En la Asamblea General de la ONU del 23 de septiembre, Donald Trump expresó su escepticismo en relación con temas climáticos, refiriéndose a la agenda verde y al cambio climático como una mentira.
Ante esto, el Presidente Boric reaccionó en su discurso con una frase donde implícitamente, pero sin nombrarlo lo trató de mentiroso, al decir lo siguiente: “Enfrento la insolencia de quien miente, más aún cuando aquella persona es consciente de ello. Por ejemplo, se ha afirmado en este mismo podio hoy día, que no hay tal cosa como el calentamiento global. Esa no es una opinión, es una mentira; y las mentiras debemos combatirlas”. Si bien el Presidente Trump no lo escuchó, en diplomacia, las palabras importan tanto como las intenciones y las Cancillerías toman debida nota de lo que se diga respecto de sus países y autoridades y conservan buena memoria.
Dicho lo anterior, siendo Chile un país pequeño, abierto al mundo, nuestra política exterior no se puede permitir improvisaciones ni menos exabruptos. Mucho menos cuando se trata de declaraciones públicas del Presidente refiriéndose a otro Presidente, y no hacia cualquiera, sino al Presidente del país más poderoso del mundo. Que Gabriel Boric haya tildado, sin nombrarlo, de mentiroso al Presidente Donald Trump no es sólo un exabrupto retórico; es una torpeza diplomática que puede acarrear costos significativos para nuestro país.
Pero al Presidente no le bastó darse el gustito con Trump, porque también las emprendió contra el Presidente Milei. Lo primero fue invitar a Axel Kicillof -el principal detractor y oponente de Milei- a la segunda versión de la reunión “En defensa de la democracia, combatiendo el extremismo” organizada esta vez por Pedro Sánchez y Lula da Silva, que se realizó el 24 de septiembre al margen de la Asamblea General de la ONU y donde Boric fue el moderador.
Acto seguido, Boric expuso en Nueva York, pero fuera de la ONU, en el homenaje al expresidente uruguayo José Mujica, evento moderado por su amigo Giorgio Jackson, a quien elogió diciendo “sin Giorgio yo no estaría acá”. En esa ocasión se refirió al Presidente Milei como lo contrario de lo que debe esperarse del diálogo democrático, explayándose en lo siguiente: “Miren cómo el Presidente de Argentina trata hoy a quienes son opositores a él; les dice kukas, los kukas. Cucarachas. Yo no soy peronista, pero más allá de dónde se sea, el tratar de cucaracha a tu adversario… porque ¿qué se hace con las cucarachas? Se las aplasta y las palabras van construyendo realidades”.
Pregúntese ¿qué beneficios le puede aportar a Chile tratar de mentiroso al Presidente Trump y atacar a su principal aliado de esta región, el Presidente de Argentina Javier Milei? Estados Unidos es uno de los principales socios comerciales de Chile y en medio de las negociaciones que aún continúan en Washington por el tema tarifario, eso es dispararse en el pie. Como contraste a esos dichos, tuvo lisonjeras palabras para Pedro Sánchez, de quien dijo que “encabeza la dignidad de Europa”. Insólito halago cuando la esposa de Sánchez y su hermano además de muy cercanos colaboradores están enfrentando la justicia por malversación de fondos públicos y tráfico de influencias y él reiterados pedidos de dimisión por lo mismo, los cuales ignora.
Las intervenciones de Boric contra Trump y Milei demuestran que él estaba más preocupado de trabajar para su futuro que de las posibles negativas consecuencias para Chile de sus declaraciones, pues pareciera ser que quiere ser un líder de la izquierda progresista mundial y por eso su antipatía hacia el Presidente Trump y también contra su gran aliado el Presidente Milei, pues eso le genera crédito en dicho mundo. Y adular a Sánchez es otra demostración de lo mismo.
Lamentablemente, los gustitos personales del Presidente nos pueden traer más de un dolor de cabeza y de paso, podrían gatillar un veto de EE.UU. a su candidata Michele Bachelet a la Secretaría General de la ONU, lo que ni siquiera consideró.

No lo consideró, es una opción, ya que es desprolijo, no fue capaz de titularse. La otra opción es que la utilizó para destruir lo último y pobre de liderazgos del «socialismo democratico «………..