pero también llegaron enemigos poderosos: internet, el streaming y los smartphones. La tecnología comenzó a caber en el bolsillo, y un canal de televisión como MTV empezó a perder sentido.
Eso obligó a los ejecutivos a reinventarse. Por eso, el reciente anuncio de apagar sus señales musicales no es la primera muerte del canal. En rigor, es la tercera.
La primera ocurrió cuando la parrilla se volvió pop y romántica, dejando atrás el ADN más rockero que la definió. MTV era el canal de los Beastie Boys, de Nirvana, de Manu Chao y de la trilogía de Aerosmith con Alicia Silverstone. Pero terminó siendo el canal de Shakira y Ricky Martin.
La segunda muerte llegó con los realities. Vaya paradoja: MTV fue pionero en un formato que terminó por matarlo. MTV dio a luz a shows como The Real World o Next, que hablaban de todos los temas que podían interesar a los jóvenes del nuevo milenio: viajes, sexo, errores, desenfrenos y aprendizaje. Y con el tiempo, fueron comiendo una tajada cada vez más grande de la parrilla programática. De hecho, a fines de los 2000, había grupos en Facebook con nombres como “Let’s bring music back to Music Television”. Los realities se convirtieron, para los ejecutivos de la cadena, en una daga de doble filo: si me la dejas, me muero; si me la quitas, me matas.
El apagón de este 2025 sólo certifica un acta de defunción escrita hace años. Pero igual estamos de luto: con la muerte de MTV, muere también una parte de la sociedad del cambio de siglo: las nuevas generaciones nunca sentirán la emoción de ver, por primera vez, el video nuevo de tu banda favorita; de esperar el comienzo del unplugged para grabarlo en VHS; de comentar los Video Music Awards en el patio del colegio, al día siguiente de la ceremonia.
Hoy todo está al alcance del dedo, pero nada dura más que un scroll. MTV fue víctima de los nuevos tiempos. La televisión mató a la estrella de la radio, y el smartphone, finalmente, mató a la estrella del video.
