Unidad. Esa fue la palabra que resonó anoche desde la tarima donde Jeannette Jara celebró su triunfo en la primaria presidencial del oficialismo. No fue una coincidencia. Fue un eco. Confirmado al cierre de su discurso, cuando citó a Salvador Allende: “Les digo que se vayan a sus casas con la alegría sana de la limpia victoria alcanzada”.
Para muchos, fue imposible entonces no recordar otra Unidad, con mayúscula: la Unidad Popular. Aquel fallido experimento que sumió a Chile en una crisis profunda, cuyas heridas todavía atraviesan nuestro debate político.
Y es que como se ha advertido en el pasado, el Partido Comunista ha avanzado en las últimas décadas sin prisas, pero sin pausas, y ha llegado su momento, porque, así como Jeannette Jara ahora es oficialmente candidata del gobierno de Gabriel Boric, también es la encarnación más nítida del avance sostenido del Partido Comunista en el corazón del poder institucional. Su elección no marca una inflexión democrática, sino la consolidación de un proyecto ideológico de largo aliento, cuidadosamente articulado desde la izquierda radical.
No se trata de una candidata técnica, ni de una figura moderada. Se trata de una militante comunista que ha ocupado espacios relevantes en el Estado para impulsar una visión profundamente estatista, escéptica del emprendimiento y relativista respecto a las libertades.
El PC chileno no improvisa: planifica, infiltra, disciplina y conquista. No necesita alzar la voz ni blandir consignas incendiarias para avanzar, porque ha logrado permear el aparato estatal y las más diversas organizaciones. Su objetivo: avanzar hacia la “superación del capitalismo y la construcción del comunismo” mediante una “economía planificada democráticamente” y la “emancipación de la clase trabajadora”. Esta no es una caricatura ni una exageración. Es la expresión textual del programa político que hoy, a través de Jeannette Jara, busca instalarse como opción de gobierno.
Chile ya rechazó en las urnas el proyecto refundacional. Pero quienes los impulsaron no han desaparecido: se han reorganizado, adaptado, y ahora vuelven con nueva presentación. Jara es la expresión más sofisticada de ese intento. Y es precisamente por eso que no debe ser subestimada.
Hoy, sin embargo, también hay señales de un país que despierta. Mientras la izquierda radical avanza con su estrategia, crece una ciudadanía que se organiza, que entiende que el orden, el progreso económico y la libertad no se defienden solos. No será fácil, ni automático. Pero si el comunismo avanzó con votos, también podrá ser contenido y derrotado con votos. Lo que se requiere ahora no es miedo, ni resignación, ni tibieza. Se requiere coraje, claridad y convicción para dar la pelea por Chile.

Excelente!!