Ha comenzado un nuevo año, con todo lo que ello significa: los balances del año que terminó, los propósitos para el que se inicia y los mejores deseos para nuestros familias y amigos. Un año más, un año menos; continuidades y cambios; esperanza y frustración.
En una visión más amplia, debemos hacernos una pregunta para partir: ¿Qué sucederá este 2026? Es una pregunta obvia -aunque de resultado abierto- para las instituciones educativas, las empresas, las organizaciones sociales, las fundaciones y otros grupos de la sociedad. Por cierto, también para los gobiernos y la comunidad internacional. Más todavía en países como Chile, que el próximo 11 de marzo verá la llegada de José Antonio Kast a La Moneda, al finalizar el mandato del presidente Gabriel Boric.
Como sabemos, también hay muchos temas internacionales en la agenda, que sin duda serán relevantes. Ambas dimensiones, nacionales e internacionales, fueron analizados por Eduardo Sepúlveda y Juan Ignacio Brito en su podcast Detrás de la Noticia, en entrevista de la periodista Pía Orellana. Ahí aparecieron, en el orden global, temas como el posible término de la guerra entre Ucrania y Rusia, del que se ha hablado antes, pero que hoy parece tener más posibilidades reales. A ello podemos añadir la tantas veces repetida idea del fin del régimen de Nicolás Maduro, y una posible apertura hacia la democracia, tras un cuarto de siglo del sistema inaugurado por Hugo Chávez. A ello deberíamos agregar que habrá elecciones en Perú, las que mostrarán la continuidad de la inestabilidad que ha vivido el país vecino en las últimas décadas en materia presidencial; o quizá un viraje a la derecha, como ha ocurrido en otras naciones de la región, todo lo cual todavía resulta impredecible, como suele ocurrir en una sociedad que ha visto en los últimos años a exgobernantes ir a la cárcel, al exilio o incluso a suicidarse. Hay que ver qué pasa en Colombia y en Brasil, donde hay presidentes de izquierda y está en juego el siempre presente eje de continuidad y cambio. No sabemos si España tendrá sus propias elecciones o el gobierno de Pedro Sánchez terminará su mandato en 2027. Y así habrá otros temas relevantes: la eventual consolidación del gobierno de Javier Milei en Argentina, la situación en Medio Oriente, la economía mundial y tanto asuntos que son parte de las preocupaciones del mundo. Entre ellas, las elecciones parlamentarias de medio período en los Estados Unidos, las más esperadas en muchos lugares.
No cabe duda que el mayor interés de los chilenos está puesto en las perspectivas del país ante el nuevo gobierno, que liderará el líder republicano José Antonio Kast, que enfrentará múltiples desafíos y será objeto de un escrutinio permanente por parte de la opinión pública, que hoy se muestra esperanzada y con buenas perspectivas respecto de la nueva administración. La mayor preocupación de los chilenos se concentra en aquellos temas en que Kast se perfiló como el candidato más consistente y creíble: la inmigración descontrolada e ilegal; la delincuencia, el crimen organizado y el narcotráfico; finalmente el crecimiento económico. Y no podrá dejar afuera algunos temas sociales de gran relevancia, como la salud y la educación, aunque me parece necesario agregar el problema de la vivienda.
Hoy está abierto cuál será la naturaleza del gobierno de Kast: una coalición hecha y derecha, o bien un administración que integra otras fuerzas, entre las que aparece muy clara la presencia de Chile Vamos y menos obvia la incorporación de los Nacional Libertarios y los grupos centristas. No obstante, la clave estará en la capacidad y habilidad del Ejecutivo para avanzar en muchos temas propios de la autoridad presidencial (desde decretos a una mejor gestión) y esperar acuerdos importantes o bien la adhesión de algunos parlamentarios que, sin ser de gobierno, se muestren dispuestos a apoyar en algunos temas específicos.
Como en los deportes competitivos o en otros ámbitos, una buena parte de lo que logre el coni del Presidente Kast dependerá de su propio talento político y capacidad de administración del país. Paralelamente, cobra importancia la actitud de la oposición, que puede estar ubicada en el marco de la responsabilidad y el patriotismo o bien de la intransigencia, la calle y la violencia. El tema no es baladí, sino que puede ser parte decisiva de los próximos cuatro años en Chile.
Chile y el mundo tendrán otro año para la historia. Al terminar esta columna se anuncia la operación de los Estados Unidos sobre la dictadura de Nicolás Maduro en Venezuela, que implicarían la caída del régimen chavista, aunque es un tema que no alcanzaremos a desarrollar. La fecha resulta interesante desde una perspectiva histórica: el pasado 1 de enero la dictadura de Cuba cumplió un nuevo aniversario desde la victoria de la Revolución en 1959. Los acontecimientos de Venezuela podrían preanunciar que dicho régimen no cumplirá los 70 años en el poder.

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