Navegando de Puerto Yungay hacia Puerto Natales en el Australis, una confortable nave de la empresa Tabsa, me despido de la Región de Aysén del General Carlos Ibañez del Campo… Tras haber cabalgado 22 días desde Villa Amengual hasta Puerto Yungay, como parte de un periplo ecuestre mucho más extenso, me referiré aquí exclusivamente a aspectos vinculados al turismo, con el objeto de despertar mayor profesionalismo en autoridades nacionales, regionales y comunales.

No hay duda alguna de la belleza de Aysén, cuya extensión territorial supera con creces a la de muchos países europeos. Ríos, lagos, ventisqueros, cascadas, bosques y montañas, praderas, mallines, humedales, glaciares y playas, forman parte de esta región maravillosa. Aysén fue forjada a base de trabajo infinito de pioneros y también de militares, marinos, aviadores y carabineros, que lograron “penetrar” en esta región de clima hostil.

Hoy percibo que si la ganadería ovina y bovina fue el pulmón de la región en el pasado, la realidad actual es muy distinta. De 800 mil ovinos, se ha pasado a un cuarto de esa población y en ganadería bovina las cifras no son alentadoras. Bosques milenarios se quemaron, dando paso a actividades ganaderas, las que hoy no ven futuro promisorio. La agricultura y el turismo aparecen como alternativas, junto a la salmonicultura en caletas y bahías.

Pretendo expresar aquí algunos elementos que se deben tener en cuenta para acelerar el desarrollo regional. Aun no existe una ruta asfaltada hasta Villa O´Higgins. Es impresentable que tras la maravillosa y colosal obra del gobierno militar -incluidos más de una decena de mártires- materializada a través del CMT (Cuerpo Militar del Trabajo), después de más de 40 años de gobiernos democráticos, aún no se concluya esta ruta como debería ser.

Preocupa que muchos tramos en construcción y otros terminados se finiquiten con anchos inadecuados, sin bermas y con poca visión de futuro. En efecto, hay tramos como entre La Junta y Puyuhuapi, sector Lago Risopatrón, en que no hay donde detenerse a sacar una foto, a descansar o a acceder al lago. Lo mismo sucede en la mayoría de los tramos, en que las barreras a ambos lados dificultan la presencia de ciclistas extranjeros y chilenos que quieren recorrer la Carretera Austral.

Respecto de ríos y arroyos, los puentes están cercados por altas barreras que impiden que un turista acceda al agua a beberla, a tocarla, a pescar o a refrescarse. El Lago General Carrera es un ejemplo de malas políticas públicas en lo referente a acceso al lago. En el tramo Puerto Murta hasta Puerto Bertrand no hay lugares para acceder al lago, salvo excepciones como Puerto Tranquilo.

En lo referente a pueblos y villas, La Junta es un ejemplo de un pueblo sin atractivo, a pesar de su proximidad al río Palena, cuyo puente tienen tres letreros anunciando el nombre del puente Exequiel González Márquez. Puyuhuapi, que otrora era un ejemplo de pueblo chico pero lindo, le quedan dos o tres casas de estilo alemán construidas en madera. La cuesta de Queulat, maravilloso escenario, esconde increíblemente el salto Padre García, el cual es imposible descubrir, pues su anuncio es chico, malo, está escondido y no hay donde detenerse.

Preocupa que la pavimentación o asfaltado de la cuesta de Queulat se replete de barreras y sea de ancho imprudente. Mas al sur, Villa Amengual es un pueblo fantasma. No se ve gente, no hay comercio adecuado, etc… Siguiendo al sur Villa Mañihuales nos recibe con un puente raro, con bandejón central y con veredas irregulares en el ancho. Llegar a Ñirehuao por el Gato es un espectáculo, amenazado por la basura en su ruta, especialmente en los altos más maravillosos, en que la gente bota bolsas de basura tras las barreras.

La tala ilegal campea en la región de Aysén y Coyhaique. Se lotea y se parcela, como en casi todo Chile. Sin pudor, sin orden y sin planificación. En general no hay letreros adecuados que orienten al turista. Villa Cerro Castillo de grandes posibilidades, requiere un plan regulador. En muchas partes se le denomina “alcantarilla” a los arroyos. Raro nombre toda vez que las alcantarillas se asocian a aguas servidas.

La balsa Baker que une Cochrane con sectores al otro lado del río, está sin operar hace meses, lo que afecta gravemente a pobladores e impide que turistas puedan explorar nuevas rutas. En lo referente a la famosa Caleta Tortel, muchos turistas se quejan de lo caro y malo de los servicios. Muchos comerciantes se aprovechan de los turistas.

Aysén tiene innumerables lugares maravillosos para conocer, pero no existen políticas coherentes que promuevan el turismo de manera sistemática. El Lago General Carrera hoy tiene una barcaza que une Puerto Ibañez con Chile Chico, debiendo haber como en el pasado servicios a Puerto Tranquilo, Murta, Guadal y otros sectores, pero ya los muelles murieron y no hay incentivos para que se vuelva a navegar en el lago como antaño.  Puerto Yungay no tiene energía eléctrica y la antena de telefonía falla permanentemente y la empresa respectiva no reacciona. Existen muy pocos letreros que indiquen distancia a los pueblos mas cercanos. En Cochrane casi no hay lugares donde comer. El principal negocio del pueblo abre a las 10 AM.

En muchos lugares pequeños agricultores me indicaron que el Estado les había donado paneles solares (no todos entienden que los que donaron fueron los contribuyentes), pero en la mayoría de los casos no funcionan por fallas en las baterías y no hay solución a la vista… A orillas del río Baker, al inicio de la comuna de Tortel, hay una camioneta blanca abandonada al lado de una garita, lo que afea el lugar.

En resumen, Aysén es una región fabulosa, en que el turismo tendría gran futuro, si los distintos entes públicos conversaran entre sí. Centenares de camionetas fiscales circulan por las rutas de Aysén, quien sabe con que control, quien sabe haciendo qué, quien sabe de su productividad. Concejales y parlamentarios, elegidos por sus habitantes, en una región de pocos votos, no siempre tienen la capacidad ni la preparación para entender que Aysén requiere otra forma de enfrentar el futuro.

¿Como se entiende que una habitante de Raúl Marín Balmaceda tenga que ir a Puerto Cisnes a hacer sus trámites, a más de 200 kilómetros de distancia? ¿O que uno de Puerto Bertrand tenga que ir a Chile Chico a más de 130 kilómetros de distancia? Las tradiciones de Aysén, ya sin troperos ni balsas en el Baker y sin caballos en sus rutas, requieren urgente recuperar presencia. Los viejos de antes se van de a poco y ya nadie podrá contar como era el Aysén de antaño. Despierten sus autoridades y sus habitantes y pónganse a trabajar de manera coordinada.

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1 Comment

  1. Muy buena evaluación! He estado ya varias por de veces por allá y me confirma lo que tan bien expones! Me encantó Chile Chico y Villa O´Higgins. Limpias, atentas, cercanas. Concuerdo con Caleta Tortel. Caro y malo. Casi nos empalamos de frío en un Hotelucho, que se suponía era el mejor de la comarca. Ni siquiera la comida era buena. Bueno, quizás puedan salir adelante y cambiar. saludos!

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