Tres semanas lleva el recién estrenado gobierno y pareciera que las crisis no pararán de llegar. Nada hacía presagiar que el gobierno de emergencia se iba a quedar sin luna de miel. Los comentarios mal intencionados contra algunos ministros no ayudan. Las críticas son buenas, siempre y cuando sean constructivas.
Que si lo que dijo está bien, si está mal, si faltó el aspecto humano, si es que el alza de las bencinas es técnicamente correcta o no… Una infinidad de comentarios se dejan caer en las redes, pero, lo realmente importante es el cómo salir de las crisis. Porque, eso es lo que podrá dejar el gobierno a sus ciudadanos. Lo demás sirve sólo para alimentar las sobremesas.
Volvió a recordarse la figura de Portales. El mismo Presidente lo citó en su discurso inaugural. Diego Portales ocupa un importante lugar en la historia de Chile, el “Estado Portaliano” es un legado que no se puede desconocer, pero, mirar nuestro pasado y recorrer nuestra historia debiese ser el punto de partida para diseñar las nuevas respuestas que requieren los desafíos. Debiese ser eso que nutra y obligue a la creatividad para que, se diseñe un modelo chileno que supere la emergencia.
La planificación de campaña y de instalación del gobierno sirvió para prepararse para el desafío, para pensar Chile y proponer respuestas, sin embargo, una vez instalado en el sillón presidencial, los ajustes a esa planificación son evidentes. Las razones pueden ser múltiples: la situación fiscal es distinta a la esperada, el due diligence una vez instalados muestra un panorama distinto al informado, en el mundo una guerra cambia la geopolítica y altera los precios del petróleo, entre muchas otras cosas.
Pero, lo cierto es que, nada puede darse por sentado ni menos asumir que todo se mantendrá igual. Si hay una certeza clara es el hecho de que todo cambia y que esa incertidumbre llegó para quedarse.
En el proceso de buscar respuestas hemos ido a buscar modelos afuera y hemos tratado de aprender de los demás, pero, ni los ataques en los colegios en Chile son lo mismo que en Estados Unidos ni nuestra frontera norte es la misma que Colombia. Las similitudes existen, pero la única respuesta que avanzará a soluciones de largo plazo son las que se construyan a través del modelo chileno.
¿Necesitamos pórticos detectores de metales en los colegios? Probablemente sí. ¿Son suficientes? Probablemente no. ¿Erradicar Cerro Chuño basta para enfrentar el crimen organizado? No. ¿Es un paso importante? De todas maneras.
La lista de preguntas puede ser larga y, hay que responderlas con la claridad de que lo que ha dado resultado en otra parte, no necesariamente sea lo que Chile necesita.
¿Cómo saber lo que se requiere? Primero, teniendo claridad de quiénes somos. ¿Por qué? Porque al chileno no le basta con sacar al delincuente si es que el Estado no fortalece el tejido social, le entrega la ayuda que necesita y se transforma en una red de protección que lo sostendrá ante cualquier tropiezo. Y, en ese proceso la solidaridad y la resiliencia debiesen ser la base sólida que construye comunidad y una relación de confianza con el Estado.
Al final, se necesita responder a la emergencia, pero a la vez, conocer profundamente a Chile y sus ciudadanos para diseñar el “Modelo Chileno” que nos llevará a toda una nueva etapa de desarrollo.

Completamente de acuerdo Pilar, pero lamentablemente el «modelo chileno» hoy muchos lo asociamos a pillería EN TODO, lo que vas tomar hartas generaciones en mutar (si es que ) ….