El presidente electo más votado en la historia de Chile es un hombre joven, hijo de una familia acomodada, y originario de la región más austral de Chile. Gabriel Boric, egresado de Derecho, ha sido un activo dirigente estudiantil desde la educación secundaria, levantando las banderas de lucha de la izquierda extra parlamentaria.
El nuevo presidente ha aprendido de prudencia a punta de tropezones y equivocaciones de las que tuvo que pedir disculpas antes y durante la campaña. En su breve carrera política, su discurso hacia la violencia ha sido voluble e inconstante; basta recordar el proyecto de indulto por los detenidos a partir de octubre de 2019, la refundación de Carabineros, la renuencia a declarar la existencia de terrorismo en la Araucanía, entre otros.
El Presidente que nos gobernará a partir del 11 de marzo atenuó sus declaraciones, contuvo a sus partidarios más vociferantes y convocó a un amplio equipo de expertos en diferentes materias para la segunda vuelta, incorporando más gradualidad y ajustando las expectativas para las grandes transformaciones que se pretenden.
Las decisiones más importantes que veremos en las próximas semanas son la conformación del equipo económico con los nombres que liderarán Hacienda, Economía, Obras Públicas, la Dirección de Presupuestos y las definiciones que se tomen en cuanto a gasto público y responsabilidad fiscal. Esto enviará señales importantes de cuál será el rumbo de este gobierno y qué definiciones llegarán a La Moneda. Veremos cómo se enfrentan las promesas y expectativas, con las otras fuerzas democráticas.
Por otra parte, el futuro de las coaliciones es una incógnita, más si la DC persiste en su idea de ser oposición al gobierno de Boric. Para ejemplificarlo, nunca, desde el retorno a la democracia, la DC y RN estuvieron simultáneamente como opositores a un gobierno. Esto nos hablaría de un reacomodo del paisaje político, lo cual podría potenciarse con los cambios al sistema político que proponga la Convención Constitucional y la discusión sobre presidencialismo, semipresidencialismo y parlamentarismo.
También es relevante el tipo de derecha que se perfilará para el futuro. Bajo el concepto de unidad que mostró Chile Vamos en su apoyo a José Antonio Kast están las diversas expresiones de la centroderecha o derecha que han surgido en estos años; unas más liberales, otras más sociales y otras más conservadoras. Estos proyectos políticos diversos debiesen entrar en un proceso de reflexión si quieren recuperar un rol articulador de la sociedad, donde no sean meros espectadores, sino protagonistas de los cambios que vienen. La procesión irá por dentro.
