Se dice que las crisis ocurren cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer. Algo así le pasa a Chile. Nos enriquecimos muy rápido, pero no nos abrimos a la innovación: Uber sigue siendo ilegal y los bancos digitales llegan con 15 años de desfase. Entregamos sin licitación, por 30 años, el yacimiento de litio más grande del mundo. Subimos el impuesto corporativo a uno de los más altos de la OCDE y eliminamos incentivos fundamentales como el de la reinversión de utilidades. Encarecimos y rigidizamos la contratación de trabajadores a niveles muy difíciles de sostener. Inflamos el Estado a un millón de empleados, el gasto público bordea el 25% del PIB y la deuda está por sobrepasar el umbral del 45%.
Acemoglu y Robinson, en «Por qué fracasan los países», explican que la diferencia entre naciones prósperas y estancadas está en sus instituciones. Las «inclusivas» permiten que cualquiera con una buena idea cree una empresa, compita en reglas parejas y se quede con el fruto de su esfuerzo. Las «extractivas», en cambio, sirven para que unos pocos capturen la riqueza que otros generan, levantando barreras que dejan afuera a los nuevos. Ninguna institución es inclusiva para siempre, y actualizarlas a tiempo es un desafío tan difícil como fundamental.
Qué mejor ejemplo que las patentes municipales. Según Corfo, estas demoran en promedio 223 días desde el inicio de actividades en el SII, y sólo entre 13% y 18% de las micro y pequeñas empresas obtiene la autorización definitiva, frente a cerca de 90% de las grandes. Es la «institución extractiva» en su versión cotidiana: quien ya está adentro y puede esperar, pasa; quien parte de cero y no tiene capital de trabajo, se queda afuera. Dos iniciativas recientes apuntan en la dirección correcta. El proyecto de ley de la diputada Ximena Ossandón obliga a los municipios a otorgar la patente provisoria cuando se cumplen las condiciones legales, en lugar de dejarlo a su discreción. Y «Patente en un día», del alcalde de Huechuraba, Max Luksic. Una cambia la regla y la otra la práctica, y se necesitan mutuamente: si abrir un negocio toma días y no meses, aparecerán miles de empresas que hoy no existen.
Un 11 de octubre de 2011, 41 emprendedores fundamos la Asociación de Emprendedores de Chile. Como su nombre lo indica, somos un gremio de emprendedores, no de empresas; enfocado en las nuevas, sobre todo en las que “no terminan de nacer”, por ser las que generan el 100% del aumento del empleo neto en una economía e incorporan más rápido las nuevas tecnologías y modelos de innovación empresarial. Nuestro propósito es ser la voz de cientos de miles de emprendedores, sin color político, para ayudarlos a surgir. Ya sea actualizando una ley, una ordenanza municipal o removiendo barreras que afecten la entrada de nuevas empresas y la libre competencia.
Sin restarle mérito a cumplir 15 años, con un desempleo cercano al 10% y una pobreza multidimensional que bordea el 20%, nuestra misión, como país y como gremio, está lejos de cumplirse. Más que celebrar, nos corresponde sentirnos desafiados e interpelados, porque tenemos todo para hacerlo mejor: minerales críticos, agua, sol, viento y, sobre todo, gente extraordinaria. Como dice un amigo, «Chile es como un iPhone 20 con un sistema operativo que se quedó en la versión 1.0». Actualizarlo depende de nosotros, aquí y ahora, porque en la lógica de Darwin, en un mundo que cambia tan rápido sólo prosperarán los países que mejor se adapten más rápido.
Este jueves 15 de octubre, más de 500 emprendedores, políticos y líderes de la sociedad civil nos reuniremos en el Centro Cultural La Moneda. Más que para celebrar estos 15 años, para soñar los próximos. Allí lanzaremos nuestro nuevo manifiesto, «Chile 2041: 5-4-3-2-1-0». Una visión de país con seis metas concretas: reducir el desempleo a la mitad (5%), duplicar el crecimiento potencial (4%), estabilizar la inflación (3%), aumentar la productividad (2%) y volver al superávit estructural (1%). Chile ya alcanzó todas ellas en algún momento de su historia, salvo la más importante: erradicar la pobreza (0%). Como bien lo dijo Churchill, «hay momentos en los que no basta con hacer lo mejor posible y debemos hacer lo que sea necesario». Este es uno de esos momentos.
Vamos Chile. Adelante ASECH.

Excelente
Felicitaciones a los emprendedores que no solo trabajan para sacar adelante sus empresas sino también aportan con una mirada de largo plazo por sacar adelante a Chile.
No basta con hacer lo mejor posible, sino hacer lo necesario para que nuestro país sea desarrollado en todo sentido.