11 DE AGOSTO DE 2021/VALPARAISO La diputada Pamela Jiles hace un gesto con sus manos, durante la sesión de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, en donde se inicia la discusión del proyecto de reforma constitucional que permite un nuevo retiro de fondos de pensiones, en medio de la pandemia del Coronavirus. FOTO: LEONARDO RUBILAR CHANDIA/AGENCIAUNO

Hace pocos días vi a la diputada Pamela Jiles amenazando con destituir al presidente del Banco Central, Mario Marcel. No me quedó clara su exposición frente a las cámaras de TV: si era por acusar al consejo que preside Marcel, que subió las tasas de interés, o advertir que un cuarto retiro podría poner en peligro la trayectoria de la inflación esperada para este año en un 5,7%.

No puedo dejar de mencionar que las palabras de la señora Jiles no solo me causaron sorpresa, sino también molestia, por el tono arrogante y amenazante con que adornaba su alocución. No solo desafiaba a uno de los intelectuales más notorios de la República, sino que también a quien le ha correspondido liderar una de las instituciones más importantes e independientes durante un difícil periodo para nuestro país.

La advertencia realizada por Mario Marcel no solo es correcta, sino que también busca defender a la población más vulnerable de Chile de un impuesto regresivo, como el gravamen producido por la inflación, y del alza de la tasa de interés en el corto y largo plazo, que afectará las posibilidades de acceder al mercado de capitales; el crédito será más caro para ellos y restringirá el uso del mercado de capitales, privándolos de aumentar su bienestar a través del uso de electrodomésticos, computadores, vacaciones y esparcimiento, entre otros bienes y servicios. También restringiendo su acceso a viviendas propias, el sueño dorado de chilenos y chilenas.

¿Por qué? Porque el apoyo al cuarto retiro se ha convertido en una plataforma política para muchos candidatos que participarán en el concurso electoral de noviembre, donde un grupo de ellos solo busca destruir el actual sistema previsional (como se le escapó a un diputado PS), sin ofrecer un sistema alternativo que mejore el presente sistema y sin haberse esforzado para mejorar el actual, congelando la reforma previsional por 15 años en el parlamento. Además de haber auspiciado ya tres retiros que precisamente han incidido en la peor crítica que se hace, esto es, las precarias pensiones que en muchos casos produce el actual sistema. Critican el actual sistema pero hacen todo lo posible para empeorarlo, a costa del sufrimiento de la ciudadanía.

La trayectoria de la inflación, las más altas tasas de interés, la expansión fiscal que acarreará en el futuro estos retiros y que dificultará el financiamiento de otras necesidades sociales, solo golpearán a los ciudadanos más débiles.

Me queda una pregunta entonces: aquellos que promueven el cuarto retiro, ¿lo hacen por su afán electoral o es porque quieren dañar el mercado de capitales para sus fines ideológicos? O peor, ¿todas las anteriores?, como en las respuestas de selección múltiple.

¿Donde estarían los intereses de la señora Jiles, dado el inusitado ataque a quien quiere prevenir los males provocados? Ella fue quien empezó esta saga, utilizando una banda presidencial, con desdén absoluto por las instituciones de República y ciertamente por los ciudadanos más pobres de nuestro país.

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