educación

A propósito del fallo del TC que rechazó el requerimiento de inconstitucionalidad presentado por 54 diputados de la oposición quienes buscaban impugnar la norma referida a la educación no sexista, creo importante entender los alcances de dicha decisión.

La educación no sexista se define por el Mineduc de la siguiente manera: “Cuando hablamos de Educación No Sexista nos referimos a la consciencia profunda en la práctica educativa de una formación en igualdad de género y de derechos para todas las personas, con independencia de su credo, edad, clase social, cultura, identidad de género u orientación sexual, lengua y condición. Esto con el propósito de eliminar las desigualdades que se producen y reproducen en la educación y después se perpetúan en la sociedad” 

Y luego agregan, “orientar a los establecimientos educativos hacia una Educación No Sexista es un esfuerzo que implica revisar todas nuestras prácticas educativas, tanto en los contextos escolares como fuera de ellos, para favorecer a todos y todas las integrantes de las comunidades educativas y de la sociedad”. Sería importante que aclarasen que significa revisar todas sus prácticas educativas en los colegios y fuera de ellos (¿?), porque esto puede implicar cualquier cosa.

La igualdad de género se define como la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades entre mujeres y hombres y los defensores de la educación no sexista dicen pretender eliminar esas desigualdades, que partirían en la educación.

Expuesto lo anterior, cabe preguntarnos ¿es Chile un país donde en los colegios se haya discriminado en los contenidos educativos en función del género de los estudiantes? Si así fuera, las oportunidades para ingresar a la educación superior para hombres y mujeres serían desiguales a favor de los hombres, porque según el Mineduc, las desigualdades se producen y reproducen en la educación y después en la sociedad. 

Curiosamente, en 2023, de acuerdo con la última información publicada por la Sub-Secretaría de Educación Superior del Mineduc, las mujeres representan el 53,5% de la Matrícula Total 2023 en Chile (717.893), lo que implica un alza de 2,5% respecto del año anterior. Por su parte, los hombres representan el 46,5% (623.544). ¿Dónde está la desigualdad contra las mujeres?

Si pensamos en los curriculum educativos, me pregunto cómo se puede formar desigualmente a hombres y mujeres en materias como matemáticas, castellano, historia, música, biología, idiomas, filosofía, entre otras, cuando estos contenidos no tienen nada que ver con la condición de género o sexo de los estudiantes.

Pienso que es una ofensa gratuita a las profesoras y profesores decir que el propósito de la educación no sexista es eliminar las desigualdades que se producen y reproducen en la educación, pues lo que eso está diciendo es que serían los docentes los responsables de esas imaginarias desigualdades.  

¿No será que de lo que realmente se trata esta educación no sexista no está relacionada con ramos humanístico-científicos sino con una educación sexual en donde la ideología identitaria reinante es la que manda sobre el derecho de los padres a conversar, educar, proteger y apoyar en su desarrollo en este particular y sensible tema a sus hijos? ¿Acaso la intimidad de una hija con su madre o de un hijo con su padre sobre estas materias pueden ser reemplazados por una directiva del Ministerio de Educación?

Un ejemplo de aquello es lo que pasó en el Colegio Adolfo Beyzaga Ovando de Arica, donde se le hicieron preguntas de carácter sexual explícitas absolutamente inapropiadas para niños de 5° básico de 9 años de edad e incluso se les entregó información de donde ir a retirar preservativos. Y ante el repudio de los propios estudiantes por dichas preguntas y por cierto de los padres y apoderados por lo ocurrido, el Colegio de Arica rechazó las críticas diciendo “trabajamos dentro de planes del Mineduc y Minsal”.

Nadie puede estar en contra que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades y derechos a recibir una educación que les permita desarrollar plenamente sus capacidades intelectuales, sus virtudes, sus inclinaciones profesionales y sus proyectos de vida. Pero eso no tiene nada que ver con que materias que son propias de la educación parental, como es el caso de los temas de sexualidad, sea un burócrata el que determine lo que los estudiantes deben saber y como instruirlos al respecto.

El problema de fondo es que esto se trata de imponer una agenda educativa políticamente ideologizada sobre la sexualidad, que pretende que no sean los padres los que eduquen a sus hijos en este tema tan relevante en la vida de hombres y mujeres, sino que sea la visión antropológica del Estado y del actual Gobierno la que impere.  

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2 Comments

  1. Interesante.
    Valoro la información planteada por don Jaime, no obstante es confusa y difusa. A medida de que avanza la columna, esta discusión se torna en un debate más politizado e ideológico, y carece de bases sólidas que salgan de su espectro político para presentar sus argumentos. Recomiendo ahondar más en este tema de gran relevancia, asimismo leer la carta al director de las abogadas Claudia Sarmiento y Elisa Walker hoy en El Mercurio, así como la nota que aparece en C9 del mismo medio.

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