Se ha instalado una falsa polémica respecto a la justicia del embargo de los sueldos de los deudores del CAE directamente de la TGR. No es injusto, es lo que corresponde. Por algo el dicho dice que “no hay deuda que no se pague, ni plazo que no se cumpla”. Las deudas deben ser pagadas. Es lo que corresponde, no hacerlo implica “robar”. Robar es siempre malo, por lo que no se debe justificar. No en una sociedad decente.

En el caso del crédito para estudiar, debido a que los beneficiarios pueden ser insolventes, es el Estado el que hace de aval, por lo que, si alguien no paga, nos roba a todos los chilenos. No paga “Moya”, pagamos nosotros, paga usted. Lo gratis no existe. El Estado no tiene dinero, y todo lo que administra se lo quita a las personas. Por lo que, quien no le paga lo que corresponde al Estado, lo obliga a usted a pagar la cuenta. Si uno no paga las contribuciones, impuesto injusto e inmoral, el Estado te somete a “remate judicial”. Te quita tu casa, por la que ya habías pagado todos los impuestos. Te someten a un arriendo perpetuo por lo que es tuyo, que te esclaviza al Estado. Cuando eso sucede, que pasa constantemente, no vemos a la opinión pública rasgando vestiduras.

Pareciera ser que la voz instalada condenara transversalmente el no pagar impuestos, pero no es tan claro con dilapidar los recursos públicos. Se suele ser muy generoso con lo ajeno. Se intenta instalar con lógica de lucha de clases que los “ricos” evaden o pagan poco impuesto y que los “pobres” no deben pagar nada y sólo recibir. En el caso del CAE les parece escandaloso que se descuente directo desde la cuenta corriente de los deudores, lo que de hecho es de toda justicia.

La situación actual es de larga data, no sucedió de un día para otro. Todos quien accedieron al crédito para estudiar, buscaron beneficiarse en lo personal desde la educación y siempre supieron que debían pagar. De hecho, muchos pagaron con sacrificio y rigurosidad. Pero, así como hubo personas correctas, también estuvieron las incorrectas. Algunos, buscando hacer lo justo, lo que corresponde, buscaron fórmulas y repactaron la deuda, entendiendo que hay una deuda. Otros simplemente no pagaron y esperaban no pagar nunca.

Lo cierto es que la morosidad abusiva se debe, en gran medida, a las malas prácticas instaladas desde la autoridad que prometió, en toda injusticia, “condonar” las deudas del Crédito con Aval del Estado. Muchos dejaron de pagar, esperando llevarse todos los beneficios, sin ningún costo. La promesa de la autoridad fue injusta, ya que no le daba a cada uno lo que es de propio suyo, sino que, todo lo contrario: Castigaba a quienes habían cumplido con sus deudas, pagando las cuotas que correspondían ser pagadas en responsabilidad y premiaba a quienes querían hacer “perro muerto” como se dice en buen chileno. Esta promesa partía de la premisa que la Educación es un derecho que debía a toda costa ser servido y, sin ningún sentido de realidad, nunca les importó cómo esto se pagaba.

Ciertamente, el dinero no cae del cielo como el maná. Las necesidades son infinitas y los recursos son escasos. La idea de los “derechos garantizados” hizo olvidar el sentido del deber y el sentido de realidad. Todo hay que pagarlo y las deudas deben ser cubiertas en una sociedad decente.

La palabra crédito viene de “credo”, creer. Implica una confianza depositada, no certera, que permite que alguien le preste plata a otro con la esperanza que el beneficiario del préstamo le va a pagar. Es un préstamo, no un regalo. La sociedad siempre lo ha entendido así y es por eso que hay castigos para los deudores que no pagan. El compromiso es pagar. El crédito es una gran invención humana, sin él el mundo no había jamás podido crecer. Muchos creen que el trabajo per se genera riqueza y eso, no es así. Siempre hubo trabajo, pero nunca en la historia hubo riqueza. No es el trabajo por sí mismo lo que genera riqueza, es la combinación de trabajo, capital, instrumentos financieros y energías más allá del hombre y el animal, lo que transformaron la realidad hasta entonces conocida y crearon el mundo moderno. Se crearon riquezas como nunca antes se había visto. Esto, en los negocios, permitió emprendimientos, generación de empleos y la creación de la sociedad de consumo.

En un comienzo pocos tenían acceso al crédito, por lo que la gran mayoría quedaba atrás. En la medida que la sociedad se fue democratizando se ampliaron los accesos al crédito y a la educación superior.

No nos olvidemos de un “Chile no bancarizado”, donde muy pocos tenían acceso al crédito. Los años 80 fueron un punto de inflexión, aparecen las llamadas financieras que facilitaron créditos blandos para los “insolventes”. A eso se agregan luego las grandes tiendas, permitiendo que hoy, prácticamente toda persona tenga acceso al crédito. Algunos reclaman y buscan regular este mercado, ya que el fácil acceso combinada con la falta de educación financiera, lleva a la perdición de deudas a muchos. A esto hay que sumarle el cambio en la educación superior en Chile. En el pasado cercano, no todos iban a la universidad, había pocas casas de estudios superiores y la falta de oferta limitaba la demanda. En 1980 con el DFL1 se crean las universidades privadas y, junto con eso, se dinamizó el mercado y la entrada de nuevos actores hizo mejorar inclusos a las tradicionales casas de estudios superiores, que antes sólo dormían en los laureles.

Para facilitar el acceso nace el CAE, el Estado hace de garante para que. en la medida, unos paguen, otros puedan acceder. Es la misma lógica respecto a las becas estatales, hay que devolverlas para que otros puedan acceder.

No pagar es no tener consideración con los que vienen después. Es no ser solidarios, es no pensar en el otro. Es ser realmente egoísta, ya que no se busca quedarse con lo propio, sino con lo ajeno. Tras advertir que se iba a cobrar, si alguien alega que no sabía, no vive en este mundo. Todo Chile sabía, se anunció ampliamente. Muchos pagaron solos y otros, repactaron. A los que no pagaron de altas rentas hoy se los embarga y está bien. La deuda fue por ellos adquirida y por ellos debe ser servida. No se puede poner el grito en el cielo por lo que es correcto. Los deudores deben pagar.

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2 Comments

  1. Muy buena columna, «suum cuique tribuere», DomitiusUlpiano, derecho romano. 211 D.C.

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