La captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y la contundente declaración del Presidente estadounidense Donald Trump de que su país “se hará cargo” de Venezuela constituye una complicada amenaza para el Presidente electo José Antonio Kast. Si bien Kast había declarado en Buenos Aires que él apoyaría “cualquier situación que termine con una dictadura”, el riesgo que implica que Estados Unidos se centre en recuperar el control de la producción petrolera de ese país y no en impulsar una rápida transición a la democracia pone al Presidente electo de Chile en un lugar muy incómodo. Incluso antes de asumir el poder, Kast deberá caminar por un campo minado al intentar fijar una política exterior que se alinee con el gobierno de Estados Unidos y que, a la vez, promueva el retorno de la democracia, defienda los derechos de propiedad de los propios venezolanos sobre las riquezas naturales que existen en ese país y contribuya a estabilizar al país para que muchos venezolanos que hoy viven en Chile puedan optar por volver a su país.

Comprensiblemente, Kast reaccionó celebrando la operación militar estadounidense que logró la captura de Nicolás Maduro el sábado 3 de enero. Después de todo, Maduro es un dictador cuya incapacidad para gobernar su país ha generado una ola migratoria hacia Chile y otros países. Además, Maduro es un adversario ideológico de Kast. Pero la captura de Maduro y su posterior traslado a Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico ante la justicia estadounidense no implica necesariamente que la dictadura en Venezuela haya sido derrocada. De hecho, la cúpula gobernante en Venezuela sigue siendo la misma que ha controlado el poder en los últimos años, excepto Maduro.

Precisamente porque Trump declaró que Estados Unidos “se haría cargo” de Venezuela, hay buenas razones para pensar que se vendrán cambios en ese país en los próximos días y semanas. Pero porque Trump también descarto que María Corina Machado fuera a tomar las riendas, esos cambios que se vienen en Venezuela no parecen incluir una pronta restauración de la democracia. Es más, si bien Maduro ha sido obligado a dejar el poder, hay cientos de presos políticos que siguen sufriendo vejámenes en las cárceles.

En su conferencia de prensa celebrando la exitosa operación de extracción del dictador venezolano, Trump se explayó en su plan de aumentar la producción de petróleo de Venezuela y de involucrar a empresas petroleras estadounidenses cuyas operaciones fueron nacionalizadas durante el gobierno de Hugo Chávez. Pero Trump habló mucho menos del tipo de régimen que espera que exista en Venezuela. La palabra democracia estuvo notoriamente ausente en las declaraciones del Presidente estadounidense. Las palabras de Trump parecen dar la razón a los que acusan a Estados Unidos de estar más interesado en quedarse con el petróleo venezolano que en ayudar a restablecer la democracia en Venezuela.

El énfasis que puso Trump en la propiedad sobre las riquezas petroleras de Venezuela implica un problema especialmente complejo para Chile. Nuestro país también nacionalizó riquezas mineras en el pasado. Es peligroso el precedente de querer volver a esas décadas en que Estados Unidos veía a la región como su patio trasero que podía usar para obtener recursos naturales a voluntad.

Kast enfrenta un desafío complejo. Por un lado, le conviene estar cerca de Estados Unidos y apoyar las iniciativas del gobierno de Trump. Después de todo, Estados Unidos es nuestro principal aliado político e histórico. Por otro, Kast debe marcar distancia de Trump y enfatizar que su objetivo para Venezuela es promover el restablecimiento de la democracia lo antes posible. También debe defender el derecho de los venezolanos de decidir qué hacer con su petróleo y de ser los principales beneficiarios de la exportación de sus riquezas naturales. Finalmente, para el Presidente electo es esencial que haya democracia y estabilidad en el país, de forma tal que muchos venezolanos que hoy viven legal o ilegalmente en Chile opten por volver a su país.

Encontrar un balance que le permita alinearse con Trump en algunas cosas y marcar distancia en otras será una tarea complicada para Kast. Trump no les ha puesto las cosas fáciles a sus aliados en la región. Si Kast decide negociar con la vicepresidenta Delcy Rodríguez y acepta que ella se mantenga en el poder por un tiempo, ¿el Presidente electo restablecerá relaciones a nivel de embajador con la misma dictadura que el denunció y declaró combatir? SI Estados Unidos quiere apropiarse del petróleo venezolano, ¿Kast defenderá la postura de que las riquezas naturales de cada país pertenecen al país y, por lo tanto, criticará al gobierno estadounidense? Si el plan estadounidense no revierte la ola migratoria, ¿Kast seguirá apoyando las iniciativas del gobierno de Trump?

Si algo sabemos sobre Trump es que gusta de las sorpresas y que a menudo improvisa. Bien pudiera ser que la política estadounidense hacia Venezuela termine alineada con los objetivos que ha promovido el presidente electo Kast. Pero si el huracán Trump avanza en una dirección que no incluye ni la promoción de una transición a la democracia, ni el respeto por la soberanía nacional sobre los recursos naturales, Kast comenzará a tener varios dolores de cabeza incluso antes de que asuma el poder el 11 de marzo.

Sociólogo, cientista político y académico UDP.

Participa en la conversación

2 Comments

  1. Oiga ud sueña con complicar a Kast, que mala onda. Le informo que en la operación murieron entre 40 a 80 soldados cubanos….ud no habla de ello, y lo sabía. La producción de petróleo venezolano, de mala calidad, está destruida y se lo roban Maduro, los cubanos, los chinos y los iranies, no es del «pueblo venezolano»…….Cuando el gobierno socialista de Allende expropio las minas de cobrevsin pagar, ellonfue pagado durante el Gobierno Militar, quizás no lo sabía, debiera saberlo, o le dio lata decirlo……

Deja un comentario
Debes ser miembro Red Líbero para poder comentar. Inicia sesión o hazte miembro aquí.