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La ENUSC evidenció que más de la mitad de los hogares victimizados por delitos violentos no denunció, mostrando una clara tendencia hacia la desconfianza del trabajo del Estado. La principal urgencia es la seguridad y no sólo por el impacto de la violencia en la vida de los chilenos, si no que, también, por los desincentivos que le pone al desarrollo. Las personas no creen en el trabajo del Estado porque han perdido la confianza en que el gobierno resolverá sus problemas.

La ministra del Interior ha presentado propuesta tras propuesta, que al final todas suman una larga lista de supermercado que no cumple ni con los objetivos ni con las expectativas. La teoría nos dice que debiésemos apuntar a un sistema que modernice la cultura institucional, la realidad, nos dice que el problema es político y viene, precisamente, de las propias filas oficialistas.

El gran elefante en la cristalería es esa izquierda extrema que traba, desde dentro, las conversaciones y los acuerdos políticos que la ministra del Interior necesita. El 2022 los indultos echaron por tierra los esfuerzo de Carolina Tohá por levantar una mesa transversal por la seguridad; en 2023 hablaban de criminalizar la pobreza cuando se discutía una ley de usurpaciones que buscaba poner límites al crimen organizado que se tomaba terrenos; hoy, el proceso eleccionario venezolano suma un ingrediente más, junto con condenar a esa dictadura, hay que hacerse cargo de la nueva ola migratoria que podría llegar, pero, nada de eso pasa porque algunos no puede reconocer el fraude.

Los chilenos necesitan certezas y para eso el oficialismo debe estar unido detrás de una sólo mirada. Debe construir Estado, debe poner a Chile primero. Dura tarea tiene el Presidente Boric. Hoy, la oposición es el menor de sus problemas, el desafío está, en tener la capacidad de aglutinar a todos sus miembros detrás de un proyecto político, algo que, evidentemente, no ha sucedido.

Si bien esa facción más extrema de la izquierda es integrada por más que el Partido Comunista, sin duda éste es el que presenta el mayor desafío. Con vocación internacional se deben a guías que superan las fronteras y que, pareciera impulsar un proyecto propio más que uno colectivo. Salvo algunos ministros y alcaldes que por cálculos políticos se han sumado a la postura del Presidente en cuanto a Venezuela, los líderes de ese partido han tomado un camino distinto, lo que ha llevado a muchos a preguntarse si es que se quebrará o no la coalición gobernante.

La izquierda tiene vocación de poder y, muchas veces eso es lo que prima sobre sus diferencias, sin embargo, en este caso podría plantearse que esa vocación de poder del PC sería la que dificulta el trabajo del oficialismo. El Presidente, como líder de éste y por el bien de todos los chilenos, debe volver a aglutinar lo que se ha separado, de otra manera su liderazgo se verá aún más debilitado impactando directamente en la responsabilidad política de conducir la seguridad, el desarrollo y bienestar del país.

Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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1 Comment

  1. O separarse definitivamente y buscar otra relación de gobernalidad con la oposición???????

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