Cuando Gabriel Boric asumió la presidencia de Chile en marzo de 2022 pidió al país que se le diera cierto tiempo para lograr “habitar el cargo”. Si bien hay un puñado de indicios que sugieren que, tras cuatro años, nunca lo logró de manera absoluta, hoy estamos frente a un escenario aparentemente distinto.

A casi 90 días de dejar La Moneda, Boric ha demostrado –por ahora– habitar con bastante éxito el cargo de expresidente. Así, sus primeros tres meses como mandatario dejaron muchas más dudas que sus tres primeros meses como ex.

Este escenario, por cierto, da pistas del futuro escenario político/electoral, las que deben ser ponderadas tanto por la actual oposición como el oficialismo.

En estos meses, la agenda de Boric ha combinado equilibradamente tres espacios: el íntimo, que lo muestran volcado a su familia; el ciudadano, en el que se le ha visto recorrer las calles, entrar a librerías de barrio, asistir a eventos culturales y deportivos; y el político, retomando militancias y participando de foros internacionales.  

Esta triple dimensión de esposo/padre, ciudadano y político en reflexión, le sienta muy bien y se condice con los múltiples escenarios posibles para un hombre de tan solo 40 años.

Al expresidente se le ha visto –según consta en registros ciudadanos– pasear por las calles de Santiago y de su Magallanes natal, pasando largos ratos revisando títulos en librerías de barrio, asistiendo al estadio a alentar a la UC o a ver desde las graderías los juegos de básquetbol de su pareja Paula, siempre con la pequeña Violeta en brazos o en coche, demostrando su auténtica pasión por ser un buen padre o, como se suele decir hoy, su capacidad de paternar.

Además, el exmandatario participó del lanzamiento del libro de Carolina Tohá y ha sostenido un abanico amplio de reuniones en las oficinas de su fundación en Bellavista. Ha tenido encuentros con excolaboradores y también con personas relevantes en el análisis sociocultural y de la innovación del país. A diferencia de otros expresidentes, no se ha precipitado en definir el propósito específico de su fundación, sino más bien, parece estar explorando temáticas, énfasis y oportunidades.

En la presentación del libro de Carolina Tohá, el mismo Boric dijo que “en estos momentos estoy en una serie de conversaciones y discusiones, sin una agenda concreta, con gente de distintas generaciones que cumplieron diferentes roles en Chile, no solo desde la política”.

Por último, Boric ya ha realizado dos viajes al extranjero. El primero, en abril a Barcelona, donde se reunió en el marco de Democracia Siempre –uno de sus inventos presidenciales– con mandatarios aún en ejercicio, como Pedro Sánchez y Claudia Sheinbaum. Poco tonelaje, pero aprovechó también de reunirse con figuras políticas, económicas e intelectuales y, por ejemplo, asistir a una exposición de Gabriel Hojman, destacado economista francés.

Luego, en mayo, el exmandatario nuevamente viajó a Europa, esta vez para participar del Berlin Forum Global Cooperation en Alemania, del Hay Festival en Gales, donde dialogó con Jon Lee Anderson y de un encuentro en la British Library de Londres, donde fue entrevistado por Isabel Hilton.

Desde luego, distintos registros ciudadanos lo mostraron paseando en familia por diversas calles, incluido Paris.   

Fue en Londres, interpelado por Hilton sobre su futuro político, donde Boric dijo algo que, si bien resulta evidente, es relevante que lo verbalice él mismo con claridad: por su juventud es claro que será considerado en futuras listas de candidatos a La Moneda, pero, entre otras cosas, por el hecho de haber dejado el cargo con bajo respaldo ciudadano es necesario evaluar si es él u otro quien podrá construir una mayoría electoral. Buen relato.

En la misma instancia criticó los recortes presupuestarios del actual gobierno, aunque concretamente en Cultura –un lugar seguro y confortable del cual hablar– y se refirió genéricamente al conflicto entre la extrema derecha y los DD.HH.   

Gabriel Boric, hay que reconocerlo, está sorprendiendo como exmandatario. La impulsividad digital y su constante imaginario de estar en el patio universitario que le caracterizó en el ejercicio del poder, parece estar dejando espacio a una ponderación que denotaría cierta madurez. Todo, lógicamente, puede cambiar en un segundo o con un tuit.

Él, tan tenaz en tener referentes, quizás se inspira en quien considerase su amigo, el expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, quien supo retirarse, volviendo a la vida cotidiana, sin grandilocuencia, aunque tampoco sin callar si así lo requería la situación.       

Quién sabe, este correcto inicio de su “expresidencia” es lo que ha incomodado a quienes desde el oficialismo pidieron que el Presidente Kast fuera más lapidario en su reciente Cuenta Pública o, por otro lado, el origen de minutas que, era que no, se filtran y en las que el Ejecutivo levanta una alerta sobre el reposicionamiento de Boric.

Hasta ahora, un buen ex.

Doctor en Comunicación Pública. Director de la Escuela de Periodismo de la U. Finis Terrae

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