AGENCIAUNO

El Presidente saliente Gabriel Boric demuestra un apuro y un sentido de urgencia en sus últimas semanas en el poder que no demostró en sus primeros cuatro años. Pero nunca es buena idea tratar de hacer de forma apresurada lo que no se hizo bien cuando había tiempo de sobra. La incapacidad para organizar bien su agenda en sus primeros años y los errores no forzados que cometió su gobierno al nombrar a ministros inexperimentados ahora le pasan la cuenta al gobierno. Ahora que se termina su periodo en el poder, igual que un estudiante que inútilmente intenta aprender en unas horas lo que no aprendió en todo el semestre, Boric está mostrando un sentido de urgencia que solo confirma que, en todo su periodo, el radical líder estudiantil nunca aprendió a habitar debidamente su cargo.

Cuando el Congreso ya entrado en su receso de febrero y los que no han podido tomar vacaciones aún se apresuran en hacerlo antes de que los estudiantes vuelvan a sus clases a comienzos de marzo, el Presidente Boric está mostrando un sentido de urgencia y apuro que no estuvo presente en sus cuatro años en el poder. Para un gobierno que siempre llegó tarde a todo, que desaprovechó su luna de miel y que demoró los cambios de gabinete mucho más de la cuenta, el sentido de urgencia que está mostrando ahora el Presidente resulta especialmente sorpresivo.

Para muchos, el gobierno se acabó cuando los chilenos mayoritariamente votaron rechazo a la propuesta constitucional en el plebiscito de 2022. Todo lo que vino después, tanto los escasos éxitos como los muchos fracasos y errores del gobierno, no pudieron superar en significancia la aplastante derrota para el oficialismo y el proyecto fundacional de Boric de la votación en el plebiscito de septiembre de 2022.  Por más que el gobierno ocasionalmente lo intentó, ninguno de los esfuerzos por reponerse de esa aplastante derrota funcionó.

Esta semana, en una gira por Aysén, el Presidente Boric declaró que “yo no me tomo vacaciones, aquí se trabaja hasta el último día”. El solo hecho de hacer esa declaración resulta inconveniente. Los presidentes que ha tenido Chile que trabajan 24/7 no necesitaron nunca recordarle al país que ellos no se tomaban vacaciones. Es más, incluso en sus vacaciones, esos presidentes se mantenían conectados y activos. A diferencia de Boric, que a menudo ha llegado a La Moneda después de las 9 de la mañana o que se ha tomado las mañanas de jornada laboral para ir a subir cerros, los presidentes que trabajan mucho nunca necesitaron decirlo públicamente. Nadie ponía en duda su disciplina laboral.

Pero además de curiosa, la declaración del mandatario y el empeño que ha puesto su gobierno en apurar el debate de proyectos de ley que estuvieron paralizados por una buena parte de su cuatrienio sugieren que Boric se ha dado cuenta, demasiado tarde, que su gobierno está llegando a su fin. El Presidente que prometió sepultar al neoliberalismo, ahora se esmera en lograr aprobar proyectos de ley que profundizan el mismo modelo de libre mercado que él dijo combatir. Pero la falta de planificación de su gobierno y la incapacidad para negociar con los legisladores clave que permitan alcanzar la mayoría en el congreso explican esta desesperación de último minuto para hacer lo que se debió hacer cuando había más tiempo y mayor disponibilidad de los legisladores para construir acuerdos.

Como un estudiante que se dejó estar durante el semestre y que apuradamente quiere aprender en las últimas semanas lo que debió aprenderse gradualmente en los meses anteriores, el gobierno ha tratado de infundir un sentido de urgencia a un Congreso que va de salida y a un país que está más preocupado de los anuncios sobre lo que piensa hacer el nuevo gobierno que de los esfuerzos de última hora del gobierno saliente. Aunque Boric diga que va a trabajar hasta el último día, es evidente que el gabinete y los mandos medios ya dieron el partido por terminado.

El gobierno de Boric se acabó y no hay nada que el Presidente, por más ímpetu y energía que ponga en las últimas semanas, pueda hacer para lograr concretar las promesas que se fueron quedando olvidadas o relegadas por las urgencias, sorpresas e imprevistos que siempre ocurren.

Aquellos que todavía se molestan en ponerle atención a las noticias sobre las iniciativas del gobierno no pueden sino sorprenderse por ese evidente sentido de urgencia y apuro que ha invadido al Presidente Boric en sus últimas semanas en el poder. Pero mientras más se esmera Boric en empujar sus iniciativas y en mostrarse activo y presente, más evidente se hace el hecho de que el gobierno que ahora termina fue uno de los que menos logros y avances tuvo desde el retorno a la democracia.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

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1 Comment

  1. Ojala los chilenos se den cuenta del tremendo error que cometimos ( como chilenos me refiero ), de elegir una persona tan inepta para este importante cargo. Ojala el gobierno de Kast puede demostrar el robo de los dineros , y las malas decisiones que tomaron esta patrulla juvenil , que lo único que saben es protestar.

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