Mientras Estados Unidos mantiene sus ataques contra las narco-lanchas y puertos asociados a actividad criminal relacionada con el gobierno venezolano, en Chile conocimos diversos audios que vienen a probar el móvil político detrás del asesinato del teniente Ojeda.

El fiscal Barros ya había advertido de su convencimiento sobre que la instrucción había salido de Caracas, pero había que probarlo. Algo que, de alguna forma vienen a hacer esos audios, y que nos permitieron ser testigos de cómo desde las más altas esferas del Tren de Aragua se fraguaron las instrucciones que provenían de las cúpulas políticas venezolanas y llegaban hasta nuestro país.

No sorprende la relación entre el gobierno de Maduro y el grupo criminal nacido en la cárcel de Tocorón, está bastante documentada, y el hecho de que se hable del Cartel de los Soles para referirse a un sistema de funcionamiento del gobierno de Maduro con los grupos criminales es prueba de ello. Lo que sí preocupa es que todo lo que se ha comentado sobre las fallas de inteligencia también queda comprobado con esos audios.

Desde el momento en que el teniente Ojeda recibe el asilo chileno debió haber sido calificado como sujeto de interés, la protección era necesaria y la inteligencia debió haber mantenido actualizada la información relevante sobre Ojeda para prevenir cualquier acción contra un disidente del régimen.

Nicolás Maduro no ha tenido problema en advertir al Presidente electo José Antonio Kast tras su victoria. “Cuidadito si le toca un pelo a un venezolano” afirmó en su programa semanal, pero la verdad es que el que le ha tocado, y más que un pelo, a un compatriota ha sido su gobierno.

Por el momento debemos esperar el desenlace de la investigación y posterior juicio, sin embargo, ya es posible prever el desafío en materia de seguridad y relaciones exteriores que deberá enfrentar el nuevo gobierno.

Lo que sucedió con el teniente Ojeda fue una violación a la soberanía e integridad territorial chilena, aspectos esenciales que deberá fortalecer el gobierno entrante y que son piezas claves en el puzle de crimen organizado en Chile. En materia de Política Exterior, se deberá comenzar por revisar ese acuerdo de “intercambio de información” firmado durante el período de Manuel Monsalve en la Subsecretaría del Interior y que aparece como un error relevante pues, intercambiar datos con un gobierno de esas características se transforma en un riesgo para Chile.

Se van a cumplir dos años del secuestro y posterior asesinato del exmilitar venezolano. Sin embargo, hoy el contexto es muy distinto. Por un lado, Caracas se encuentra presionado por el gobierno de Estados Unidos a través de acciones militares contra grupos criminales, ejerciendo presión directa contra Nicolás Maduro y, por otro, el 11 de marzo próximo asume en Chile un gobierno que ya se encuentra avanzando en conversaciones sobre un corredor humanitario para hacerse cargo de la migración ilegal y que, a diferencia del gobierno saliente, podría avanzar en la relación estratégica entre Chile y Estados Unidos, socios regionales importantes que registran más de 200 años de relación bilateral.

Así, el teniente Ojeda, seguirá planteando retos al Estado de Chile.

Experta en seguridad, narcotráfico y defensa.

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