Bien es sabido por todos que no soy un fanático del Presidente Boric, pero corresponde reconocer su viaje a fines de la semana pasada al Polo Sur en lo que se llamó “Operación Estrella Polar III”, un viaje de alto contenido geopolítico y estratégico, y no por ser el Presidente Boric le vamos a quitar los méritos que le corresponden por haber llegado al lugar más extremo, más sureño de Chile.
Si Chile dice ser un país que de norte a sur arranca en Arica y termina en el Polo Sur, lo menos que se esperaría es que todo Presidente de la República haya visitado durante su mandato ambos lugares, aplicando lo mismo a Rapa Nui y otras islas chilenas ubicadas en el Pacífico Sur Oriental.
Ser pueden dar distintas razones y explicaciones para la visita que un presidente hace al Polo Sur y recorrer el territorio Antártico chileno, pero les aseguro que el Presidente, y quienes lo acompañaban, no andaban de paseo. Estaba junto a algunos ministros, comandantes en jefe y autoridades nacionales haciendo patria, haciendo soberanía, de la misma forma en que González Videla 77 años antes visitó la isla Greenwich de las Shetland del Sur, visita que fue necesaria con el fin de reafirmar la soberanía chilena sobre territorios que años antes había declarado como propios el Presidente Pedro Aguirre Cerda, y que al terminar la Segunda Guerra Mundial nos estaban siendo disputados por los británicos y argentinos.
Puede que este viaje presidencial al Polo Sur no haya sido idea de la presidencia o de la cancillería, quizás y quién sabe, por lo impecable de su ejecución, haya sido una idea de las Fuerzas Armadas, pero lo importante es que ocurrió y tan importante como ello, es que siga ocurriendo en forma regular, y que el próximo paso sea colocar una base chilena junto a la base Amundsen-Scott de los Estados Unidos de Norteamérica.
Es de toda lógica que tengamos una base chilena en el Polo Sur. ¿Se imaginan no tener instalaciones en nuestra frontera con el Perú o Bolivia? Nuestra base temporal (veraniega) más sureña es la que tenemos en el Glaciar Unión, en la latitud 79° Sur, eso es a 1080 kilómetros del Polo Sur. Si es que hablamos del territorio Antártico chileno, debemos asegurarnos de que sean más que palabras, debemos hacerlo una realidad.
Puede que este viaje del Presidente Boric haya quedado ensuciado por temas contingentes como son la discusión previsional, o por las compras de las casas de los expresidentes Allende y Aylwin, lo cual no permite dimensionar en su totalidad la importancia de esta visita a lo más austral de Chile, pero preocupa por otro lado, que este mismo medio haya preguntado la semana pasada a una parte importante de sus lectores lo siguiente:
¿Es importante la Operación Estrella Polar III, que llevó al Presidente Boric, autoridades de las FF.AA. y científicas al Polo Sur? Respuestas: Sí: 26%; No: 60,2%; No sé, no conozco en qué consiste: 13,9%.
Que sólo un 26% de los lectores de El Líbero aprecien la importancia del viaje presidencial puede tener varias explicaciones, pero al final del día indica que tenemos un problema y ese problema es que es muy posible que los chilenos no entiendan la importancia de la Antártica chilena, el que sea parte de Chile, y que si no hacemos soberanía en forma efectiva, estamos indicando que nuestras reclamaciones sobre el territorio Antártico chileno sólo son palabras sin valor, y que es un tema que no pasa más allá de preocupar a los entendidos en la materia, y a los que entiende el valor estratégico de las cosas.
Chile ha ido avanzando en materia antártica, hoy en día tiene tres buques navales haciendo presencia y dedicados a la materia, incluyendo el nuevo rompehielos Almirante Viel. Por su parte el Ejército y la Fuerza Aérea también dedican importantes recursos a esta parte de Chile, y obviamente lo mismo hace la Cancillería por la vía del INACH, que ya lleva varios años instalado en Punta Arenas.
Punta Arenas y Puerto Williams también han visto mejorada su infraestructura portuaria y científica, la que apunta principalmente al Chile Austral y Antártico. Algunas de las inversiones ya están listas y otras en vías de desarrollo, pero lo importante es que están sucediendo, y al ritmo que están ocurriendo, vamos a superar por largo lo que Argentina y el Reino Unido están haciendo en esta materia, pero dicho eso, debemos tener una base permanente en el Polo Sur si es que queremos de verdad ser un país antártico y que tienen un 63% de su territorio en la Antártica.
En el pasado ya regalamos territorio chileno a nuestros vecinos transandinos, algo de lo cual estamos muchos más conscientes y arrepentidos hoy que antaño. Debemos ser firmes en el resguardo de no sólo el Chile continental e insular, sino también de nuestro territorio antártico, de los mares australes de Chile, de nuestras plataformas económicas tanto la regular como al extendida, y de todo sobre lo cual Chile tiene derechos, reclamaciones o propiedad.
La soberanía se hace con presencia y con la capacidad de proyectar el poder del Estado en forma significativa. En ese sentido la visita presidencial va en el sentido correcto, ya que el Jefe de Estado acompañado de varios ministros, los jefes de las Fuerzas Armadas y otras autoridades nacionales se trasladaron al punto más austral de Chile. Eso es hacer soberanía y proyectar el poder de Chile.

Debemos partir por algo tan básico como exigir a los organismos públicos que pongan a nuestra Antartica en el mapa de Chile. Lo mismo las empresas chilenas o extranjeras deben estar obligados a poner en el mapa de Chile nuestra Antártica.
Debemos ser el único país en el mundo que embarcan en una misión a 3,000 Km. de distancia sobre un mar y territorio antártico inhóspito sin escalas, al Mandatario de un país y sus 3 Comandantes en Jefes de sus Fuerzas Armadas en un solo vuelo. Un Riesgo que Chile una vez más lo toma como desafío estratégico y resulta impecable. Ojalá este ejemplo nos sirva para el futuro de nuestro país y enfrentar con la misma eficiencia, superar el subdesarrollo.
Se debe asignar una partida presupuestaria anual a financiar presencia permanente, tanto en la isla Rey Jorge como en el continente antártico. Se debe recuperar Villa Las Estrellas, hoy tristemente en abandono total. Se requiere una segunda base al sur de Base O’Higgins lo más cercano posible al Polo Sur.
Otro notable análisis de Richard Koujoumjian de un tema que no parece importar mucho a nuestros compatriotas. Necesitamos poner en valor nuestra historia y derechos antárticos, y proyectarlos al futuro.
Respecto a la importancia que le da a la soberanía, permítame recordarle que existe un Tratado Antártico, que Usted muy bien debe conocer, el cual deja fuera todo tipo de soberanía a cualquier país, por lo tanto, la Antártida pertenece a todos, regulado, pero no detentado, dentro de un marco internacional para los países miembros. Bajo este alero, ¿merece la pena un viaje para crear una falsa e inexistente soberanía? ¿Vale la pena gastar recursos en un territorio que nunca va a ser nuestro?, dejo la inquietud.
Así es, concuerdo con expositor y con los comentarios expresados. Aporto, en 1995, si mal no recuerdo, una patrulla de montaña del Ejercito de Chile, a pie y sin apoyo externo, cubrio una distancia de 1.100 kms desde zona Glaciar Unión hasta el Polo Sur.
Ummm, con último comentario no concuerdo
Estimado Victor, muchas gracias por el comentario. Si me permites, indicaría lo siguiente:
El tratado Antártico tiene cláusulas expresas y notas de Chile que indican que la firma del tratado, en ninguna forma disminuye o merma los derechos chilenos de soberanía chilena en la Antártica.
Saludos y muchas gracias, Richard
Basta revisar las opinones que ha manifestado Trump esta semana para entender que el territorio antártico es clave para Chile.
Debe establecerse una base lo antes posible y buscar formas de hacer soberanía aprovechando nuestra ‘cercanía’ en comparación a otros países.
Se trata de un territorio estratégico para el futuro mundial y en especial para nosotros.
Excelente columna. Yo también encuentro insólito que más de un 60% haya considerado que no era importante la visita del presidente y de las Fuerzas Armadas al Polo Sur. Todo lo que se haga para defender nuestra soberanía y fronteras es absolutamente necesario.
Para los que tengan dudas, el artículo 4 del Tratado Antártico dice:
1. Nothing contained in the present Treaty shall be interpreted as:
(a) a renunciation by any Contracting Party of previously
asserted rights of or claims to territorial sovereignty in
Antarctica;
(b) a renunciation or diminution by any Contracting
Party of any basis of claim to territorial sovereignty in
Antarctica which it may have whether as a result of its
activities or those of its nationals in Antarctica, or
otherwise;
(c) prejudicing the position of any Contracting Party
as regards its recognition or non-recognition of any other
State’s right of or claim or basis of claim to territorial
sovereignty in Antarctica.
2. No acts or activities taking place while the present
Treaty is in force shall constitute a basis for asserting, supporting or denying a claim to territorial sovereignty in Antarctica or
create any rights of sovereignty in Antarctica. No new claim, or
enlargement of an existing claim, to territorial sovereignty in
Antarctica shall be asserted while the present Treaty is in forcе.