ricos - previsional

Este es un gobierno que cree que puede seguir exigiendo infinitos recursos a los ricos -a quienes mira con desprecio porque los descalifica como elusores y evasores- para financiar sus malas políticas y acciones populistas. Le pone el título de “empresarios evasores” a mafias de fabricantes de facturas falsas y acusa suelto de cuerpo que las empresas pagan la mitad del impuesto que les corresponde sin mostrar los estudios que supuestamente lo comprueban.

Pura pirotecnia comunicacional para crear presión pública para seguir subiendo los impuestos.

Olímpica, la ministra Vallejo demanda que los que tienen que financiar el alza de la PGU a 250 mil pesos “son la gente de más altos ingresos” y, añade otra descripción de esta casta de los ricos, “la gente que hace elusión tributaria y no paga sus impuestos”.

Por ignorantes, deben creer que es cuestión de voluntad seguir aumentando la carga tributaria. Todavía no entienden que la plata se va (salvo cuando el comunismo deja caer el telón de hierro). Y por falta de calle, en este caso, “tierra”, desconocen que la vaca no puede dar leche infinitamente, si le quitan el pasto y el agua. Aunque el 27% impuesto a las empresas esté por sobre el 23% promedio de la OCDE y sólo el 2% más rico contribuya con el 74% de la recaudación a los impuestos personales, creen que hay espacio para seguir subiendo la tributación a ese 2% que también alcanza la tasa máxima del 45%.

Por último, si es fácil crear riqueza, compartir la mitad de los ingresos con el fisco no sería tan terrible. Pero en Chile, el Estado no ofrece ni lo mínimo, seguridad, y la izquierda socialista-comunista-frente amplista ha sofocado la capacidad de crecimiento de la economía con el veneno de la incertidumbre, la inseguridad, la incapacidad de gestión y la “permisología”. Para ese grupo en el poder, es para celebrar crecer cero, como ocurrirá este año y los siguientes porque la expansión de tendencia, inferior al 2%, se neutraliza con al aumento de la población.

Lo único vigoroso es el Estado en la mentalidad socialista. El consumo del gobierno crece a buen ritmo (4% anual la última década) y el empleo público corresponde a casi dos tercios del total creado el último año. Son ¡cien mil! más respecto a 2022, pero a punta de empleo público e informal tampoco hemos sido capaces de recuperar los puestos de trabajo que había antes de la pandemia. Nos faltan 340 mil.

Pero parece que la plata les falta, cuando vemos que se la roban hasta a los campamentos, donde se concentró el delito de las fundaciones (sin fines de lucro, por supuesto) que es el escándalo más oneroso de la historia, según vemos. Los superiores morales, que tenían la receta para el mundo feliz, no alcanzaron a estar un año en el poder para aprender y fraguar como escatimarles la plata a los asentamientos precarios y a los más pobres, que son su objetivo electoral para implantarles el chip ideológico que los condenará a ellos y a sus descendientes a seguir en la pobreza. Como en Argentina, y como todas esas caravanas masivas de pobres que marchan sobre las puertas del país más capitalista del mundo, huyendo de los mismos malos gobiernos que contribuyeron a elegir en sus países.

Pero el gobierno también quiere gravar a la clase media y a los pobres, sólo que no lo hace explícito. Ese es el afán de la reforma previsional, porque nada le asegura más plata al Estado que echar mano a las cotizaciones de los trabajadores por miles de millones de dólares. La disculpa es subir las pensiones actuales, pero se niega a mostrar los estudios que lo demuestran. Seguramente, tampoco los tiene, porque cambia una y otra vez los guarismos, pero mantiene los beneficios.  ¡Cómo si legislar fuera magia!

Es que hay que ser comprensivos con las necesidades de La Moneda. Si no contribuimos todos, salvo los de la pujante economía informal que no pagan nada, ¿cómo va a financiar pensiones de por vida a condenados por su “gracia” de tirar molotov a policías o pegar en el suelo a carabineros o a los que quemaron sus carros y sus casetas en las calles con la disculpa del octubrismo? Hasta aquí van cinco, más un sexto que está recibiendo puntualmente 500 mil pesos mensuales, también como víctima de quienes tuvieron que mantener el orden público, mientras es prófugo de la justicia. Y no sabemos a cuántos más condenados beneficia Gabriel Boric porque, como esconden los datos, lo ignoramos. 

Y quedan dos años todavía de este amateurismo, de crisis que se limitan a sortear por la incapacidad de gestión (brecha educacional e isapres) y estrategias comunicacionales para tapar pésimas políticas públicas. Imposible no preguntarse si es inexperiencia o hay algo de dolo también.

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1 Comment

  1. Creo que ambas cosas, inexperiencia de los recién llegados a ordeñar la vaca fiscal, pero como también sobreviven entremedio los zorros viejos, esos se las saben todas.

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