Es increíble ver hoy lo visionarias de las palabras de la expresidenta Michele Bachelet al establecer “cada día puede ser peor”. Ciertamente sólo el gobierno supera al gobierno en ámbito negativo. Pero en estos días parece que la realidad superó a toda ficción dejando en evidencia un “Mecanismo” digno de Netflix. A la inexperiencia, que se resume en “contigo aprendo”, que manifestó la poca seriedad para con lo que implica un trabajo público con connotaciones sociales. Decidir hacer “la práctica” en el gobierno, jugando con la vida, el bienestar y los sueños de las personas es al menos poco serio. Es también una falta de responsabilidad y un mal mayor. Hacerlo para enriquecerse ellos mismos es definitivamente inmoral y perverso.
Lo que hemos visto en estas semanas, primero en Antofagasta y ahora replicado, no sabemos cuento, en otras partes es literalmente “lucrar de la pobreza”. El usar dinero estatal, que nos cuesta a todos los chilenos en “supuestos” programas sociales adjudicados a fundaciones, que ni siquiera tienen el giro para lo que se les pide y que sin concurso público se les entregan millonarias sumas es literalmente un “robo con carretilla”. Una nueva vergüenza para los “iluminados” que con soberbia hablaban de “superioridad moral”.
Gritaron “no eran 30 pesos, eran 30 años” y eran en verdad 3.000 millones de pesos o más. Crearon un relato para hacerse del poder y una vez en el poder, usando la pobreza como excusa, lucraron desde ellos para sí. Enriquecerse a costa de todos nosotros. Con dineros aportados por los chilenos, sin mejorar un ápice la vida de quienes supuestamente esos recursos iban a mejorar.
Por eso, la falta de realismo es parte del problema. La realidad establece que las necesidades son infinitas y los recursos son escasos. Sí, son escasos. Ellos creen que son infinitos y que es cosa de “pelar mejor y más al chancho”. Si falta dinero, se hace una reforma tributaria y se aumentan los impuestos y listo, como por obra de magia. No entienden de la realidad, porque muchos de ellos jamás han trabajado mucho, no han creado empleos y tampoco han pagado impuestos. Varios han estudiado con CAE y tampoco han pagado sus créditos. Asumen que ellos están exentos de pagar. Creen que pueden vivir a expensas de otros y por lo mismo justifican las malas acciones con buscar la teoría del empate y con “ahora nos toca a nosotros”. Claramente nunca quisieron servir, sino servirse.
Las fundaciones beneficiadas, no tenían experiencia, estaban vinculadas al mismo partido, Revolución Democrática y relacionadas con la campaña del Apruebo, todo curiosamente sospechoso. Los dineros entregados desde el Ministerio de Vivienda eran para acciones todas en terrenos tomados. O sea, dando vuelta las prioridades y favoreciendo la usurpación por sobre quien lo necesita y ha hecho todo desde la legalidad. “Democracia viva”, sin duda es una fundación muy “viva”, en buen chileno. Sabe aprovecharse de los débiles para “lucrar”. Sí, lucrar, esa palabra que ellos demonizaron para quien trabajando honestamente y ganaba dinero de su actividad. Eso que “supuestamente” es el origen de la mala calidad en la educación. Cosa que nunca ha sido cierto. No hay una real conexión entre lucro y falta de calidad y no lucro y certeza de la misma. Pero quienes son gobierno hoy, esos jóvenes provenientes de la política universitaria, donde probablemente aprendieron de la política como el arte del cómo hacerse y perpetuarse en el poder, siempre han sido buenos para el relato.
Los 30 pesos, 30 años fue un relato vacío, lo mismo el lucro y la relación con la calidad educativa. Estos dirigentes estudiantiles aprendieron de política maquiavélicamente (el fin justifica los medios). No aprendieron de moral, ni integridad. Por lo demás poco estudiaron, se dedicaron a hacer política, y desde la política, han logrado lo que hoy creen merecer. Son “encantadores de serpientes”, con un alto concepto de ellos mismos y una soberbia, que es precisamente lo que los hará caer. Son todo lo contrario a lo que dijeron ser y Chile ya lo sabe. Chile ya no les cree y sí, Chile quiere el dinero de vuelta y los responsables de la falta de probidad pagando por sus delitos.
Una cosa es la falta de experiencia, lo que ya es malo para el país y otra cosa peor es la falta de probidad y la abierta corrupción que es un camino sin retorno para toda nación. La corrupción debe extirparse de la política venga de donde venga y esperemos que el mecanismo de los “amigotes” no busque salvarles el “pescuezo”.
